Entradas

La última vez

A veces releo conversaciones viejas con vos así me acuerdo por qué ya no funcionaba. A veces creo que nunca funcionó realmente pero te quería tanto, y tanto quería que funcionara con vos qué me convencí que si teníamos sentido. Tal vez es la fuerza de la retrospectiva o que hoy te extraño más que otros días. Puede que sea que hoy me duele ese pasado que se fue, el presente que no tuve ni el futuro que esperaba ver llegar al lado tuyo. No lo sé. Lo que si se es que es probable que está sea la última vez que te escriba. Ya no quiero extrañarte más. Ya no quiero encontrarte entre sueños y que el cuerpo me arda cuando no te encuentre al lado mío nunca más. Quiero poder volver a dormir tranquila sin que me desvele saber que no volveremos a amanecer juntos. Quiero que ya no me duela entender que está es la vida que elegiste y por consecuencia la que me toca aceptar. Ojalá mañana ya no me duelas de esta forma, y ojalá la vida te encuentre feliz y dónde quieras estar. Ojalá me recuerdes y...

#23: II Infierno

Para leer la úlitma parte del primer capítulo click acá Primer capítulo click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo click acá o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas) Les dejo la primera parte de infierno, espero que les guste. II Infierno ¿Te acordás cuando eras feliz? Yo sí. Me acuerdo que a veces entre carcajadas nos mirábamos y sonrías, y si eso no fue felicidad alguna vez, estoy segura que estuviste muy cerca. La vida que no fue Dicen que aparte de nuestra realidad existen otras tantas ocurriendo en simultaneo, en las cuales la vida ha sido muy distinta, pero ha sido para que esta pueda ser. A veces pienso en esa vida que no fue, y que me hubiera gustado tener. En esas cosas que me marcaron y que en gran parte me convirtieron en quién soy, y que han hecho que la transición a la adultez a veces sea tan dura. Cuando tenía trece años lo conocí a Juan. Fue en el club en el que entren...

Lo que no es el amor

Segunda parte de  #23: Las cosas sin nombre (para leer la primera parte hacers click acá )          Lo que no es el amor Uno configura su vida entera desde la imitación. Empezamos sin darnos cuenta de muy chiquitos. Aristóteles lo dijo, somos seres miméticos, y el aprendizaje se da por como imitamos conductas. Hay ciertas cosas que vamos a imitar en tiempo real y otras con cierto desfasaje cuando el momento llegue, pero sin importar cuando lo pongamos en práctica ese saber aprendido se articula con otros que se aprendieron en conjunto y así todo lo que sabemos se configura de cierta forma creando una coherencia. Algo así como el sistema de signos lingüísticos   que propuso Saussure en su momento, y como todo sistema la correlación entre cada parte hace que le de sentido un “saber” a otro. Cuando un saber se corre de su definición original y vuelve a configurarse pone en crisis a todo el sistema en sí, provocando por consecuencia que todos los...

Las cosas sin nombre

I Las cosas sin nombre Definirse es limitarse. Cuando uno se define establece ciertos parámetros. Cuando no lo hace es una masa amorfa, que es todo y nada a la vez.   Para poder definirse hay que saber dónde residen los límites de uno, y yo no tenía ni idea dónde eso quedaba. No sé bien cuando empezó. A penas tengo algunos vagos recuerdos de lo que fue la adolescencia. Tengo la fuerte sospecha que fue alrededor de los trece años pero no podría precisarlo con exactitud. Los pocos recuerdos que tengo son precisamente los momentos en los que el resto de las cosas se desvanecían un poco. Recuerdo bien esos momentos en los que pedía en el colegio para salir al baño y me encerraba en el cubículo, respiraba hondo y trataba de no llorar. Al principio eran pequeños, y me tranquilizaba con leer lo que había sido escrito por otros en las puertas de esos baños. Recuerdo la vez que corriendo entré al último baño del primer piso, y busqué desesperada todas las inscripciones. Ya no ...

Del viento

Hoy es de esos días. De esos en los que no puedo parar de pensar cómo dormiste, si comiste, si llegaste bien a tu casa. Hoy es de esos días en los que me duele tanto tener que quedarme con la duda. Anoche entre sueños te ví, todavía dormias a mi lado y dormido me apretaste contra tu pecho. Me relaje y pude dormir el resto de la noche. Salí de la ducha y me quedé detenida observando la nada, desde que te fuiste hay mucho de eso, de ratos de nada. Los hay cada vez menos, pero los hay. Me pregunto si te acordarás de mí. Me duele el corazón de pensar que no te suena ni mi nombre. A veces nos recuerdo con muchísima nitidez, como si de vuelta estuviera en ese tiempo y espacio, otras es a rastras, completando cómo puedo los espacios en blanco. Nunca te lo dije, pero siempre te sentí como el agua, y como siempre te me fuiste escurriendo entre los dedos, desde el momento cero, cómo siempre supe que los instantes de ...

