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lunes, 15 de diciembre de 2014

Nunca pensé que llegaría a este punto. Nunca pensé que me dolería hasta el último de mis huesos, hasta la última de mis células. Nunca pensé que me daría miedo, no despertarme después de ayer. Nunca pensé que con tanta facilidad se me inundarían de lágrimas los ojos. Nunca pensé  que ya no te encontraría más, al lado mío, ni que no podría llamarte. Nunca pensé que llegaría este día. Un día gris, en el que ya no salga el sol, en el que las cosas terminarían. Un día en el que ya no me den más ganas, hacer nada.

No hay nada vivo dentro de mi.
Ahora el piso es de nubes, y me asomo cada tanto a espiarte desde donde estoy.

El barrio se ilumina y la noche se hace día, brilla como un árbol de Navidad. Me acuerdo de aquél día en que decías, sí pudieras ser un pájaro, ¿Qué harías?

Y veo... y vuelo. Y lloro, un poco. 

martes, 9 de diciembre de 2014

Egoísta.

Me parece mal que siendo que ya pasaron dos semanas desde que te fuiste, todavía no fui capaz de escribir nada en tu memoria. Creo que no lo hice porque no se bien que decir, o tal vez existe la posibilidad de que en algún punto, la idea, todavía me suena de lo más irreal. ¿Cómo podría un joven de diecinueve años, abandonar este mundo?, bueno, lo más curioso de esta pregunta, es que no es la primera vez que en mi corta vida me toca hacerle frente.
Tengo diecinueve años, y desde el punto de vista más egoísta de todos, me preguntaré abiertamente ¿Por qué yo?, ¿Por qué en tan poco tiempo vivido he tenido que atravesar tantas muertes jóvenes? ¿Qué hice para merecer este dolor?, pero, más allá de mis preguntas, se que no existe una respuesta a ellas.
Hace un año y un poco más, ante la misma pregunta, en otra ocasión, llegué a la conclusión de que los humanos vivíamos por morir, que, el precio de esta vida, era la muerte. Cuando una persona alcanzaba el "límite" de lo que había "contratado" moría, así, sin más. Porque eso es lo que ocurre eventualmente cuando se es mortal, uno, inevitablemente, muere. De la misma forma que esto ocurre, otros nos toca quedarnos. Nos quedamos acá, solos. Solos en nuestro dolor, solos ante un mundo vacío de ese ser querido que se ha ido, a veces de una forma con tan poco sentido. Nos quedamos acá frente a un mundo que de repente se vuelve frío e incomprensible. Todo resulta tan estúpido, tan insignificante, y todo lo que ayer podría habernos molestado, hoy suena tan superficial, tan efímero. Los humanos somos instantes, instantes que se borraran de la eternidad sin dejar ningún rastro, instantes que se pierden en el viento, y nadie ya los recordará más, como las hojas cuando se enriedan en él, y vuelan muy lejos.  Así es la existencia humana, así de corta, así de  fácil de olvidar, y de esa misma forma, llegará un día que todo ese dolor que te desbordaba, simplemente, desaparece, se va con el mismo viento que se llevó una vida humana, y volvemos a empezar.
Ya no busco un por qué. Entendí que no lo hay. Sólo me fastidia, otra vez, volver a empezar.

Sólo espero, 
 que donde quiera que estés, ya nada duela, 
ya nada pese, ya nada afecte. 
Solo espero, 
que allá, encuentres nubes de masa pan, 
amaneceres de colores, y lágrimas de risa.

Cinco.

Hoy mi vida, hace cinco años, cambiaría para siempre. Hace cinco años jamás hubiera esperado que las cosas estén como hoy están, que hayamos transitado la cantidad de cosas que hemos transitado, desde momentos felices, hasta otros llenos de lágrimas y rencor. Me pregunto, qué habría sido si tan solo nada de esto hubiera ocurrido.
Hace unos días también se cumplieron cinco años de la primera vez que hablamos. Fue extraño. Jamás pensé que la vida daría tantas vueltas, creo que después de tanto, debería dejar de poner resistencia a esos hechos de la vida en los que pareciera que son más obra del destino que otra cosa. No se bien porque, se que algo o alguien nos cruzó en el camino, y por esa misma razón, más allá de todo, no hemos podido seguir separados. Siempre me dió curiosidad que podría ser eso, pero, ya no busco respuesta, simplemente, lo asumo. Puede que Luciana tenga razón, vos y yo, somos amigos de otra vida, que vida tras vida, estamos destinados a encontrarnos, y acompañarnos el uno al otro, hasta el fin de nuestros días, hasta la última de nuestras vidas.