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jueves, 28 de diciembre de 2017

Esta fue la primera vez desde que nos conocemos que no te saludé para tu cumpleaños, que no hice la cuenta regresiva y te llamé a las doce, ni hablamos un rato, ni nos reímos cada uno de su lado de teléfono. Tampoco te preparé un regalo, ni te abracé mucho, a pesar del calor, ni me quedé apoyada en vos escuchando como tu respiración se acoplaba a la mía. Tampoco me quedé perdida pensando en qué color eran realmente tus ojos, porque jamás en todo lo que hacía que te conocía había podido clasificaros en un tono específico. No nos sonreímos a cada lado de la mesa, ni nos miramos siendo cómplices de algo que nunca supe bien qué era, ni te sonreí con cada chiste malo que se te podía ocurrir.
A veces, todavía te extraño. También a veces, me pasa de no hallarme riéndome con nadie más, y me siento totalmente ajena en los brazos de otros, como si en no hubiera lugar para ellos. A veces todavía me dolés un montón en todos lados, en el cuerpo, en los recuerdos, en las calles que caminamos juntos, en los días grises que nunca me gustaron, y cuando llueve torrencialmente que me asusto un poco. Me dolés en los logros que no compartimos y en los extraños en que nos convertimos. Me dolés en todos los abrazos que me faltaron, y todos los días que te ausentaste.
Me dolés en tu cumpleaños cuando no puedo abrazarte, enredarme en vos y recordarte cuanto te quiero ayer, hoy y siempre.
Qué irónica resulta ser la vida, cuando nos prometimos nunca dejarnos ir, y acá estamos, ya ni tengo tu número en mi celular.


Y reías cantándole al viento. 
Esas marcas. Tu respiración.
Gracias a vos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

(...)Nada es eterno, nada permanece en el mismo estado y lugar mucho tiempo, pero así todo mientras estas abrazado a mi cintura, y soy conciente que no necesito nada más a veces siento que el reloj se detiene un rato. Que ya no me importa ni me preocupa nada de todas esas cosas que me queman la cabeza a diario, mientras por este instante solamente puedo hacer que todo se desvanezca.
Se que nada nos pertenece, se que solo tengo este aquí y ahora con vos y que espero que puede repetirse miles de veces más, pero así, todo se siente tan completo.
Se que no se bien que es nada en la vida, pero si sé que cuando estoy acostada en el pasto con vos aunque tenga frío con el viento que se levantó, saberte ahí me hace sentir que las cosas están en el lugar que deben estar. Y si, me parece loquísimo las vueltas que dieron las cosas hasta llegar a este punto.  Hace seis meses jamás hubiera imaginado estar donde estoy hoy, enreada en tus brazos, y sintiendo la vibración del cuerpo cuando uno se ríe a la par del otro. Hace un año todavía faltaban unos días para que te cruzaras en mi vida, y yo vivía y soñaba una muy distinta. En esos momentos me cae la ficha de como cambió todo tan rápido, de lo que he tenido que vivir para llegar acá, de lo que y la gente que tuve que dejar ir, para finalmente encontrar un poco de paz, en la vida, en mi cabeza y también al lado tuyo.
Ya no le tengo miedo a tener miedo, ni corro para llegar a ningún lado. Entendí que no hay nada más lindo que poder caminar tranquila, porque lo lindo es el viaje y por ahí no tanto el destino. Aprendí que hay veces que no voy a entender nada de nada, y que necesito perderme para poder encontrar lo que no buscaba y que tal vez, es mucho mejor que lo que creía buscar. Que aunque me desoncierte el camino, y dude de dónde piso, si el camino lo atrevieso con vos de la mano me duele y me cuesta menos, que no está mal elegir necesitar a alguien siempre y cuando sepa resolver sola.(...)