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jueves, 30 de octubre de 2014

Somebody that i used to know


Now and then I think of when we were together
Like when you said you felt so happy you could die
Told myself that you were right for me
But felt so lonely in your company
But that was love and it's an ache I still remember
You can get addicted to a certain kind of sadness
Like resignation to the end, always the end

So when we found that we could not make sense
Well you said that we would still be friends
But I'll admit that I was glad it was over
But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger and that feels so rough
No you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know
Now you're just somebody that I used to know
Now you're just somebody that I used to know

Now and then I think of all the times you screwed me over
But had me believing it was always something that I'd done

But I don't wanna live that way
Reading into every word you say
You said that you could let it go
And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know

But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger and that feels so rough
And you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know
Somebody
(I used to know)
Somebody
(Now you're just somebody that I used to know)
(I used to know)
(That I used to know)
(I used to know)
Somebody


lunes, 27 de octubre de 2014

Navego en aguas turbulentas, que por momento parecen tan mansas, ahora en el medio de una preocupante calma, intento respirar.

domingo, 12 de octubre de 2014

Me gusta escribir acá porque siento como si mis ideas tocaran tierra,
 como si dejara de estar tan desconectada de todo, 
me gusta porque a veces es divertido leerme, 
me gusta porque acá todo es más fácil.
 Me gusta, 
porque acá puedo ser quien quiera, 
ser de lo que quiera ,
de papel, de masapan, del viento,
 de ayer, y nunca de mañana. 
Nunca entendí por qué entrar acá y releer las cosas que he escrito, me da tanta paz. Tal vez es porque puedo ver como queda un registro de lo que pensé, lo que sentí , demás.  A veces, me gustaría tener donde escribir que me pasa todo el tiempo. Bah, que me pasa no, que pienso. No siempre digo acá que me pasa, básicamente porque no lo hago en ningún lado, y en casi ninguno, y así estoy.
El jueves junté algo de valor y llamé a la psicóloga, y por más de que no quiera admitirlo, me resultó más difícil de lo que creía. Así todo lo hice, y me sentí mejor el viernes cuando salí del consultorio. Hay gente que no cree que los psicólogos, o el psicoanálisis en si sirva para algo. Personalmente creo que es muy útil, y Freud, era un genio. Sus descubrimientos le mejoraron la vida a mucha gente.
Me parece patético que un malestar si no es físico, si no es tangible, si no tiene una razón biológica de ser o estar, si no se lo puede apreciar con ojos médicos, suene ridícula su existencia. ¿Por qué todo dolor debería ser físico?, tal vez simplemente es que estamos un poco mal de la cabeza y eso es todo. Eso, es todo conmigo. Estoy un poco mal de la cabeza, real. No puedo negarlo, a veces es un poco obvio, la otra noche, lo fue. La semana, en si fue turbulenta. Me descubrí deprimida cuando me enviaron a rehacer un trabajo práctico de la facultad, cuando en la clase siguiente me entregaron un parcial, y no era ni por asomo lo que esperaba, cuando al día siguiente, recibí otra nota y tampoco era lo que yo quería, lo que esperaba. Me deprime muchísimo el tema, y yo se que "uno es más que esa nota", y "lo importante es aprobar" o "aprender", no quita que me haya decepcionado a mi misma, que esperaba mucho más de lo que recibí, que gasté muchas energías en algo que al final, no era lo que esperaba. El año pasado los parciales eran más fáciles, o tal vez mi cerebro se oxidó un poco. ME da miedo haber perdido una parte de mi capacidad cognitiva por el tiempo que no estuve estudiando, me da miedo descubrir que no soy ni un cuarto de lo inteligente que pensé que era, me dan miedo tantas cosas, y la verdad es que hora, solo quiero llorar, y desaparecer. Las últimas semanas no fueron más que decepciones, y más decepciones, entre la facultad, las personas de mi entorno que me fallan, la vida y sus golpes de muerte (literales) que le encanta darme cada determinado tiempo, y la verdad es que no tengo ganas de nada de esto. Solo quisiera, dormir una noche en paz, y poder borrar de mi, todo esto. Yo solo quiero respirar libremente y desaparecer.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ayer, finalmente después de las cuatro de la mañana logré dormirme. Me desperté dos horas más tarde. El gato quería salir, estaba demasiado despierta, temí no volver a dormir. Recién a las diez de la mañana se me cortó el sueño otra vez, ignoro porque. No me había decidido a levantarme hasta hace unos minutos. Estoy cansada, y un poco abrumada, el mal estar nocturno se fue con la oscuridad y ahora estoy sentada frente a mi computadora tratando de entender algunas cosas, pero lo único que  logro comprender es que no entiendo nada. Tengo los ojos cansados, me pesa la cabeza, pero ya no quiero seguir durmiendo, tampoco se que quiero hacer.
Debería llamar a la psicologa. Me falta valor, creo.
Hoy vuelven mis padres de viaje, no se si quiero que vuelvan. Hace dos noches tuve una fuerte discución con mi papá por teléfono por una estupidez. No quiero verlo, me molesta de sobre manera que sea tan estúpido a veces, y haga escenas tan melodramáticas de cosa tan pequeñas, y más me molesta cuando soy a la única de sus tres hijos a la que se lo hace, no quiero verlo, porque todavía sigo enojada. No quiero verlo, porque siguió buscando pelea los días que siguieron. No quiero verlo porque jamás se hace cargo de las cosas que hace mal. Otra vez no me lo estoy bancando. Prefiero cuando no está en casa, las cosas están más tranquilas, nadie me molesta. Prefiero los viajes en auto cuando no estoy sola con él, no me interesa en lo más mínimo que se la pase hablando de espiritualidad y regosijandose en "Que buena persona que soy, admírenme" cuando en su casa muchas veces, es una basura. Es muy fácil ser bueno puertas para afuera. Lo difícil es serlo en tu casa, donde te conocen bien, donde tus miserias están en carne viva.
No se que me está pasando. Quisiera desaparecer.