2019

No me saque ninguna foto con mi familia, ni mis tíos, ni mis primos. Me reí mucho, comi cosas ricas, mis primos me pusieron al tanto de sus vidas, me hicieron un regalo que no me esperaba, bailé con mi sobrino en brazos y me miró con sus pequeños ojitos con tanto amor que sentí que el universo se reducía a nosotros en la casa de mis tíos mientras cantábamos todos juntos las canciones a los gritos. En ese momento, en el que todo se disipó, en el que simplemente estuve ahí, en ese ahora, sentí la liviandad de ser feliz, y quererse a uno mismo, pero también lo hermoso de un hogar lleno de gente que te quiere mucho y vos querés de la misma forma, y que en un abrazo se corta la distancia y el tiempo y ya no importa que tan poco o que tan mucho nos veamos, el cariño es inmenso. Una parte de mi alma vive en esta ciudad. Vive en sus calles numeradas, el parque al que llamó bosque, la arena en la que hundo los dedo...

Día 10

Creo que si hay algo en lo que me volví experta en los últimos días en saber no saber nada de mi. Me he hallado incansables veces simplemente estando en tiempo espacio sin tener mucha idea de cómo había llegado ahí. Cuando hablan de estar suspendido en el tiempo creo que se siente un poco así. Estar despegado de la temporalidad, y de la materialidad misma de existir y pasar a ser simplemente sin estar propiamente en uno mismo, en la condición física y finita que es la presencia en si misma. Es como si mi mente hubiera perdido conciencia de sí. Lo más particular de toda esta situación es que tampoco encuentro forma de explicarla de algún modo. Sobretodo no encuentro forma de explicarme a mi misma cómo estoy.  Es esa sensación de tiempo detenido-tiempo en cámara lenta en la que la hipersensibilidad es tal que te anula la capacidad de sentir algo en absoluto. Estoy reducida a estar, y respirar e incluso hay veces que ni siquiera puedo respirar. Hay veces que la realidad se vuelve ta...

Día 1

Volvió a empezar.  Los días eternos, las noches inconclusas en las que lloro hasta quedarme dormida. Cuando te ví supe que el día que te fueras ibas a dolerme hasta lo más profundo, y cuando me diste ese primer abrazo entendí que iba a valer todo eso que algún día ibas a llegar a dolerme. Cómo pude salté a vacío, el domingo me la di contra el suelo cuando me dijiste que ya no iba más. Mientras hablabas y trataba de escucharte a través de cómo me desarmaba desde adentro, recordé cómo hacía no mucho me había despertado al lado tuyo con esa paz que daba encontrarte cuando abría los ojos y mientas te abrazaba saber que me quedaban tantas noches de despertarme en la madrugada y verte dormir, de reírme a la par tuyo y caminar de tu mano. Me duele todo ese futuro que no será, todos esos sueños y proyecciones que no van a poder ser.  Un día soñé que las cosas...

Los monstruos

  Habitan espacios varios, a veces se tiñen de colores, se ponen máscaras divertidas y bailan a la par de los demás. Estallan en carcajadas, te toman de las manos y te sacan a bailar. Entre luces de colores y vaivenes uno se deja llevar, se suelta, se ríe y baila.   Aumenta el ritmo, la velocidad, todo se desdibuja un poco, y de apoco. La luz se vuelve una oscuridad repleta, saturada de color, de información y el desconcierto irrumpe dando lugar al aturdimiento. Habitan espacios varios, con formas múltiples. Los monstruos de las miserias humanas, destrozan los cuerpos originales dando lugar al horror de encontrar que el otro no es tanto el otro sino uno que no pudimos ver.

Adrián

_Cuando me vaya, quiero que bailes. _¿Qué? _Eso. Quiero que bailes.-Repitió arrastrando las últimas sílabas mientras se quedaba dormido. Hernan miró atónito a su hermano, que ya estaba inmóvil transitando otros espacios fuera de esta dimensión, y se preguntó cómo es que podía pensar e incluso decir esas cosas. Los médicos lo habían repetido en varias ocasiones, incluso Adrián también lo había entendido. Había cosas que a veces simplemente llegan a su fin aunque parezca demasiado pronto, y aunque le parecía cruel que su hermano fuera a partir con unos cuarenta y pocos, entendía de todas formas que la muerte ante todo no tiene nada de injusticia. No discrimina y a todos les llega.    Aunque Hernán era una persona muy racional, no alcanzaba a comprender cómo su hermano había logrado ese nivel de entendimiento y aceptación para con   la idea de irse, de dejar su forma corpórea y como con tanta naturalidad había abrazado esa idea y la comprendió a un nivel más allá de ...

