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martes, 28 de marzo de 2017

🤸

Soy de esa clase de persona que no importa cuánto me puedas lastimar y cuánto me hayas defenestrado por cualquier medio, que me voy a preocupar porque llegues bien y seguro a tu casa. Soy de esas personas que se pueden bancar que la destrozes y esperar y desear para vos que seas feliz en serio y tengas una buena vida. Porque sabes? Yo creo fielmente en que el universo y la vida nos devuelve lo mismo que le ofrecemos incluso nos recompensa cada vez que dimos más y mejor de nosotros, pero no es sólo eso, también es que entendí que todo tiene una razón de ser y si estoy acá por algo es y a todo mi pasado le debo y agradezco que me haya guiado hasta acá.

lunes, 27 de marzo de 2017

Me enamoré de vos esa noche, de tu piel, de tu risa y tus muecas, la forma en la que tu cuerpo se contraía con las cosquillas. De como entre juegos siempre terminaba encima tuyo tratando de ahogarte con la almohada, y volvíamos a batallar por quién hacía reír al otro, y otra vez tratábamos de ponernos serios. Por un instante funcionaba, pero al siguiente otra vez estábamos partiéndonos de risa.
En la penumbra me prometiste un para siempre, y con una sonrisa en la cara lo afirmé, aún ambos sabiendo que nunca podría ser.
Salió el sol, se rompió el hechizo, pero está bien, ambos esperamos una eternidad donde el tiempo nunca nos dió lugar.

domingo, 26 de marzo de 2017

Se van los 21.

Se van los 21.
En vistas de que en los próximos días voy a estar dejando los veintiún años para recibir a los veintidós, me pareció óptimo hace como una "review" de lo que fueron estos casi 365 días de mi vida, porque este año me pasaron un montón de cosas, pero un montón posta, y gracias a todo eso crecí un montón.
A los veintiuno por primera vez me enamoré de alguien, por primera vez me vi realmente teniendo una vida con otra persona, y dejé de pensar todo en singular, pero también, a los veintiuno, me rompieron el corazón por primera vez. Sí, venía invicta, veintiún años ilesa, pero bueno todos nos comemos una piña alguna vez, y me dolió, me dolió banda hasta sentir que escupía el corazón por la boca y me arrancaban los huesos de la carne. Así todo sobreviví. Y valió la pena, me dolió hasta el alma, pero lo valió, porque en el medio, viaje, dejé gente y conocí otra. Tal vez todo esto tenía que pasar para encontrar dos amigas de fierro y un montón de gente hermosa que me ayudó sin pedir nada a cambio. Entonces, si todo esto tenía que doler para que encontrar la vida con estas personas, la verdad es que no es tan terrible. Porque a demás de eso, a través de esa experiencia aprendí a quererme más a mi misma, y que yo (y todos) nos merecemos alguien que nos quiera sin peros ni excusas. Irse porque nos queremos más a nosotros no está mal.
En estos casi 365 días de mi vida también me animé a admitir lo que tanto miedo me daba desde un principio, no me gustaba mi carrera, quería hacer otra cosa, y con todo el cagaso del mundo, y unas ganas de llorar que me petrificaban, me animé a decirlo en voz alta, y me animé después de tanto tiempo a hacer lo que tantas ganas tenía hace tanto.
También viajé, conocí lugares nuevos, visité viejos, viaje a ver a mi familia, me reencontré con primos. Recordé que tengo una  familia que vale millones, que cuando las papas queman, son el mejor equipo con el que cualquiera quisiera contar.
Aunque también se llevaron dos seres muy importantes en mi vida, mi gata primero y mi abuela después, realmente estuvieron buenos, sobretodo porque crecí un montón. Aprendí un montón. Ya no tengo miedo del paso del tiempo, espero los veintidós con ganas y expectativas, porque hoy me redescubro capaz de enfrentarme a lo que venga, porque me acordé que siempre tuve la capacidad de darme maña con lo que me pasara para sobrellevarlo. Así que al próximo año de mi vida le digo, vení que te estoy esperando ansiosa de muchas más cosas por vivir, más experiencias que me lleven más lejos todavía porque se que aunque las piñas duelan y los corazones rotos sangren, puedo con esto y con mucho más.

