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lunes, 22 de abril de 2013

A EME A (8)



Cualquier coincidencia con la realidad es pura coincidencia.
Todos los derechos de autor reservados.
Continúo con la nueva novela ''A EME A''. 
Para leer la parte anterior click >>Acá<<
Leer desde el principio hasta lo último subido de corrido, click >>ACÁ<<<
(los links se abren en ventanas nuevas)
Desde ya muchas gracias por su apoyo, lectura y difusión, 
sobre todo a aquellos que la están siguiendo, 
y me impulsan e inspiran a seguirla
 Atte. Ju Fernández.
pd. Pablo, si lees esto y me pezcas que seguí 
publicando, no te enojes <3 n.n 



(...)Nos desvanecimos las dos. Cierro los ojos con fuerza. Hay algo de estos recuerdos que no me cuadra,  éramos tan distintas hace unos años. Ni siquiera recordaba haber vivido estas cosas.
 Vuelvo a vernos. Otra vez se ríe, pero con malicia. Ahora sus rasgos son mucho más cadavéricos. Esta risa es tan distinta a las demás. Parece veneno. Está flaca, tanto que parece un sueño hecho realidad. La envidio un poco. 
_No seas tonta-dice- Lo único importante en tu vida tiene que ser la A EME A, o te olvidaste ya? Es nuestra razón de ser. ¿Nunca soñaste ser perfecta?
_sí.. toda mi vida- contesto.
_Cada día estamos más cerca.
_Alguna vez rompiste las reglas? – le pregunto.
_Hubo un tiempo en el que me había.. olvidado, mi propósito..  Ahora estoy bien segura. Más que nunca.
Sonrió. Ahora es más Merlina que nunca. Decidida, y sin plantear disparates.  Esa chica confiada que hace cosa de un año y medio me inició en mi nueva vida. Esa chica, que me mostró el camino para llegar a la felicidad y perfección que yo tanto anelo.
Merlina era mucho más que la bella imagen de la perfección. Merlina era humana. Merlina, había muerto, porque todos nosotros nos estábamos desviando, claramente. Ana, Mía y Alisa, la habían utilizado para enviar un mensaje a todos nosotros. No tenía porque detenerme en los recuerdos que habíamos compartido, y los buenos años que compartimos juntas. Ella, había sido elegida para un bien mayor. Debía estar feliz por mi amiga. No ponerme a pensar en lo que yo la extrañaría. No tiene sentido, ni importancia. Su humana existencia, había tenido un propósito divino. Yo no lo estaba viendo. Me repugna mi egoísmo. Fue sacrificada y a la vez, recompensada. Había sido proclamada nuestra reina antes de morir. Debería dejar de pensar estupideces, y rendirles culto a mis diosas y a ella, como se debe. 
Mi cuerpo se contrae una vez más, y aunque quiero vomitar, me controlo para no hacerlo.
_va a vomitar- dice una voz que no reconozco. No, no voy a vomitar. Abro los ojos. Estoy en un auto que no conozco, con tres extraños y mis dos mejores amigas. No entiendo nada. Algunos flashes de lo que pasó me matienen aturdida. Merlina. Su discurso. El fuego tragandose su pedestal y ella saltando al vacío. Gente corriendo. El fuego se expande. No tengo ni la más mínima idea de cómo salimos de ahí.  Miro a la persona que tengo al lado. Me acuerdo que casi se cae encima mió. ‘Alan’  me dice una voz interna. Ya me acordé.
_Qué hacemos acá? 
_Las sacamos del boliche, se estaba incendiando.
_Ah- Miro a mis amigas. Están pasmadas. Como en trance. Ninguna de las dos responde a nada. Los otros dos chicos, que estaban con Alan, intentan reanimarlas. No entienden porque estamos así.
_estas bien?- pregunta Alan, preocupado. 
_sí.. sólo que.. La chica que saltó.. es amiga nuestra.
Los tres me miran. Sorprendidos. No saben que decir. Alan me abraza, como si yo tuviera una pena que llorar. Realmente no tengo ninguna. Estoy orgullosa de ella. Lo hizo por todos nosotros. Para que jamás olvidemos nuestra causa. Vivimos para ser perfectos. Es lo  único que queremos, y ella murió para que lo recordemos toda la vida.
_Estoy bien- le digo y sonrío.
Les pido amablemente que nos dejen a las tres en mi casa. Ellas todavía están en trance. Ellos no etienden mi estado. Yo estoy bien. Mejor que nunca. Feliz. Antes de irnos, Alan, me obliga a pasarle  mi número de celular. Medio rezongando, medio feliz se lo paso. 