Camila

Todavía recuerdo cómo sonreía, como a veces se quedaba quieta, inmóvil de cara al sol. A veces sin darme cuenta podía contemplarla durante horas, otras veces pensaba como podía ser que alguien pasara tanto tiempo ahí sin hacer nada más que permanecer estático con la firmeza de una estatua. Ni siquiera se estremecía cuando el viento helado arremetía contra su cuerpo. Hubo días en los que podía asegurar que no pertenecía ni a este mundo, ni a este plano de la existencia. Hubo otros en los que desee un poco más de esa mediocridad humana que poseen todos los mortales para poder así entender algo de todo eso que ella era, o al menos para que salvar un poco de esa distancia que se instalaba entre las dos, cuando ella era tan ella y yo tan yo que parecía que un muro de varios metros de anchura se construía en un instante entre ambas. Hay gente que simplemente es magnífica. Magnifica de magnitud y gigantes, magnifica desde lo increíble y deslumbrante. Ella era todo eso junto. A la vez. Como s...

Martín

Nunca supo bien porqué dejaron de hablar. Tal vez había sido porque él no contestó un mensaje y después ella ya no volvió a escribirle, ni a llamar, ni nada.  Tampoco se hizo muchas preguntas al respecto en ese momento. A veces, cuando se acordaba, pensaba que tal vez tendría que haberlo sospechado la última vez que se despidió de ella, con la cara triste, y un abrazo fugaz, le dijo que se cuide que la quería. Cuando cruzó la calle fue como si se hubiera evaporado.  Otras buscaba entender el por qué, no porque se reprochara algo sino porque tenía esa absurda manía de querer explicar todo. Tal vez los encuentros se habían espaciado porque habían perdido la armonía, y de la misma forma que eso ocurrió la sintonía que alguna vez tuvieron se fue esfumando.  Por ahí incluso tenía que ver con el hecho de que nuestra cualidad efímera como seres humanos, de solo ser ins...

#Macarena

Hace cosa de un año en el cumpleaños de mi prima Caro, Maca, otra prima me contó que había conocido al que ella denominó 'el amor de su vida'. Me contó cómo a lo largo de dos años fueron y vinieron, él se estaba separando cuando la vida los cruzó en un laburo que ella había pegado 'de puro pedo' y que en cuanto lo vió ella le dijo que tenían que estar juntos. Por esas cosas de la vida, se habían separado hacía dos meses, poco antes de que la echarán del trabajo. Se juntó la plata que tenía ahorrada y se fue dos semanas con las amigas a Cancún y se la pasaron de fiesta en fiesta, tragándose las ganas de llorar.  Volvió a Buenos Aires y la realidad la estaba esperando en el aeropuerto, proque por más alcohol en sangre que haya podido tener durante quince días, y todos los extraños con los que hizo catarsis, Lautaro ya no estaba, la había dejado, y algo de la v...

Ambigua

Ante todo y sobretodo soy ambigua, muy ambigua aunque no sea un adjetivo que pueda denotar cantidad. Soy todo lo que hablo a mil kilómetros por hora, pero a la vez callo mucho y dura tanto como la eternidad que han sido mis cortos años de vida hasta el día de hoy. Soy la sonrisa pícara que me asoma a la boca cuando se que me están mirando y mi cuerpo íntegro se pone al asecho, es hora de cazar y de ver como el otro se rinde ante mi mejor sonrisa compradora que se tiñe de una inocencia ensayada, y palabras calculadas. Pero también si me miran con atención y ven más allá de esas muecas y todo lo que puedo vender, se me hace un nudo en el estómago cuando alguien es capaz de encontrarme detrás de tanta pantomima y me duemuele los muros. Me arde la cara y el cuerpo si me ves a mi sin tanta perorata. Soy la misma que se devora libros enteros en horas, puede recitar textos de memoria, autodidacta, y sin mayor problema para aprender nada, porque siempre quiero saber más, necesito saber más. ...

