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miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Qué es la felicidad?

Quise explicarle que era la felicidad, y me di cuenta que no podía, que había cosas que uno simplemente no pude explicar, pero cuando uno trata de hacerlo se le vienen imágenes diversas a la cabeza.
Me acordé de las veces que cociné con mis amigas y enchastradas de harina cantamos las canciones que nos encataban cuando éramos adolescentes.  Me ví con mis hermanos haciéndole burla a mi mamá y riendonos a cada lado de la mesa. Recordé las tardes de otoño que me perdí mirando el cielo muy azul con el sol tenue que me acariciaba la piel.
Sentí la emoción que me da cada vez que leo mis libros favoritos. La textura de la arena bajo mis pies y como me da un leve escalofrío cuando el agua fría del mar me toca. Las cosquillas que me hace escucharte reir. Todas las veces que no me entró la sonrisa en la cara.
Tal vez sea indefinible, in-limitable la felicidad, porque cuando uno la define, la limita, la cierra, y puede que simplemente se trate de infinitas cantidad de situaciones en las que la finitez de la existencia humana nos hace sentir que hemos logrado trascendernos a la magnificencia del universo, a esa eternidad que no nos corresponde que ocurrió y ocurrirá más allá de nosotros. Tal vez la felicidad tenga que ver con ese momento en el que salimos de nuestra humana experiencia y alcanzamos lo extraordinario y la vida misma pareciera tener sentido. Porque al final, cuando llegue, seremos todas las veces en las que hemos logrado ser felices, sin peros, sin pausas, sin miedos.

domingo, 27 de mayo de 2018

Ensayo borrador 1

Borrador 4 de enero de 2018:


A modo de consecuencia de una serie de eventos desafortunados del último tiempo que me dolieron bastante me llevaron a preguntarme un montón de cosas sobre la vida y la muerte, qué somos y demás. Me he visto incontable cantidad de veces preguntándome y dándole vueltas a qué son realmente conceptos o palabras que usamos diariamente sin saber exactamente qué son. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es el amor? A veces me da la sensación que en el inconsciente colectivo se encuentran definidos de una forma saussureana, que su valor está dado por todo lo que los demás no son, y a su vez son a través de los demás, es decir, yo soy Julieta, quién les escribe porque no soy quién me está leyendo, y a la vez yo puedo ser quien le escribe porque existe quién me lea (dicho mal y pronto). Entonces la muerte es por no ser la vida, y viceversa, la vida es por todo lo que no es, y la muerte sí es. La vida es una oración por  tener punto final y la muerte es un punto final porque carece de las opciones que da la oración que vendría ser la vida, y a la vez ambas pueden ser porque ambas existen.
Es fantástico como construimos el mundo a nuestro alrededor por contraposiciones, esto está bien porque no está mal, pero ¿Qué es el bien y el mal? ¿Acaso no son más que construcciones socio-histórico-culturales? Hace algunos años, y no se espanten al descubrir que no muchos, que una mujer se dedique solamente a tener hijos y educarlos era algo sumamente razonable y a todo el mundo le parecía perfecto, hoy nos parece un horror. Hoy ponemos toda la resistencia que somos capaces de ejercer para poder cambiar el rol que se nos asignó en la sociedad. Si lo pensamos situándonos en la mente y en momento en el de dicho ejemplo, más de uno,  ( y por no decir la mayoría) se vería horrorizado  ante el empoderamiento actual que han logrado las mujeres, es más, muchísimas mujeres estarían dentro de ese grupo del horror.
Entonces, ¿qué es el bien y que es el mal?, yo personalmente creo que sería capaz de cortarme un brazo por motus propio antes de que mi vida sea simplemente condenada a vivir para tener hijos a quienes criar sin ningún otro propósito. Yo hoy, siendo cuatro de Enero del 2018 y con veintidós años soy completamente incapaz de verme de esa forma, pero si yo Julieta, habría nacido cien años atrás es probable que la idea de tener la edad que tengo y no estar comprometida con “un buen hombre” me parecería lo peor que podría haberme pasado en la vida.   Lo más ridículo es que volvemos al principio. ¿Qué será un “buen hombre”?  ¿Será que tiene que ser todo lo que no tiene que ser?, el problema de que sea todo lo que no tiene que ser, es que le escapan algunas cualidades, que definir por contraposición hace agua en definir lo que realmente es. Si soy por lo que no soy, ¿Qué soy realmente? Si definir es limitar, ¿dónde está el límite cuando solo se es lo que no se es en sí mismo?  Ahí está la encrucijada en las definiciones, en los límites, a veces me parecen tan pequeñas las palabras para poder explicar que son en realidad cuestiones tan amplias de la vida misma, incluso qué es de por sí.
Dentro de este gran tópico que representa la vida, ( y todo lo que es, y vaya a saber uno qué es, o volviendo al tema, todo lo que no es) otra de mis más grandes dudas, o temas que me rondan continuamente tenemos el tema y recurrente pregunta  que creo que la humanidad ha intentando responderse más o menos desde que tenemos conciencia de ser algo que responde a la definición de humanidad, (que vaya uno a saber qué es, si seguimos con el razonamiento de qué son y no son las cosas) está ¿qué es el amor?.   Hace poco leí a un joven filósofo que decía que lo que uno entiende por amor se da a través de otros, que por experiencias vividas con y a través de estos terceros uno tendrá su propia definición de amor, que hasta ahí venía todo muy lindo porque yo misma pensé en esas personas que construyeron mi propia definición de amor. Ahora bien, tenemos un gran problema. Si cada individuo construye su propia definición de lo que es el amor a través de su propia experiencia, ¿no sería una suerte de “deíctico” el amor? Digo, si se construye en función de cada uno que se lo apropia, funciona igual que el acá, allá, él, ella, todos giran en función de un “yo” que carece de valor hasta que se efectúa la apropiación del ser.