domingo, 21 de abril de 2013

A EME A (7)


Cualquier coincidencia con la realidad es pura coincidencia.
Todos los derechos de autor reservados.
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sobre todo a aquellos que la están siguiendo, 
y me impulsan e inspiran a seguirla
 Atte. Ju Fernández.
pd. Pablo, si lees esto y me pezcas que seguí 
publicando, no te enojes <3 n.n 


(...)Merlina. Su voz, su risa, los recuerdos que compartimos rebotan de un  lado a otro en mi cabeza. Cada vez que abro los ojos se materializa una imagen nueva de un recuerdo compartido. Una imagen vieja. Sumamente nítida. Como si volviera  a vivirla. Se me aplasta el pecho.  
Me río fuerte, no puedo respirar. Odio las guerras de cosquillas. Merlina, puertas para fuera es una persona sumamente reacia. Una vez que la conoces, creo que es simpática y divertida.  No para de hacerme cosquillas. Pego patas en el aire. 
_No me mientas! Te gusta- grita ella. Yo me sigo riendo con fuerza. Finalmente, consigo librarme de ella, y le contesto.
_Bueno está bien. Sólo un poco. 
Vuelve a la carga, y me río. 
_Mentirosa! Te encanta.
Nos reímos juntas.  Cuando nos reímos así, me siento libre. Cuando nos reímos así, me acuerdo que antes, me reía mucho más. Cuando nos reímos así, lloro. Un poco de risa, un poco de tristeza. Cuando nos reímos así, me olvido de todo. Así es, cuando uno es feliz. 
Siento como las lágrimas se me escapan. Frías y saladas. También un poco amargas. Mi cabeza no me deja en paz. Siento como mi cuerpo se contrae. Quiero vomitar.  Vuelvo a abrir mis ojos, y ahí estamos  las dos, en la plaza de la vuelta de mi casa. Es otoño, me gustan las tardes así. Son tranquilas. Me distraigo mirando a mi alrededor, hasta que merlina me golpea el brazo.
_ No me estas dando bola- sentencia. Es verdad. Estaba muy concentrando mirando el cielo.  – Vos, crees en lo sobre natural?
_Sobre natural? .. En que sentido?
_mm.. Por ejemplo, ¿Crees en los ángeles?
_No.
Ahora ella es la que se distrae y la miro, está como ida, pensando en algo más. 
_Por qué?- le pregunto
_Mi abuela decía que  todos tenemos un ángel que nos acompaña toda la vida. Que se llaman ángeles de la guarda, y que cuando nos desviamos de nuestro camino, aparecen en nuestra vida para guiarnos. 
La miro. Yo también conozco esa misma historia. A mi también me la habían contado de chiquita, pero eran como cuentos para chicos, de esos que solo las abuelas te cuentan.
_Mi abuela también decía lo mismo… Pero, no creo que sea así.  Pensá la cantidad de gente que murió en los últimos años por las guerras, y esas cosas.. Sí tal cosa existiera, nos hubiera salvado.. No te parece?
_Es que hay más ángeles malos que buenos. Ellos hacen lo posible por salvarnos.. A veces no pueden, porque un ángel malo, se apoderó de nosotros.
_sí vos decis.. Yo no creo en esas cosas.- sentencié. 
_Yo quiero que me salven.
_De qué?
_No se. 
Nos desvanecimos las dos. Cierro los ojos con fuerza. Hay algo de estos recuerdos que no me cuadra,  éramos tan distintas hace unos años. Ni siquiera recordaba haber vivido estas cosas.