martes, 7 de octubre de 2014

Insomnio.

Son las cuatro menos cuarto de la mañana y yo sigo despierta, se que debería dormir pero por alguna razón no lo consigo. No tengo sueño. Mañana tengo facultad,  y debo salir de mi casa a las seis y media de la mañana, pero dudo que lo haga. Hay algo dentro mío que me está consumiendo y me da ganas de vomitar. Hace años que no me pasaba esto. Estoy desesperada por hablar con alguien, y  a la vez quiero internarme en un silencio mortal, que nadie me moleste. Tengo la panza demasiado revuelta. Hay cosas que no entiendo. Qué me pasa? Quisiera poder explicarme que sucede, pero mi cabeza sigue haciendo ruido sin dar ni una idea clara. No se como estoy. Esa es la realidad. No tengo ni la menor idea de qué pasa conmigo. No se si quiero llorar, si quiero gritar, si quiero salir corriendo. No se que me pasa. Por ahí mi mamá tiene razón y necesito volver a la psicologa, y todas estas cosas que están pasando/ pasaron en el último tiempo me están afectando y necesito ayuda. No se si quiero volver a la psicologa, pensé que ya estaba " curada" que no hacía falta volver. No quiero volver, pero al mismo tiempo todo esto me consume la vida, me succiona el alma.
Encima, leí ese libro de mierda, que revolvió en porquerías que tenía demasiado enterradas. Me volvió la perversa idea a la cabeza de llamarlo. De llamarlo y mandarlo al carajo, decirle que es un enfermo del orto, que se mate, o pedirle que me explique algo de todo lo que pasó, o llamar y escuchar el tono de llamada y  cortar, o de olvidarme de todo de una vez por todas y hacer como si jamás hubiese exisistido ese mortal. No sé. No se que quiero.
Hay demasiadas cosa que me duelen. Tal vez si necesito ayuda, pero me duele el orgullo admitirlo. Yo quería estar bien. En serio quería, en serio hice todos mis esfuerzos y puse toda mi energía, me siento patética volviendo a caer en la porquería.
Mamá cree que no es mi culpa, es simplemente que hay cosas que a veces vienen a uno más allá de su voluntad, se que está convencida de eso, lo se porque lo vi en sus ojos el día que me preguntó por qué ella no había conocido la muerte hasta ser bastante mayor y sus hijos no,  y sus hijos habían tenido reiterados contactos con ella, porque les tocó la desgracia de perder gente joven, de tener pares suicidas, o enfermedades terminales demasiado cerca, tanto que les dolía. Se que ella sabe que me esforcé por estar bien, y se que tampoco entiende porque pasan esas cosas, pero yo si las entiendo. Los humanos vivimos con diversos propósitos, pero el precio de vivir es morirse, y no hay vuelta que darle. Somos simples mortales. Hemos tenido la suerte de vagar por el mundo buscando un proposito para nuestras vidas, buscando (A veces) dejar una huella en la humanidad, pero eso no quita que vayamos a morir. Todo aquel que nazca inevitablemente, tarde o temprano morirá. Morirá porque así es la vida, y es sumamente inevitable, se puede retrasar (en algunos casos) pero no evitar. Mi mamá no entiende eso, o si, pero le duele que sus hijos hayan tenido que aprenderlo en su temprana adolescencia (Como en mi caso) o a lo largo de ella (como mi hermano mayor) .
Una vez alguien me dijo en sueños que yo estaba marcada por la muerte, hoy no puedo negarlo. Así todo, intenté estar bien, pero no lo logro.
Se que tengo que llamar a la psicologa, pero lo vengo posponiendo hace semanas. Un poco por orgullo otro por el precio de la sesión.
Pero la realidad es que ya no estoy bien. Perdí el equilibrio que había encontrado, y ahora solo quiero llorar y morir en mi cama, como una vez haya hace mucho tiempo, en esos días que había querido olvidar.

