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Mostrando entradas de noviembre, 2015
Las fotos se destiñeron, las risas se silenciaron, y supe que terminó.
Tal vez algún día pueda perdonarme, perdonarte, y avanzar.
Hoy entiendo que no fue a propósito, hoy entiendo, que a vos también te duele, pero también entendé que todo mi ser llora, y se desarma...
Tanto tiempo creí vivir en un sueño, y me sospeché que la realidad no podría ser tan buena, que algo  me estaba perdiendo, y desperté. Me desperté perdida, en un lugar que conocía como mi propia casa, me desperté abrazada a un extraño, que remotamente recordaba alguna vez haber amado. Me sentí presa.
Mi sueño me tragó y me escupió dentro de una pesadilla. Si me estaba perdiendo algo, me estaba perdiendo todo, me estaba perdiendo a mi.
Me aplastó. Se me cortó el aire. Quise llorar. Abrí la puerta, y me fui.
"Nunca más, voy a volver a este lugar", me dije y al sonido del portón golpeándose con fuerza a mis espaldas, empecé a correr.




Si pudiera salvarte- Deny Perdoname, es que solo intentaba creer  que toda historia…
No quería que me vieras,  no a mi,  no así
Me faltó el aire, sentí como se me aplastó el pecho, me ardieron los ojos, tanto que los sentí como sangraron mis lágrimas hirvientes.
_No- dije, y supe entonces que ese sería el fin de lo que nunca comenzó.

Intro.

A los once años descubrí que quería ser escritora, no solo descubrí, también en cierta forma lo decidí, pero no podría afirmar por qué. Supongo que de todas formas mi destino para con los libros o al menos ese ambiente,  se había trazado mucho antes, y no lo había descubierto, o al menos no lo recordaba. En la primaria una vez por semana teníamos una hora en la biblioteca que se llamaba “la hora del cuento”, y era como su nombre lo dice, una hora en la que nos leían algún cuento que la bibliotecaria eligiera.  Cuando estaba en segundo o tercer grado, un día mis compañeros se estaban portando especialmente mal, Lili, la bibliotecaría había elegido un cuento que a mi me había gustado, pero, mis compañeros que no paraban de molestar, lograron que nos mandaran de vuelta al aula a hacer tarea. No pude escuchar el final del cuento. Decidida, en el recreo corrí a la biblioteca y le pedí por favor a Lili que me escribiera en un papel el nombre del libro y su autor.  Ese día espere muy ansios…

Hoy igual que ayer, como siempre

Algunas amistades tienen la característica de nunca terminar. Hoy más que nunca estoy feliz de tenerte en mi vida, y le agradezco a lo que sea que haya sido, por cruzarnos, por hacernos tomar el mismo tren. Creo que es una analogía de nosotros mismos, de como estamos juntos en el mismo sendero.
Gracias por absolutamente todo. Hasta ahora no me hacía una idea de lo mucho que te extrañaba, que lindo que es volver.
Hoy, igual que ayer y como siempre se que cuento con vos, y ni te imaginas lo agradecida que le estoy a la vida por cruzarte en mi camino hace seis años, hoy más que nunca se que nuestra amistad es para siempre, y que aunque se tense, alfoje o enriede, nunca se va a cortar.