jueves, 18 de abril de 2013

A veces ella se esconde. Se esconde en su risa, se esconde en un egocentrismo que no tiene. Se escapa entre sonrisas, argumentando que realmente cree lo que dice. 
Se mira en el espejo, y se repite mil veces que después de todo, ella no es tan mala, que tal vez valga la pena. Se lo repite diez veces, hasta que se le escapa una sonrisa. Podría alguna vez ser cierto, se dice a si misma. Ojala fuera cierto. 

A EME A (6)


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y me impulsan e inspiran a seguirla
 Atte. Ju Fernández.




(...) Se que todos corren y gritan, pero mis oídos están sordos. No escucho nada. Me aparto del mundo.


II
Trance

Creo, que ella fue la primera en ser mi amiga. Me acuerdo como Merlina bailaba de un lado al otro en el patio del colegio, riéndose. Uno de los directivos del colegio se le acercó el dijo algo, y se fue. Ella se quedo dura, Vino hasta donde yo estaba sentada, como si ya nos conociéramos hace mucho. 
_Iris?
_sí? – Contesté yo anonadada al ver que sí era real que ella, una de nuestras eminencias, me hablaba a mi.
_Necesito tu ayuda.. – dijo, y antes de que completara la frase, yo estaba parada mirándola, esperando instrucciones. 
_Hay que avisar a todo el colegio, que se declaró asueto.
_por qué? Quién murió?
_Un alumno de quinto año.- contestó ella con toda naturalidad, hasta que vió mi mueca de horror- No es que me parezca bien, pero.. Él era de los nuestros, y había empezado a corromperse. Dejo de seguir tanto las reglas.. Cosas que pasan.- Concluyó sonriendo.
Baje la cabeza. Me pregunté que lo había llevado a abandonar su causa.  Terminamos rápido, la recorrida por los cursos, y al rato ya había padres viniendo a buscar a sus hijos. Merlina, al igual que yo,  no tenía quien la retirase,  éramos de las pocas personas que quedaban.  Nos sentamos al sol de media mañana, en el patio del colegio. Ella cortó el silencio.
_Qué crees que pasa cuando nos morimos?
_No se, nunca lo había pensado.
_Yo creo.. que al fin somos libres y felices.
_Vos no sos feliz? – pregunte sorprendida.. después de todo, ella era la que nos había vendido la felicidad absoluta de nuestra organización.
_No es que no lo sea, es que.. creo que somos felices de otra  forma.. Como sí la muerte nos salvara de las desgracias de esta vida.. Como si.. jaja! Suena tan tonto.. como si nuestra alma al fin fuera a ser libre, y dejara de ser presa de estos cuerpos.. –  Su voz queda como retumbando en mis oídos. 
Merlina. Su voz, su risa, los recuerdos que compartimos rebotan de un  lado a otro en mi cabeza. Cada vez que abro los ojos se materializa una imagen nueva de un recuerdo compartido. Una imagen vieja. Sumamente nítida. Como si volviera  a vivirla. Se me aplasta el pecho.  

lunes, 15 de abril de 2013

A EME A (5)


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Ju Fernández.