sábado, 12 de mayo de 2018

Día 21

Hace unos pocos días que no hablamos, no sé si deba acostumbrarme a esto, si deba hacerme la idea de que ya no vamos a hablar como antes.
Hoy, tres semanas después de que habláramos volví un sábado a capital. Tuve la desgracia de recorrer todos los lugares por los que alguna vez pasié con vos. Agradecí no haber vuelto a lugares trascendentales, cómo esa esquina en la que me agarraste la mano por primera vez, o las plazas en las que pasamos la tarde mirando el cielo riéndo a carcajadas. No. Solo tuve que trancitar por ahí dónde fuí felíz solo con tu compañía, por esos lugares donde me alegré tanto de estar viva, y coincidir con vos. Por todas esas calles que caminé tan abstraída de todo, que no me entraba la sonrisa en la cara porque estaba ahí con vos.
Me encantaría poder llamarte y decirte que te extraño. ¿Vos me extrañas a mí, o estás mejor así?. Hay tantas cosas que no me animé a preguntarte, y que necesito saber pero tal vez ya no es el momento y sea demasiado tarde. Tal vez ya nunca más vuelva a coincidir en tiempo y espacio con vos, tal vez nunca más vuelva a verte sonreír.
Tal vez no te acuerdes que te quiero, ni cuánto te quiero. Tal vez simplemente no te importa, y acá estoy yo desarmándome en lágrimas porque me arde la piel de estar tan lejos tuyo, de ni saber cómo dormiste anoche, si estarás abrigado porque hace frío esta noche.

martes, 1 de mayo de 2018

* (editado, original febrero 2018)

Cerré los ojos destruida y ahí te encontré. Paseábamos juntos, estaba soleado, creo que también hacía calor. Escuchaba tu voz, no recuerdo qué decías pero si que me pedía en ese sonido que tanto me gusta. Se que te miraba, con detenimiento, como cuando pienso cómo me gustaría saber dibujar para poder retratar esas personas que quiero guardar. Sentía el calor que tu cuerpo emanaba contra mi piel. Nos reíamos. Estoy segura que nos reíamos. El tiempo pasaba y parecía congelado porque cuando estamos juntos me acuerdo que no hay nada que me guste más. Miraba tus manos cómo a veces se enredaban con las mías un pequeño instante, observaba su textura y me detenía a percibirla. Sí. Estoy segura de que nos reíamos, y que sea lo que fuere que estabas diciendo me hacía feliz escuchar, porque todavía siento las mejillas tirantes de tanto sonreír. Estoy segura, porque me desperté sola y vacía porque ya no estás acá. Estoy segura que volvía a ese instante en el que eramos felices juntos porque no me puedo sacar del cuerpo el vacío y la angustia que me genera. Estoy segura porque cuando me desperté me ardió el cuerpo por tu ausencia y la cama de repente es enorme.