Insomnio +

Creo que empezó cuando tenía doce o trece años. No me acuerdo bien como fue, pero estoy segura que en ese momento se volvió regular. Caía la noche y a mi me subía la angustia y cuando estuviera la casa sumida en un silencio sepulcral mi cabeza iba a hacer tanto ruido que no iba a poder dormirme hasta después de haber llorado tanto que terminara quedándome dormida de la angustia, cansada de llorar. Cuándo falleció Juan se puso peor. Mi cabeza me comía a cualquier hora y por las noches me tragaba sin siquiera masticar, y lloraba hasta que me quedaba vacío el alma y el cuerpo entero me dolia. Tres años después lo mataron a Dani y el insomnio se puso peor. Cada vez que me metía en la cama de noche sentía como si algo intentara arrancarse de mi propio cuerpo, de mi, tirando hacia afuera, tratando de despegarse de mi piel, y el cuerpo, el alma y la racionalidad me dolían, ardían ¿Cómo un pibe...

vacío-a

Me quedé sentada mitando la nada, como si me hallara perdida en un lugar que ya conocía. Me senté y me quedé vacía. Sentía esa presión que te aplasta, que va de la mano con las ganas de llorar. No quiero hacerlo, siento como si nunca fuera a parar si empezara. La cabeza me da vueltas. Todo me da vueltas. Quiero salir corriendo de este lugar. Ya no sé que es real, ya no tengo certeza de ningún tipo, y tengo miedo, mucho miedo, me sube por los pies, me cala hasta los huesos. Me quedé sentada, en silencio, por horas. No podía ni efectuar ningún movimiento. Me quedé vacía.
Ya no sé para qué sigo intentando algunas cosas. Tal vez tenga que ver con qué soy un poco cabeza dura, o tengo este espíritu entusiasta que cree que todo se puede, y nunca termino de perderle la fé a nada.  Por ahí tenga que dignarme a entender de una buena vez, que por más ganas que uno le ponga a las cosas, van más allá de nuestra voluntad, que tampoco está mal si un día me canso de intentar después de darme la cara contra la pared treinta veces seguidas y me hayan sacado a patadas otra buena cantidad.  Simplemente hay gente que no nos quiere cerca. Simplemente hay cosas que no pueden ni van a ser, ni ahora, ni nunca.

Día 48.

Te acordás de cómo te reías? Yo sí. Nunca fuiste de reírte mucho, pero hubo días en los que lo hacías, y sonreí  a la par tuya, feliz y satisfecha de la vida, porque pensaba que tal vez algo estaría haciendo bien sí te reías de esa forma.  A pesar de eso viéndolo ahora, a distancia, creo que nunca fui conciente de que feliz era en ese momento. Ahora que son de esos recuerdos que parecen tan lejanos, de cuando no hacía éste frío y yo paseaba disfrutando del calor y la ropa holgada.  Ahora que cuando me acuerdo aunque me asome media sonrisa se me hace un nudo en el pecho y me dan ganas de llorar. Ahora que estoy tan lejos de todo eso y de vos, entiendo que nunca entendí nada, ni siquiera la suerte que tuve de haber estado ahí con vos, de haber sido testigo de tu risa. Ahora que conjugo todo en pasado, que te extraño más que otros días me cae la ficha de cuánto tuve en ...

¿Qué es la felicidad?

Quise explicarle que era la felicidad, y me di cuenta que no podía, que había cosas que uno simplemente no pude explicar, pero cuando uno trata de hacerlo se le vienen imágenes diversas a la cabeza. Me acordé de las veces que cociné con mis amigas y enchastradas de harina cantamos las canciones que nos encataban cuando éramos adolescentes.  Me ví con mis hermanos haciéndole burla a mi mamá y riendonos a cada lado de la mesa. Recordé las tardes de otoño que me perdí mirando el cielo muy azul con el sol tenue que me acariciaba la piel. Sentí la emoción que me da cada vez que leo mis libros favoritos. La textura de la arena bajo mis pies y como me da un leve escalofrío cuando el agua fría del mar me toca. Las cosquillas que me hace escucharte reir. Todas las veces que no me entró la sonrisa en la cara. Tal vez sea indefinible, in-limitable la felicidad, porque cuando uno la define, la limita, la cierra, y puede que simplemente se trate de infinitas cantidad de situaciones en las q...

Ensayo borrador 1

Borrador 4 de enero de 2018: A modo de consecuencia de una serie de eventos desafortunados del último tiempo que me dolieron bastante me llevaron a preguntarme un montón de cosas sobre la vida y la muerte, qué somos y demás. Me he visto incontable cantidad de veces preguntándome y dándole vueltas a qué son realmente conceptos o palabras que usamos diariamente sin saber exactamente qué son. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es el amor? A veces me da la sensación que en el inconsciente colectivo se encuentran definidos de una forma saussureana, que su valor está dado por todo lo que los demás no son, y a su vez son a través de los demás, es decir, yo soy Julieta, quién les escribe porque no soy quién me está leyendo, y a la vez yo puedo ser quien le escribe porque existe quién me lea (dicho mal y pronto). Entonces la muerte es por no ser la vida, y viceversa, la vida es por todo lo que no es, y la muerte sí es. La vida es una oración por   tener punto final y la muerte es ...