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miércoles, 29 de febrero de 2012

Insomnio


Quiero gritar. Me arde la garganta de haberlo hecho por las últimas horas. La cara me arde de que tantas lágrimas hayan rodado a través de ella, tantas en tan poco tiempo. Me retuerzo una y otra vez en el mismo lugar. Mis manos, alrededor de mi cintura,  aplastan mi estomago vacío, que se queja, y contrae una y otra vez, como si fuera a vomitar.
Otro grito desgarrador huye de mi boca. Retumba en las paredes. La casa en silencio, hace eco, y llega hasta el otro extremo del barrio. Mis manos ahora me agarran la cabeza, esos dedos, que ahora, los siento tan ajenos, hacen presión sobre el cuero cabelludo, a penas esas frágiles uñas se clavan en él, se derrumba, todo a mi alrededor se derrumba.
Las paredes de mi casa van cayendo, hacen un estruendo, el techo a mi alrededor se desmorona, y otro grito, escapa. Ya no reconozco esa voz como mía. Tan cargada de dolor, tan llena de angustia.
Se desgarra el cielo, otro grito más, se quiebra, y se oye un trueno. El mismo infierno se abre a mis pies ,y la casa se sigue cayendo, los cascotes impactan sobre el suelo, y yo sigo ahí en mi rincón.
No quiero seguir así de esta forma.  No quiero volver a despertar sin ella. Ahora sólo me queda nada, y Joaquín, solo Joaquín.
Se parte el cielo tras otro grito. Comienza a llover. Los muros ya no están, ya no queda nada, y yo ahí, tan pequeña, en ese rincón, y todo a mi alrededor, destrozado, casií tanto como yo.
Oscureció de golpe. Me siento desangrar, aún cuando mi cuerpo, no está herido. Me quiero morir.
Las gotas caen y con fuerza, impactan sobre el suelo.  Suenan tan fuerte, que temo quedarme sorda.
Mi cuerpo se une en una bolita, cierro los ojos, y el sueño huye de mi. ¿A dónde estará ella ahora?.
Me voy a morir deshidratada a este paso, y no me importa. Ya nada me ata, ya nada me impulsa a despertar mañana, de la misma forma que nada me  impulsa a conciliar el sueño.
Los parpados me pesan, y con una extraña liviandad se cierran. Me siento ir. Me quiero dejar ir. No quiero seguir acá.
Del otro lado de la puerta, Joaquín grita, grita desesperado, esperando, que le abra la puerta.
Grito todavía más fuerte, tanto, que se me desgarra la garganta por dentro, y no me importa.
Es de noche, y no se si es adentro o afuera, no se si es esta oscuridad que me tragó a mi, me encierra a mi, me tortura a mi, y me mata a cada segundo. Es esta oscuridad, que es tan mía, como mi pena, mi vida, mi locura, mi pérdida, mi insomnio, y quiero dormir.
Los parpados me pesan demasiado para poder lograrlo, el cuerpo me duele lo suficiente, como para no poder encontrar la comodidad ,y mi alma, huyó hace unas horas, para no volver, a este lugar tan  gris, tan triste, tan lleno, de la desgracia misma.
Y me deje ir…

lunes, 27 de febrero de 2012

1

No se si siempre me dio miedo la lluvia. Sí se, que ahora, sí lo hace. Al menos me pone nerviosa. No se si fue antes o después de que nos conocieramos, pero si se, que después de eso, empezó a darme un dejo de soledad. Como si me invadiera cada vez que lloviera. Supongo que es porque la lluvia, me recuerda a cuando la gente llora, como si el mismo cielo llorara, como lloré yo tantas veces que estuvimos lejos, tantas peleas, tantas divisiones, tanta distancia.
Ahora es rabia, o miedo. No se.  La gente espera que con el tiempo, se superen las cosas, uno olvide lo que le dolió, olvide un amor, olvide todo, como sí este mismo tuviera esa capacidad. Yo, ya no lo creo. A medida que pasa este, a veces creo, que la confusión aumenta, la intriga, y de alguna manera, esa nebulosa que compartimos. Esa, que es una mezcla de sentimientos que nunca pude descifrar, no sólo los tuyos, sino que algunas noches, los míos también.
Nunca supe hasta donde me perteneció todo esto. Hasta donde fuiste mío, hasta donde me pertenezco a mi misma, y cuando me perdí.
Tendría que volver tanto tiempo atrás para poder comprender, aunque sea una mínima parte, y así todo, no lograría hacerlo.