Promesas de cristal

Me daban pena muchas cosas ultimamente, pero sobre todo las que más pena me daban eran las que estaban realacionadas con él. No sólo me daban pena, me causaban un dolor desgarrador, la mayoría de las veces .Ahí entendí que realmente lo más doloroso que una persona puede experimentar es ver sufrir a una persona que ama, verla sufrir y no poder hacer más que abrazarla y prometer en vano que todo va a estar bien. Aún sabiendo que lo más probable es que no lo estén.
Es más fácil para uno hacer promesas estúpidas porque así no nos sentimos tan mal ante la inevitable impotencia. Impotencia, eso era lo que más me definía en el último mes, porque nada había podido hacer cuando vi como su vida lentamente se desmoronaba, cuando pensé y le prometí que tal vez la próxima semana las cosas estarían mejor, pero eso no sirvió de nada. No sirvió de nada cuando la casa se llenó de gritos, de odio, de lágrimas y destrucción. No sirvió de nada, cuando ella con la prepotencia de siempre, tan convencida de ser y saber tantas cosas, de saberse con la fuerza de mi hombres, decidió extirparle la felicidad, y echarlo fuera. Se me partió el alma, cuando escuché su voz, del otro lado del teléfono tan llena de odio, tan cargada de ganas de llorar, y lloré por él. Abrazada a mi hermano preguntandole por qué pasaba esto, pero mi hermano no supo que contestar más que un abrazo fuerte y lágrimas juntos, y esa vez, no hubo promesas que no se cumplirían.
Me partió el alma cuando ella inventó tantas mentiras, cuando él defendió sus verdades, y nadie quiso escuchar, y me mató la pena, porque se encontró solo, tan solo que no tenía donde caerse muerto, y yo estaba tan lejos, que se sintió como si las cosas ocurrieran en dos realidades distintas. La impotencia una vez más me consumió y el odio se tragó mi alma roto en pedazos por tantas otras cosas.
Me moría de pena cada vez que lo veía mirar por la ventana en dirección a lo que alguna vez fue su casa, y lo veía con los ojos tan tristes, que la habitación perdía color por completo, y su añoranza de volver se convertía en mía, porque extrañaba más que nada esa sonrisa tan suya que le llegaba al os ojos, y ahora solo veía en recuerdos difusos, sueños olvidados.
Lo que más me dolió fue esa noche, cuando cerca de las tres de la mañana me contó lo que había hablado con su abuela, y quise llorar mil años, porque a veces las excusas que ponemos para cuidar a los que queremos son tan bellas, tan perfectas, que parecen de cristal. Un cristal tan fino, que en un instante se puede romper, y yo me rompí como se rompe el cristal delgado, y reluciente.
Me rompí porque quería creer tanto como él, que ella no era mala, que su comportamiento se debía a un defecto biológico, pero sabía que no era cierto. Y lloré porque mi bola de cristal no era tan sólida como la suya, y la mía si se rompió, mientras él, durmió feliz creyendo esas promesas que a veces le hacemos a quienes amamos, en vano, o no para apasiguar un dolor mortal.