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domingo, 15 de julio de 2018

Ambigua

Ante todo y sobretodo soy ambigua, muy ambigua aunque no sea un adjetivo que pueda denotar cantidad.
Soy todo lo que hablo a mil kilómetros por hora, pero a la vez callo mucho y dura tanto como la eternidad que han sido mis cortos años de vida hasta el día de hoy. Soy la sonrisa pícara que me asoma a la boca cuando se que me están mirando y mi cuerpo íntegro se pone al asecho, es hora de cazar y de ver como el otro se rinde ante mi mejor sonrisa compradora que se tiñe de una inocencia ensayada, y palabras calculadas. Pero también si me miran con atención y ven más allá de esas muecas y todo lo que puedo vender, se me hace un nudo en el estómago cuando alguien es capaz de encontrarme detrás de tanta pantomima y me duemuele los muros. Me arde la cara y el cuerpo si me ves a mi sin tanta perorata.
Soy la misma que se devora libros enteros en horas, puede recitar textos de memoria, autodidacta, y sin mayor problema para aprender nada, porque siempre quiero saber más, necesito saber más. Al mismo tiempo, más allá de tantos libros, tanta curiosidad y capaz de introducir y producir conocimiento a la hora de relacionarme con seres humanos me quedo recalculando, no los entiendo, ¿Cómo funcionan ustedes? ¿No se pueden desarmar? ¿No traen un índice? ¿Algo?
Soy ágil, y torpe al mismo tiempo. Puedo doblar mi cuerpo a la mitad de diversas maneras, caminar con mis manos, caminar en puntas de pie por una superficie angosta, y hacerme moretones a cada paso que doy.
Me enojo mucho, rápido y fácil. Me hierve la sangre, me sale el odio por los poros, y al instante el fuego se disipa, y me desarmo en un abrazo, una sonrisa.
Ante todo soy ambigua, la coexistencia de contrapuestos que constantemente estan en pugna, que a veces se equilibran, y a veces unos se presentan más fuertes que otros.
Líquida. Post-moderna. Me transformo, todos los días un poco, a veces más a veces menos. Algunos días con la fuerza de un huracán, que toma lo que encuentra, arraza, desarma. Otros con la parsimonia propia de la erosión del mar, que muy tranquilo, de a poco va modificando a sus ganas, va cambiando.

martes, 10 de julio de 2018

Insomnio +

Creo que empezó cuando tenía doce o trece años. No me acuerdo bien como fue, pero estoy segura que en ese momento se volvió regular. Caía la noche y a mi me subía la angustia y cuando estuviera la casa sumida en un silencio sepulcral mi cabeza iba a hacer tanto ruido que no iba a poder dormirme hasta después de haber llorado tanto que terminara quedándome dormida de la angustia, cansada de llorar.
Cuándo falleció Juan se puso peor. Mi cabeza me comía a cualquier hora y por las noches me tragaba sin siquiera masticar, y lloraba hasta que me quedaba vacío el alma y el cuerpo entero me dolia.
Tres años después lo mataron a Dani y el insomnio se puso peor. Cada vez que me metía en la cama de noche sentía como si algo intentara arrancarse de mi propio cuerpo, de mi, tirando hacia afuera, tratando de despegarse de mi piel, y el cuerpo, el alma y la racionalidad me dolían, ardían ¿Cómo un pibe de mi edad es capaz de matar a otro sin ningún tipo de remordimiento? Las ojeras se me marcaron, los profesores en el colegio preguntaban si dormía, y yo fingía la misma sonrisa que tenía tan ensayada que salía por inercia y cualquiera me compraba.
Caía el sol y yo sentía como me desgarraba, en silencio todas las noches oculta entre las sábanas y los muros de mi habitación. Lloraba en silencio, gritaba en silencio, y solo quería huir de mí.
Paradojica como es la vida y casi del orden de lo trágicomico, la ironía  entre otros tres años más tarde otra vez le vería la cara a la muerte, y me iba a quedar una vez más boyando, orbitando en la vida sin entender nada. Diecinueve años perdida dentro de mí, luchando todas las noches por conciliar el sueño, tratando de separarme de ese ser, ese cuerpo con esa desdicha que parecía programada.
En algún momento, las noches eternas pararon. Hubo algún entonces en el que dejé de poder dormir cuando el cansancio le ganaba al llanto desconsolado que me brotaba de la garganta e inundaba mi almohada.
Hoy, después de mucho tiempo aquí estoy ahogada en mi misma, apenas pudiendo respirar. Gritando en silencio, llorando en silencio. Porque cuando todos duermen y el silencio sepulcral se instaura, nadie tiene que oir el estruendo de la infelicidad.

domingo, 1 de julio de 2018

vacío-a

Me quedé sentada mitando la nada, como si me hallara perdida en un lugar que ya conocía. Me senté y me quedé vacía. Sentía esa presión que te aplasta, que va de la mano con las ganas de llorar. No quiero hacerlo, siento como si nunca fuera a parar si empezara.
La cabeza me da vueltas. Todo me da vueltas. Quiero salir corriendo de este lugar. Ya no sé que es real, ya no tengo certeza de ningún tipo, y tengo miedo, mucho miedo, me sube por los pies, me cala hasta los huesos.
Me quedé sentada, en silencio, por horas. No podía ni efectuar ningún movimiento. Me quedé vacía.