lunes, 13 de marzo de 2017

Tu mano en mi cintura y que me saludes con un beso en la nariz. Se me escapa la risa en ese gesto que siempre encontré familiar y a la vez nunca me terminé de acostumbrar.  Que te rías de mis caras, que me hagas burla al caminar y pateamos las hojas del otoño que avisó que está por llegar. Cuando lleguemos a la esquina y esperemos por cruzar me de un chucho de frío y sin preguntas me abraces para que refugiarme en vos y en tu calor.
Haces siempre la misma mueca, esa que te mordés el labio y sacudís lentamente la cabeza como negando algo y a la vez sonriendo. Volvemos a caminar, recorremos las mismas calles de siempre y en el mismo punto nos separamos un vez más. A veces creo que te cuesta dejarme ir a casa, como si quisieras solo un instante más y otras que huis no se si de mi, de la vida o de qué, como si tuvieras miedo de algo que no sabes bien qué es pero que igual te asusta. Otras veces en cuanto me giro me tomas la mano y tiras de mi por un último abrazo hasta la próxima vez o simplemente te me quedas mirando como a paso rápido y hecha un bollito para que el frío no se me meta en las venas me las voy picando para casa, y decidís hacer lo mismo. Así el tiempo pasa más rápido y podemos llegar y con la excusa de un "llegué bien" volver a hablar y así cortar la distancia que acabamos de recorrer.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Otra vez sopa

No quiero necesitarte así. No quiero que si un día no hablamos sentirme vacía. No quiero que tus abrazos hayan sido siempre mi refugio. No quiero hacer siempre las mismas cosas. No quiero buscarte hasta el cansancio porque sólo con vos ya no me siento tan sola.
Quiero creer que tenés razón, que yo voy a poder estar con él pibe que se me cante, quiero creer que tenés razón cuándo decís que voy a llegar a donde quiera. Quiero creer que es verdad cuando decimos que nunca vamos a poder separarnos, porque jamás querríamos eso. Quiero creer que estás esperando que suene tu teléfono con mi nombre en la pantalla tanto como yo lo estoy haciendo.
Quiero creer que esto es mucho más simple de lo que parece, y que me dejen de preguntar los porqués de todo con vos, para dejar de hacerlo yo también.
Quiero creer que tenés razón. Que lo voy a encontrar en algún otro lado, así dejó de ir a morir al mismo lugar. Así dejamos de ir a morir juntos al mismo lugar donde tantas veces nos hicimos mierda por no saber cuándo parar, ni cuando separarnos no nos aleja para siempre sino que nos salva de hacernos las mismas cosas una vez más.

lunes, 6 de marzo de 2017

Despertar

Me gustan las mañanas así, en las que me despierto por la luz que se filtra en la ventana y  tu quejido después de la alarma. Ese momento en el que no puedo abrir un ojo ni despegarme de la cama y entre risas y patadas en el aire me arrancas del sueño a través de tus dedos pinchandome la cintura, mientras me retuerso en  las cosquillas.
Si me desayuno tu risa en esa pequeña guerra de tira y empuja por quien logra hacer reír al otro, se que mañana me quiero volver a despertar junto a vos.

jueves, 2 de marzo de 2017

🚶

Me gusta creer que ese día en el que la vida nos volvió a cruzar fue porque nosotros dos nunca nos tendríamos que haber separado de la vida del otro. Me gusta creer que el cosmos y el universo alinearon todo para que nos tomáramos el mismo tren a la misma hora. Ese que ninguno de los dos solía tomar, y que nunca viajábamos a esa hora, y sin querer y una excelente sincronización nos volvió a encontrar.
Me gusta creer que todo es por algo, y si es así, le agradezco a todas esas cosas que he vivido porque me han traído hasta acá, nos han traído hasta acá, hasta este punto y que lindo es estar acá.
Estoy completamente segura de que somos compañeros de viaje, de vida, de aventuras. Estoy completamente segura de que está amistad es el regalo más lindo que me hizo la vida y le estaré eternamente agradecida por eso, y a vos por el tiempo y la vida compartida. Ojalá nos queden muchos años, mucho más por caminar juntos.