(..)Miro con desprecio, y mis ojos me sorprenden. No lo conozco. No se quien es. No es de los nuestros, está claro, no sólo porque no lleva las siglas tatuadas en su brazo, sino por su complextura física, alto, fuerte, joven, sin ojeras tapadas, su piel reluciente, un cuerpo sano y en un claro y envidiable estado físico. Está con un grupo de chicos que son muy similares a él en ese sentido. Son tres, poseen todos unas facciones particulares, perfectas, sobrenaturales, aún así no se parecen etre ellos. Estoy deslumbrada. Atontada, perpleja. Se me afloja el cuerpo y me quedo paralizada, pero estoy enojada. ¿Qué hace esta gente acá?. Ellos no son de los nuestros, no tienen derecho a pisar este lugar.  Quiero que se vaya, y que sus amigos también. Se me queda mirando, como tratando de averiguar que pienso, pero sigo Entrance.
_estas bien?-dice
_sí. –contesto cortante. Noto que mis amigas están atontadas con ellos también, y que no notaron lo que yo sí, no son de los nuestros. Son intrusos.- Están en una fiesta privada, sabían?
_sí sabíamos.. pero el padre de Elías es el dueño del lugar, así que podemos entrar igual- Me contesta con una amplia sonrisa en su rostro hipnotizante y una dulce voz. Parece música.
Empieza sacarnos charla, él y los amigos. Al rato consigo relajarme. A fin de cuentas, la presencia de ellos no es tan mala.  Alan, Teo y Elías, resultan ser muy simpáticos. Alan sobre todo me termina cayendo genial, incluso después de que cuando me hablo quería que se retirara.
_Qué pasa? –pregunta Alan de repente. No entiendo porqué lo pregunta. Hasta que me doy cuenta que la música dejó de sonar y aturdirnos los oídos. Están todos mirando a la plataforma en la que estaba Merlina, que se quedó trabada arriba, a unos cuantos metros del suelo. Una chica, camina como puede de un lado a otro ahí arriba. Tiene un grado de alcohol en las venas interesante, se nota de lejos por como se tambalea.
Se ríe a carcajadas. Me quedo helada. Es Merlina. Llama la atención de todos. Nos quedamos petrificados mirándola.
Se ríe otra vez, y empieza a hablar:
_de ahora en más yo soy su reina. Todos ustedes viven para mi. Son mis suplitos, como lo son de ellas!- grita, y se señala el tatuaje que tiene, al igual que todos nosotros en su ante brazo derecho. Se ríe con fuerza. Arrogante, y sigue su discurso- Tienen prohibido olvidarme, pero se que jamás lo harán. Soy su reina, la que viva imagen de lo que nuestras diosas y por lo que vivimos. Ustedes ahora me pertenecen. Para siempre.
Sonrié. Rompe la botella que tiene en la mano contra la baranda de la plataforma y chorrea por ella, hasa el piso todo su contenido. Se rie otra vez. Saca un encededor del bolsillo y lo prende. Lo tira donde rompio la botella
_No- murmura alan- Vamos!, corran- grita a mi y a mis amigas. Nos quedamos petrificadas. Todos lo están. Él y sus amigos nos toman de la cintura y nos sacan. El resto, de la escena transcurre en cámara lenta. La plataforma se enciende.  Su soporte se enciende, el piso alrededor se enciende. Merlina se ríe una vez más. Sonríe triunfante nuestra reina, corta su brazo escribiendo muy claro nuestras iniciales ‘A EME A’ y mientras su brazo chorrea sangre, salta al vacío. Cierro los ojos. Quiero gritar. Se que la gente a mi alrededor está atónita. Se que el fuego repiquetea furioso queriendose tragar el boliche. Se que todos corren y gritan, pero mis oídos están mudos. No escucho nada. Me aparto del mundo.


A EME A (4)

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Ju Fernández.


(...) Huyo de ellas. Ya salí del curso para cuando mi compañera está contestándome.

