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Mostrando entradas de mayo, 2017
Cuando te fuiste yo me propuse que no iba a llorar tu muerte, porque iba encontra de lo que vos me habías enseñado. 
Cuando te fuiste, decidí que iba festejar tu vida, porque tantos años transitando por este mundo, no debían reducirse a un día en el que tu cuerpo se detuvo. 
Decidí que aunque me doliera iba a poder y también iba a seguir. Me acordé de esas culturas en las que festejan la vida cada vez que alguien parte, y me pareció que era lo mejor que podía hacer por vos y por mi también. Quiero festejar siempre haberte tenido de abuela, quiero festejar siempre haberte tenido de ejemplo, quiero festejar todas las cosas que hemos vivido como familia y hemos aprendido porque vos estuviste ahí.
Así que donde quiera que estés, feliz cumpleaños Coyi, seguro andas vistiendo de gala con collares de estrellas a todos por allá.

Honest

Si tuviera que ser honesta, realmente honesta con todo esto, pero serlo sin filtro alguno, debería admitir que nunca te amé.
Que si creí que lo hice fue porque la idea de sentirme feliz con alguien me fascinó, pero viendolo en retrospectiva se que no te amé. Amé en el sentido más egocéntrico del verbo amar, me amé a mi misma, siendo feliz, riéndome a carcajadas, viviendo cosas nuevas pero no a vos. De hecho, gran parte del tiempo llegué a detestarte, a sentir esa repulsión que me empujaba a irme lejos, evitarte, pero al lado de sentirme viva, era un precio que podía tolerar.
No voy a mentirte, quería un testigo. Necesitaba uno, uno que pudiera dar fe de que yo había sobrevivido tantas cosas, uno que estuviera ahí expectante mientras yo renacía de mis propias cenizas, cómo a pesar de las piñas, los miedos, todo, era capaz de seguir adelante, reinventarme.
Si tuviera que ser realmente honesta, te diría que nunca te amé, que jamás lo haría, porque no podría amar nunca una persona como v…

Por si me pasas a visitar: Un recuerdo lindo.

Hoy me acordé de la primera vez que me dijiste que me amabas.
Hacía días que venías dando vueltas con la idea, y esa tarde noche, que me pasaste a buscar por la estación del subte con el auto como hacías siempre entre las pavadas que hablábamos, lo dijiste y no lo esperaba.
El estómago me dió un salto, porque no podía creer lo que estaba escuchando, y no recuerdo bien que te respondí, pero si me acuerdo que no me entraba la sonrisa en la cara y que casi se me saltan las lágrimas de la emoción. Es curioso que todavía hoy me pasa lo mismo con este recuerdo.
Me acuerdo que no lo podía creer, y que quería escucharlo mil veces, que me abrazabas y me lo dijiste tantas veces que entonces sonó real, entre besos y abrazos que me despegaron del suelo.
Real, a veces tenías la mala costumbre de hacer eso, y se me escapaba un grito histérico del miedo, y lo mucho que me enojaba porque odiaba que lo hicieras. Al final, todos esos en los que con la excusa de mi estatura contra la tuya me terminaste …

El Comodín 🃏

Me había olvidado lo que era conocer a alguien. Hace muchísimo tiempo que no lo hacía. Tal vez por eso todas mis ex parejas fueron en un principio amistades. A mí me exaspera la parte de conocer al otro. Me molesta que me guste un extraño. Un ser del que conozco poco y nada que se esconde tras respuestas vacías y risas repetidas, que no se haya explayandose ni dando un extendido discurso de por qué esto o aquello. Entre respuestas escuetas y datos reducidos tengo que ir armando un rompecabezas. Tal vez me molesta proque yo soy un libro abierto, y cada vez que puedo te comparto un poquito de mi vida, porque seas quién seas si estamos hablando quiero hacerte formar parte de este pequeño universo que es mi vida.
Él no. Dice mucho de nada, habla un rato de todo sin entrar en detalle. Él es una continua pregunta sin responder.
Tan poco se de vos que incluso me resulta difícil y ridículo escribir sobre esto. No se nada de vos, de quién sos vos.
¿Quién sos?