Se que era septiembre, por su particular clima. Ese momento del año, en el que no hace ni frío ni calor. Que hace una temperatura agradable, que la locura, empieza a correr por la sangre de los jóvenes, porque saben, el verano, el calor,están cerca.
Vos apareciste como si nada. Como si fuera lo más normal del mundo. Como si eso, no cambiaría para siempre mi vida.
Sonó el timbre.
_Atendé vos- Dijo mi hermano, y desganada, fui a la puerta.
_Quién es?- pregunté al protero electrico, y con tu voz tan inocente de siempre contestaste.
_Ian.
_Ahí va- Realmente, no tenía ni ida de quién eras. Siquiera me importaba. Y así, con esas mismas ganas te abrí la puerta. No se si realmente abrí la puerta de mi casa, o de mi vida, y de cualquier forma, no importa, porque de cualquiear de las dos que haya sido, entraste timidamente, con una sonrisa dibujada en tu rostro, y yo seguí sin prestarte mucha atención. Habrá sido eso,que te llevo a hablarme.
_¿Te puedo saludar?- preguntaste, con esa inocencia que siempre creí tan tuya. Me desoncertaste. Te miré. Te miré inundada de curiosidad ante tu pregunta.
_Sí hasta donde yo se, no muerdo.. todavía- Y me reí de mi misma, de mi respuesta, que a vos te dio tanta vergüenza, y empezaste a balbucear cosas, pero perferí interrumpirte, a escuchar tus excusas cargadas de incomodidad_ Sí, no pasa nada.. Era un chiste. ¿Todo bien?, los chicos están en el fondo, anda por acá derecho.
No hiciste más nada, me miraste a los ojos, como tantas otras veces hiciste, intentado comprenderme. Comprendernos, tal vez.
Nunca imagine que un simple hecho, tan pequeño, desatara semejante tempestad después, que un eterno terremoto, me até a vivir con el, que la locura, atrapara mi alma, y un amor, tan irracional como inconciente, me desarme por completo ante vos.

sábado, 25 de febrero de 2012

jueves, 23 de febrero de 2012

A veces, me pregunto que habría sido de nosotros, si hubiéramos tenido la posibilidad de existir juntos. Que hubiera sido, habríamos durado un instante, o seríamos inmortales?. Me pregunto, si todo esto estaría ahora, si formaría parte de los recuerdos, y momentos que compartimos.
Tal vez, en mucho tiempo, pueda mirar hacía atrás y darme cuenta que todo valió la pena, que, sucedió con todo aquello bueno y malo, para crear en ese hoy, algo hermoso.

martes, 21 de febrero de 2012

Sólo en el dolor, 
somos capaces de comprender 
que tan solos estamos en el mundo
La espera, la ilusión, la ansiedad. Darle rienda suelta a la imaginación, para poder crear un mejor mañana, una visión personal de lo que podría llegar a ser, lo que podríamos llegar a ser. Risas descontroladas, nervios que no paran. Histeria que resulta simpática.
Se esfuma en el viento.
Llegó el invierno.
Desaparece todo, tan fácil, tan rápido como había llegado.
Un instante, le arranque al tiempo. Un segundo viví mi felicidad. Ahora se fue. No está. Se marcho, y no volverá.