Saco la imagen de la cabeza, hay cosas que odio ver, así que prefiero ni recordar. Bajo hasta la planta baja del edificio y me encuentro en el mismo lugar de siempre con mis amigas. Cuando llego están muy animadas cuchicheando sobre la fiesta de hoy a la noche. Todas lo sabemos, es un gran evento. Quisas es el mas importante de cada semestre. Se nos pasa rápido el receso, y volvemos a clase. La realidad es que no quiero seguir escuchando a la profesora, así que subo apurada, agarro mis cosas, y me voy antes de que ella llegue. Decido que lo mejor que puedo hacer un día como hoy es ir a recorrer todos los locales de ropa que necesite hasta encontrar, eso que me quede perfecto para esta noche.
Por suerte, antes de la una estoy en el subte de vuelta a casa, con tres bolsas que me cuelgan de los brazos. Después de una hora de viaje, gracias al cielo, me espera la casa vacía. Dejo las bolsas, y me tiro a dormir. No tengo ganas de que nadie me diga que está la comida, y seguir inventado excusas, que aunque ya las tengo sumamente ensayadas, practicadas y demás, me sigue aburriendo repetirlas.
Antes de que el sol se esconda me despierto, y a eso de las siete decido levantarme. Tengo cosas que hacer. Llamo a mis amigas, arreglamos como ir, y empieza el ritual. Bañarse, cambiarse, maquillarse e irse.
Ana llega tarde a buscarme igual que siempre. Me dan ganas de matarla, pero una vez que ya estoy en el auto con ella Merlina y Alicia, está todo bien. Ya nada me molesta. Hace cinco años, jamás me hubiera imaginado en este lugar, yendo con ellas a estas fiestas. Las tres siguen perteneciendo a la A EME A igual que hace cinco años. Merlina s la más fiel. Es envidiablemente flaca, su cuerpo es hermoso, perfecto. Algunas veces, que salgo con ella, la odio un poco. Su conducta es admirable, y su físico una belleza. Yo daría lo que fuera por poseer una milésima de su hermosura.. pero no la tengo. Doy asco, pena. Sí alguna de nuestras diosas se materializara, podría jurar que tendría la imagen de ella. Su sonrisa esplendida.. Todo.
A la hora y media llegamos a Asia de cuba. Un boliche conocido de Puerto madero que lo alquilan las personas con más trayectoria en nuestra organización.
La fila parece eterna. No vamos a entrar más. Las chicas se quejan de lo mismo. Hay muchas caras conocidas, pero nadie cerca de la entrada. Una hora  más tarde estamos entrando.  Ana y Ali están de mal humor, sobre todo porque Merli desapareció hace un buen rato, y la vimos entrar sola, sin nosotras. Ya una vez adentro, la localizamos bailando descontroladamente sobre una plataforma metálica que se mueve como si fuera un asensor con un caño en el medio, donde las personas bailan. Tiene una botella en la mano, se ríe y se niega a bajar. Admito que me preocupa un poco que esté ahí arriba. Pero no voy a ir a bajarla. Subió sola, y yo vine a divertirme también, no pienso pasármela cuidándola. Ya es grande. Empiezo a bailar con mis amigas y alguien se me cae encima. Casí me aplasta contra el suelo.
_uy disculpá –dice
Miro con desprecio, y mis ojos me sorprenden. No lo conozco. No se quien es. No es de los nuestros.



A EME A (3)

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Ju Fernández.


(...)'' No tienen derecho a  vivir siendo tan despreciables.  Yo se que aún no soy nada ‘’agradable’’ a la vista de ellas, pero, llevo cinco años de mi vida viviendo por ellas. Saben que hago mi mejor esfuerzo.

