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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Alan

Hace un tiempo ya, había escrito una novela, (titulada A EME A, un fragmento puede ser encontrado en este blog) en la que un ángel se le presentaba a mi protagonista, como un par, el ángel se llamaba Alan, y en se momento, en el que le puse ese nombre, decidí que mi propio "ángel de la guarda" se llamaría así, porque estaba convencida que ese era su nombre, como también, que Alan, al igual que todos los angeles de la guarda tenía la capacidad de adquirir la forma que necesitáramos en el momento que no necesitemos...  Estoy segura, que hoy, lo vi. Lo vi tan distinto a lo que lo imaginaba, pero fue lo que necesitaba. Yo estaba en la estación terminal del subte, llorando, sintiendo que algo dentro mío se había roto por completo, y que no habría forma de reparlo, sentí que era el fin de muchas cosas, y que no sabría como seguir adelante, y me encontré tan vacía tan desesperanzada, que temí no recordar como volver a casa... entonces apareció, con unos enormes ojos verdes, vestido…
Me rompí, de a poquito, en pedazos, por que ya no supe que hacer. Me rompí de a poquito, porque no tuve el valor. Me rompo de a poquito, porque hoy no lloré, aunque casi lo hago, pero me tragué las lágrimas, porque creí que así sería más fácil, porque ya no se ni donde estamos, y creo que esto es lo mejor.
La parte más triste del fin de semana, es cuando llega el domingo por la noche, y tenes que regresar a tu casa, y la piel me arde tanto, cuando estas lejos, que la semana se volverá eterna.