Y lo que dijiste, donde está? 
Y lo que soñé dónde fue? 
Y mis anelos, tan propios como ajenos, dónde huyeron?
Muchas veces me termino por escapar del mundo a mi manera. Creo que cuantas más ganas tengo de hacerlo, más se manifiesta el desorden en mi habitación (creanme si lo vieran ahora, se preocuparían por como hago para vivir de esta forma).
El problema soy yo. Yo y mi capacidad increíble por desarmar cosas, sobre todo aquellas que me importan. Después no queda nada que hacer. Simplemente adaptarse.  Asumir que por más de que intentemos arreglar el desastre que creamos, es claramente imposible. Llego  a plantearme como es que sobreviví dieciséis  años de esta forma, y cómo lo haré los que me queden por vivir. Ahí es cuando empieza a a asustarme mi desorden personal. ¿Hasta donde  soy capaz de soportar el descontrol en el que vivo?¿Hasta cuando voy a poder soportar oírme gritar desde adentro?

domingo, 19 de febrero de 2012

Las voces en mi cabeza comenzaron a aumentar su volumen, tanto, que ya ni mi propia voz, fui capaz de oír, entonces quise desaparecer. Grite con fuerza, grité más fuerte que nunca. Les grite que se callen, pero no me quisieron escuchar, no paraban de hablar, de decir, de recriminarme cosas, cosas que no podía entender, que no tenían un porque. Me sentía encoger, volverme cada segundo mas pequeña, pensé que así sería probable que mi existencia quedara reducida a la misma nada, entonces ya no tendría porque estar acá otro día más, otro segundo más, y todo, incluso yo misma, quedaría en un recuerdo invisible, que con el tiempo, terminaría por borrarse, aún cuando nunca pudo verse.
Pero no paso. Siguieron ahí gritando. Gritándome. Desarmándome. Diciéndome que ya no había vuelta atrás, qeu estaba todo mal, otra vez, y yo, yo no podría hacer nada contra eso. Me llenaban de impotencia, me llenaban de dolor, me hacían volver a mi, volver a esa oscuridad, tan densa, tan profunda, que alguna vez, ilusamente creí dejar atrás, cuando era realmente imposible. Porque esa, esa oscuridad de la que yo quería escapar a fin de cuentas, era yo misma, con todo lo que soy, y fui alguna vez. Ahí estaba, una vez más pretendiendo escapar, de mi y no volver.

jueves, 16 de febrero de 2012

No se como te  conocí, creo que no me importa, tampoco hace cuanto, porque no hace falta. A veces vienen a la puerta de nuestro corazón a ofrecernos un hermoso amor,  mucho más hermoso de lo que alguna vez imaginamos, vienen a presentarnos una persona que podría hacernos mucho más feliz que cualquiera, simplemente con nada, con una sonrisa, una llamada, un mensaje su presencia.  Al principio, ni nos damos cuenta, sólo se limita a regalarnos una sonrisa tras otra, buenos ratos, y al poco tiempo, comienza a hacerse extrañar.
Tal vez cada uno, es el regalo del otro, es la suerte del otro, o es lo que uno prefiere pensar para no sentirse tan egoísta encontrándose poco para el otro.
Es que todo esto es tan extraño. Creo, en algunos momentos que es parte de tener 16 años, parte de ser 'joven' parte de que todavía creo en una realidad mejor, o simplemente es, que desde que vos estas acá, todo cambió y está para mejor.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Desarma de a poco. Desarma que no me tengas en cuenta a veces, que olvides que estoy ahí siempre, cuando sabes, que yo nunca podría olvidar algo que me hubieras pedido.  Nunca olvidaría nada que hubieras dicho. Por el simple hecho de que me importas, y te quiero. 
Duele, arde, desarma, que siempre te olvides así de mi . 