La profesora que tenemos los viernes, es una mujer detestable, casi tanto como su materia. No recuerdo ni el nombre, ni de ella ni de lo que está dando. Garabateo la hoja, esta la hora del receso. La mayoría de las personas  con las que comparto la matería son gente que recursa, así que no los conozco. Al lado mío se sentó un grupo de chicas que tienen pinta de ser bien tontas. Revoleo los ojos. Se que ahora, en el receso, se van a acercar a ‘’hacer sociales’’ y yo no tengo ni un poco de ganas de conocerlas. Estúpidas, feas, repugnantes. Gordas todas gordas. Muy. Que horrible.
_Como te llamas- me pregunta una. La miro de reojo y contesto.
_Iris.
_Que lindo nombre. Yo me llamo Edna
_Ah..
_Ellas son mis amigas Lara, y luna. Estamos recursando esta materia, es odiosa… Vos, recursas también?
_No.
_Ah… Me gusta como te vestis
_Gracias
_Sos muy flaca- Mentirosa, pienso para mis adentros. Quiere convenerme
_Ah.. Gracias- le contesto soprendida. Se me queda mirando.
_comes algo vos? – pregunta riendose, pero se bien que está con los colmillos a la vista, viendo a ver que contesto. Sus dos amiguitas cuchichean entre ellas. La que se llama Luna es baja, muy baja, debe llegar al metro y medio,  como mucho..y estoy exagerando. Hace honor a su nombre. Es redonda. Literal.  Lleva unos horribles pantalones etampados, con un sweter que no combina y le queda mal. Encima la remató con unos zapatos, ya bien pasados de moda. Lara, en cambio, es un poco más alta, pero no, no es flaca. Es casi tan gorda como yo. Tiene unos horribles ojos saltones y una nariz que te anuncia que ella, está llegando. Está vestida de una forma poco memorable, tanto, que pasa por desapercibida.. Yo se que eso es lo que quiere, pero su ganchuda naríz, sus cejas deformes, jamás se lo permitirán.  Edna no es tan fea. Tiene facciones comunes, pero un pelo rubio platinado. La odio. Yo quiero un pelo así. Sería más sencillo complacer a mis diosas si yo tuviera ese pelo. Sería más fácil ser perfecta en su lugar, pero al instante me doy cuenta que ella, jamás lo logrará. Acaba de sacar de su bolso un alfajor, enorme. Asqueroso. Casí me dan nauseas cuando abre el emboltoreo y su nauseabundo olor, golpea mi nariz.  Extiende ese horrible comestible hacia mi  y dice :
_Querés? – Casi le grito que es una desubicada, y una falta de respeto. Después me miro y el brazo y me acuerdo que no todos las siguen como yo, y que me conviene ser cortés, y no tener problemas con nadie.
_No gracias, te lo agradezco.
Sonrié y con la boca llena, y los dientes manchados de chocolate, ataca otra vez
_Segura, tengo otro en la mochila, si queres… Tenes pinta de no haber  comido nada.
_es que no como nada- pensé
__No enserio, te digo, gracias- sorió- Nos vemos después que tengo que ir a buscar a unos amigos.
Huyo de ellas. Ya salí del curso para cuando mi compañera está contestándome.

A EME A (2)

Buenos días!  Les traigo noticias, he aquí la continuación de lo que les presenté el otro día. 
Para leerlo todo completo hasta lo último que escribí ACÁ
Para leer la primera parte ACÁ
Desde ya muchas gracias a todos los que leen.
Atte. Ju Fernández


