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jueves, 15 de agosto de 2013

Rubén tiene cuarenta años. Vive en Buenos Aires desde los ocho, y en Palermo desde que empezó a estudiar hace muchos. Trabaja en un una facultad de puerto madero, entra a las siete y media y sale a eso de las diez de la noche. A veces, notiene clase todo el día, y sin embargo se queda todo el tiempo que puede así usa el piano que está en el segundo subsuelo . No tiene esposa, tampoco hijos. Nunca quiso casarse, o tal vez si, pero cuando se quiso dar cuenta, su novia ( o ex novia, mejor dicho) le dijo que era demasiado tarde, por que ella, se estaba viendo con alguien más, y no volvió a verla. Todavía algunas noches se acuerda de ella, y si se acuerda y está de mal humor o cansado, rezonga un poco y hasta veces, le dedica alguna que otra puteada.
Rubén no hace más que dedicarse a su trabajo, llega tarde a casa, come algo y prepara las clases que todavía no preparó del año, o las repasa, o las ensaya, nunca hace otra cosa que no tenga que ver con su trabajo. A veces, él cree que es porque no tiene otra cosa en su vida más que 'ese laburo de mierda'. Sin embargo a veces, se despierta de bueno humor, porque más allá de todo le gusta dar sus clases de economía y finanzas, incluso cuando sus alumnos del turno de la mañana no prestan mucha atención y se la pasan mirando el techo. Nunca quiso estudiar economía, pero a los dieciocho parecía la mejor opción, porque en su familia estudiar música era una idea ridícula. Eso, lo llevó a elegir una carrera que no le gustaba, para complacer a una familia que no volvió a ver desde la tarde del mes de febrero que se fue de Chapamaral a la capital del país, esa tarde, en la que hacía mucho frío para ser verano.
La vida de él, siempre transcurre sin más ni más. Las cosas que más se acuerda suelen ser las del pasado, ese que está lejos. No tiene muchos recuerdos nuevos, ni buenos. Hace al menos diez años que su vida es rutinaria. Se levanta a las seis, se baña, se cambia, va a la facultad, da las clases del día, a la hora del almuerzo, cuando el aula S215 está vacía entra, toca el piano y se va antes de que vuelvan los alumnos. Sale a las nueve y media de la noche de la facultad, camina lento, bien lento, llega a su casa, y una vez que se pone el pijama baja a sacar la basura, en short y rema, sea la época del año que sea. Sí hace frío se pone las pantuflas, sino, va descalzo. Con esa remera vieja, que está ya muy desteñida, y ese short, que se le descocieron los bolsillos el año siguiente que se vino a buenos aires. Le sigue entrando, sobre todo porque desde que vino, no cambió mucho. Su cuerpo se marchitó un poco y las arrugas que se le hacían en la almohada después de dormir le empezaron a durar todo el día. Por esas cosas sabía que estaba más viejo, por esas, y por otras cosas mínimas como que ya no se reía de las estupideces que le planteaban sus alumnos cuando no entregaban trabajos, o porque en realidad, él ya no se reía hace mucho tiempo. No se ríe desde que Laura se fue.
Es jueves. Como todos los jueves, o, en realidad como todos los días Ruben espera a las once y media para bajar la bolsa de basura e irse a dormir. Baja los dos pisos del edificio con las mismas pocas ganas con las que vive. Sale con solo la bolsa y la llave en la mano porque del bolsillo se va a caer. Se acerca hasta el cesto que está a unos metros de la puerta, donde todos los vecinos de su edificio dejan sus bolsas. Se le acerca un chico que como mucho tendrá la mitad de años que los que el tiene, y le habla tan rápido que no le entiende, o el está tan cansado que no lo entiende.
_Que me des todo viejo, eso te dije.
_Yo.. yo no tengo nada
_Que no dame todo. No tenes celular? plata?
_No
_¿Qué haces acá?
Rubén se queda perplejo. ¿Qué hace él ahí?
_Yo.. busco cosas, todas las noches vengo acá a buscar cosas
_Que buscas viejo? -Le reprocha el chico, enojado.
_No se yo busco cosas..
_Vivís muy lejos de acá?
_No...
_Vamos a tu casa, algo tenes que tener
_Yo no tengo nada pibe..
_Entonces te mato.. qué decís?
_Que es una cagada
_Qué?
_Eso, que es una cagada que me mates
_Por qué?
_Porque sería el último día
El chico, se lo queda mirando. Es joven, mucho más joven que Ruben. Lo mira a los ojos un largo minuto, y le extiende la mano.
_No te olvides de mi- le dice mientras le aprieta la mano y se va corriendo y se pierde después de la esquina.
Ruben, se queda donde está, perdido. Sube al edificio. Se desploma en el sillón y se duerme.