domingo, 12 de febrero de 2012

Desequilibrio*

Ser una desequilibrada tiene sus problemas. El más grande de todos es tener un obvio problema para querer o amar otras personas. Se vuelve complicado, creo que es más por miedo, miedo a perder lo poco que queda del corazón intacto. El problema es ese. Siempre hay gente tratando de arreglar nuestro desastre, y lo peor es que alguno que otro, llega a lograrlo. A lograr establecer la paz en un cuerpo en guerra. Mente versus cuerpo. Abandonar al cuerpo y  sumirse en la inconsciencia de los engaños de nuestra mente, hundirnos en la locura, sumergirnos en nosotros mismos, o bien, perder la mente para siempre y convertirse en lo más parecido a  un animal, que no siente, ni expresa, solo vive el instante que esté vivo, sin importar un pasado, el presente, o un posible futuro.
Las personas (esta de más decir 'desubicadas') que se toman la molestia de re-instaurar la paz dentro de uno mismo, se ganan algo, algo que no tendrían que ganarse, de hecho, tendría que ser ilegal que pase a posesión de ellos, se ganan, un lugar, o bien, el corazón (recauchitado) entero.  Se alojan ahí, y crean un caos. Un hermoso e incomprensible caos,el cuerpo se rebela experimenta cosas que nadie puede describir, y la mente... se va corriendo, así podrá  encontrarse con esa persona donde sea que este.
Así nos perdemos,no importa donde, lo importante, es el porque, porque alguien más nos hizo enloquecer
Tal vez apareciste porque lo necesitaba, o porque simplemente, ibas a aparecer en este momento. Tal vez, alguien nos puso en el mismo camino, y nos cruzamos. Tal vez no haya razón alguna, y simplemente estamos acá, viviendo. Siendo protagonistas, y victimas de nosotros mismos. Nosotros, y nuestras acciones.
No existen las casualidades, existen las causalidades.
Estamos acá porque  creo que deberíamos estar. Estamos porque vos y yo tomamos una decisión, aún cuando pareció pequeña, cambió mucho más de lo que pudimos esperar.  

sábado, 11 de febrero de 2012

Supongo que es muy pronto para escribirte, y también que no debería hacerlo, pero no me importa. Mi vida es mía, mis escritos son míos, y como se o creo, que nunca lo vas a leer (aunque ansíe lo contrario) no importa.
Después de todo estoy sola acá, sola, conmigo, mis palabras mis pensamientos. Nada importa, o creo que ya nada lo hace. Los días corren rápido entre mis dedos, aún así, se mueven un poco lento, siempre hago la misma apreciación con respecto a este. Es que a veces, pasa demasiado rápido, pero aún así, no a transcurrido tanto como solemos pensar. Eso es justamente lo que me pasa con vos, aunque no soy capaz de describirlo del todo.
Los días desde que te conozco, vuelan, y aún así, pasaron pocos, eso me preocupa. ¿Quién te manda a hacer esto conmigo?. No importa, después de todo, aunque odie admitirlo, me gusta. Me gusta la ansiedad que me da, que corre por mis venas, bajo mi piel. Me gusta escuchar el sonido de mi corazón acelerarse por tu culpa.
Me gusta todo eso y más, y sólo es el principio. ¿Qué será de mi cuando caiga entre tus brazos? ¿Esta locura se tornará peor? Sería yo capaz de soportar algo así?.  Definitivamente, no tenía, ni tengo ahora las respuestas, simplemente, tendré que limitarme a ser una victima más del destino (si es que este existe) , y sino una victima de un amor ocasional, que me encontró desprevenida, que me llena de vida, de ganas de vivir, y se lo debo, solo a él.
No se donde están, es cierto, se que ya no puedo verlos, ni tenes un abrazo, ni pelear, ni nada, y así todo, donde quieran que estén gracias. Gracias,  simplemente eso. No importa de que lado del muro estemos, yo nunca me voy a olvidar, lo prometo, porque ayer, hoy y siempre, me importaste.
A veces los mejores comienzos son el  peor final. Cuando crees que está todo gris, está todo perdido.
No es tan así, y me sorprende lo que puedo llegar a encontrar. Supongo que forma parte de las cosas que nos sorprenden, o simplemente forma parte del simple hecho de estar vivo. No, no vengo con una idea formada, simplemente, tengo ganas de escribir.
Describir mejor dicho, inmortalizar una sensación, tan hermosa, que te dan ganas de llorar de felicidad para volverla tangible. Alguna vez, alguien te robo cada respiro, con nada? Te dio ganas de vivir, con solo recordarte que existe ahí para vos