(...) Tal vez un día, despiertes y no puedas mover tus piernas.  Tal vez, te desmayes. Sólo lo hacen para recordarte que son las dueñas nuestras.
Mi cabeza no para de dar vueltas igual que todas las mañanas. Me siento y espero recobrar el equilibrio. Me pongo la ropa que preparé la noche anterior para ir a la facultad, y camino con desgano hasta la cocina. Hace años que hago lo mismo, calieto poco agua, y pongo un saquito de té en una taza que tiene un dedo de agua caliente. Hago una o dos tostadas, y las dejo sobre la mesa, con el pan de manteca al lado. Tiro, el saquito. Dejo todo ahí.  No como nada.
Voy hasta el  baño, miro mi reflejo. Unas ojeras negras, horribles, pero se soluciona fácil. Miro mi rostro. Horrible rostro. Me sobra tanta carne de rodos lados.  Me saco la remera, y con el centímetro que está en el cajoncito del mueble, me mido la cintura. Cincuenta y ocho centímetros. Me doy asco. Chasqueo la lengua. Hace rato que no puedo hacer bajar esa cifra. Estoy tan repugnantemente gorda. Probablemente, sino presento avances, en A EME A, me van a preguntar si estoy haciedo las cosas bien. Juro que si. Puedo estar hasta diez días sin comer, absolutamente nada. Mi dieta es a base de agua, chicles y cigarrillos. El truco de todos nosotros.  Alguna que otra vez como una fruta, una o dos veces por semana. Más no. Un cuadrado de queso, o un vaso de leche, y  un pedaso mínimo de carne, pero  es una vez por semana, más no, nunca. Hay que mantenerse con vida para rendirles culto, pero no abusar.
Las únicas veces que podemos ingerir comida, es cuando debemos asistir a algún evento. Entonces, ahí rendiremos culto a Mía, yendo al baño y haciendo que nuestro repugnante cuerpo expulse todo lo que ingerimos.
Alisa, es la más difícil de complacer, odia la comida, sobre todo la chatarra, la basura. Todas las porquerías que se venden. Incluso ahora, hasta los vegetales en las verdulerías barriales son tóxicos.
Se que son diosas un tanto difíciles de complacer, pero, yo me juré amarlas. Eso haré hasta el final de mis días. Aún cuando ellas, decidan robarmelos.  Por no haber cumplido mi deber.
Una vez que termino de prepararme, salgo de casa, con el bolso al hombro.  Camino las cuatro cuadras que me separan de la estación de tren. Tengo que tomarme el tren de las seis y media de la mañana para poder llegar a tiempo a la facultad, que está un poco lejos de casa.  El tren está atestado de gente. Van unos pegados a otros. A penas alcanza el aire para respirar. Viajamos como ganado. No entramos.  La gente se queja y protesta, como si uno eligiera viajar pegado al otro.  Odio viajar a la mañana en tren. Siempre están todos de mal humor, me enferman. Son los cincuenta minutos más aburridos de mi vida. Lo bueno es, que hoy es viernes, y a las doce del mediodía ya estoy libre para arrancar mi fin de semana. Hoy, es la fiesta privada de los de  A EME A, la  semestral. Es sumamente exclusiva, solo vamos quienes pertenecemos, y aún cuando parezca loco, somos muchos más de los que creen.
Llego a constitución y me muevo con el malón de gente, caminamos todos en manada, y la mayoría corre escaleras abajo, para entrar al subte. Ahora que hay más espacio se pelean todos más que antes, resongan. Me hartan. Siempre hago lo mismo, desconecto mi cerebro en esta parte del día para no soportar la estupidez humana que tanto me molesta. Recién cuando el profesor entra al aula, ya en la facultad, vuelvo a tomar conciencia del mundo, siempre, hasta que llego a ese punto, mi conciencia huye para no horrorizarse con todo estos despreciables con los que comparto el tiempo y espacio. Todos me dan asco. A todos les sobra tanta carne, a algunos les cuelga por los costados. Sí Ana, Mía o Alisa los vieran, yo se que vomitarían, o los torturarían hasta la muerte, cosa que me parece mejor. No tienen derecho a  vivir siendo tan despreciables.  Yo se que aún no soy nada ‘’agradable’’ a la vista de ellas, pero, llevo cinco años de mi vida viviendo por ellas. Saben que hago mi mejor esfuerzo.


viernes, 12 de abril de 2013

A EME A (1)

Empezamos de vuelta. Espero que les guste. Desde ya aclaro, cualquier tipo de coincidencia con la realidad es PURA coincidencia.  Aviso de ante mano, que es un poco fuerte la temática de esta historia, aún así espero que sepan apreciarla, y le encuentren su lado 'bueno''.
(se sube competa ACÁ , para leer sin los cortes por entrada al blog)

*
A EME A

I
Suplitos


Todavía me acuerdo de esa tarde de lluvia del cuarto año de secundaria. Por la mañana las chicas del ultimo año habían pasado a avisar que teníamos que estar a las tres en nuestro salón de siempre, que nos tenían que comunicar un par de detalles sobre los talleres que ofrecía el colegio. Todas ibamos a asistir porque queriamos saber que era la ‘A. M. A ‘ ,un tipo de ‘secta’ medio reservado, al que sólo pertenecían unas pocas. Yo me había jurado que pertenecería, costara lo que costara. Hasta tres y media no se dieron el lujo de aparecer nuestras informantes. Todas nos mordíamos las uñas y nerviosas cuchicheabamos entre nosotras que sería ese grupo.  Ese salón que siempre me pareció inmenso, en ese momento era mínimo. Me asfixiaba.
Alicia, una de las del último año, entró primera, contó cuantas eramos y salió. Cinco minutos después, con ella entraron Merlina y Analia. Nos miraron a todas. Ana, sonrió. Empezó a hablar:
_ Bueno, se ve que están todas muy ‘’emocionadas’’ por estar acá hoy. Sabemos que lo esperaron por cuatro años. También estuvimos en su lugar. Hoy llegó el día. Hoy van a saber que es ‘A. M. A’.. pero antes, tienen que firmar un pacto de silencio.  Todo lo que se habla acá, queda acá. Sino.. nos veremos obligadas a tomar medidas que.. no queremos tomar.. –sonrió. Todos conocíamos esa sonrisa maliciosa. Ana podría ser la más simpática a simple vista.. pero realmente esa chica, escupia veneno por la boca. Se escondía detrás de su perfecta sonrisa. Ana, la perfecta chica de 17 años, medía un poco menos de un metro setenta, y era la envidia de la mayoría de las nosotras. Alta, flaca y bonita. Lo peor es que también poseia un increíble poder de persuasión. Tenía a todos los chicos del colegio como quería. Asintió al ver que todas accediamos, y nos paso una hoja a cada una. Escribimos nuestros nombres, dni, fecha, no leimos y al final de la hoja, firmamos. Retiro uno por uno, y siguió hablando.
_La que quiera pertenecer a nosotras, debe comprender la complejidad del asunto, no es fácil entrar, pero una vez que entran.. nadie sale.  Las que quieran formar parte a pesar de esto, las invito a quedarse.. las que no.. Por favor, retirense- La mitad de mis compañeras con los ojos como platos, y un tanto espantadas, se retiraron, cuando cerraron la puerta, Ana siguió-  A  EME A, significa Ana, Mía, Alisa. Son nuestras tres diosas. Quieren entrar, entonces les rinden culto.  Pero, es un camino de ida.
Ana se cayo, y se paró a lado de Merlina, Alicia continuó con el discurso:
_Si son sus suplitas, sépanlo, no perdonan. Eligen, deciden y quieren ser perfectas, y realmente hermosas, y  en verdad deciden seguiras, está  bien. Sepanlo, Son las mejores diosas que existen.  Nos dan ese sueño que todas tenemos… A cambio de rendirles culto. Siempre.  No perdonan. Nunca. Como ya dijimos es un camino de ida. No hay vuelta atrás…
Merlina, feliz continuó:
_Serán felices, se los prometemos, serán perfectas, aún nos falta mucho.. pero hay que lograrlo. Estos horribles cuerpos, deben ser reformados a la imagen y gustos de ellas.. Hay que hacerlas felices, y seremos felices…
Es lo último que recuerdo de se día. Todas las mañanas cuando me despierto, me viene la misma escena. Como entré. A EME A, las tres siglas que rigen mi vida, hace más de cinco años.  Las llevo tatuadas en mi ante brazo derecho, para no olvidarlas nunca. Desde ese día dejé de pertenecerme, y comencé a ser de ellas. Me costó mucho acostumbrarme a esa vida. Ahora, estoy bien en ella. Les pertenecí a las tres. De todas formas, ANA es la peor. Fallarle a ANA implica grandes y duras consecuencias. Tal vez un día, despiertes y no puedas mover tus piernas.  Tal vez, te desmayes. Sólo lo hacen para recordarte que son las dueñas nuestras.