martes, 12 de junio de 2018

Ya no sé para qué sigo intentando algunas cosas. Tal vez tenga que ver con qué soy un poco cabeza dura, o tengo este espíritu entusiasta que cree que todo se puede, y nunca termino de perderle la fé a nada.  Por ahí tenga que dignarme a entender de una buena vez, que por más ganas que uno le ponga a las cosas, van más allá de nuestra voluntad, que tampoco está mal si un día me canso de intentar después de darme la cara contra la pared treinta veces seguidas y me hayan sacado a patadas otra buena cantidad.  Simplemente hay gente que no nos quiere cerca. Simplemente hay cosas que no pueden ni van a ser, ni ahora, ni nunca.

viernes, 8 de junio de 2018

Día 48.

Te acordás de cómo te reías? Yo sí. Nunca fuiste de reírte mucho, pero hubo días en los que lo hacías, y sonreí  a la par tuya, feliz y satisfecha de la vida, porque pensaba que tal vez algo estaría haciendo bien sí te reías de esa forma.  A pesar de eso viéndolo ahora, a distancia, creo que nunca fui conciente de que feliz era en ese momento.
Ahora que son de esos recuerdos que parecen tan lejanos, de cuando no hacía éste frío y yo paseaba disfrutando del calor y la ropa holgada.  Ahora que cuando me acuerdo aunque me asome media sonrisa se me hace un nudo en el pecho y me dan ganas de llorar. Ahora que estoy tan lejos de todo eso y de vos, entiendo que nunca entendí nada, ni siquiera la suerte que tuve de haber estado ahí con vos, de haber sido testigo de tu risa.
Ahora que conjugo todo en pasado, que te extraño más que otros días me cae la ficha de cuánto tuve en un instante, y lo dejé ir en mis excusas y mis miedos. En todas las cosas que hice mal cuándo el pánico me trepó por los pies.

miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Qué es la felicidad?

Quise explicarle que era la felicidad, y me di cuenta que no podía, que había cosas que uno simplemente no pude explicar, pero cuando uno trata de hacerlo se le vienen imágenes diversas a la cabeza.
Me acordé de las veces que cociné con mis amigas y enchastradas de harina cantamos las canciones que nos encataban cuando éramos adolescentes.  Me ví con mis hermanos haciéndole burla a mi mamá y riendonos a cada lado de la mesa. Recordé las tardes de otoño que me perdí mirando el cielo muy azul con el sol tenue que me acariciaba la piel.
Sentí la emoción que me da cada vez que leo mis libros favoritos. La textura de la arena bajo mis pies y como me da un leve escalofrío cuando el agua fría del mar me toca. Las cosquillas que me hace escucharte reir. Todas las veces que no me entró la sonrisa en la cara.
Tal vez sea indefinible, in-limitable la felicidad, porque cuando uno la define, la limita, la cierra, y puede que simplemente se trate de infinitas cantidad de situaciones en las que la finitez de la existencia humana nos hace sentir que hemos logrado trascendernos a la magnificencia del universo, a esa eternidad que no nos corresponde que ocurrió y ocurrirá más allá de nosotros. Tal vez la felicidad tenga que ver con ese momento en el que salimos de nuestra humana experiencia y alcanzamos lo extraordinario y la vida misma pareciera tener sentido. Porque al final, cuando llegue, seremos todas las veces en las que hemos logrado ser felices, sin peros, sin pausas, sin miedos.

domingo, 27 de mayo de 2018

Ensayo borrador 1

Borrador 4 de enero de 2018:


A modo de consecuencia de una serie de eventos desafortunados del último tiempo que me dolieron bastante me llevaron a preguntarme un montón de cosas sobre la vida y la muerte, qué somos y demás. Me he visto incontable cantidad de veces preguntándome y dándole vueltas a qué son realmente conceptos o palabras que usamos diariamente sin saber exactamente qué son. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es el amor? A veces me da la sensación que en el inconsciente colectivo se encuentran definidos de una forma saussureana, que su valor está dado por todo lo que los demás no son, y a su vez son a través de los demás, es decir, yo soy Julieta, quién les escribe porque no soy quién me está leyendo, y a la vez yo puedo ser quien le escribe porque existe quién me lea (dicho mal y pronto). Entonces la muerte es por no ser la vida, y viceversa, la vida es por todo lo que no es, y la muerte sí es. La vida es una oración por  tener punto final y la muerte es un punto final porque carece de las opciones que da la oración que vendría ser la vida, y a la vez ambas pueden ser porque ambas existen.
Es fantástico como construimos el mundo a nuestro alrededor por contraposiciones, esto está bien porque no está mal, pero ¿Qué es el bien y el mal? ¿Acaso no son más que construcciones socio-histórico-culturales? Hace algunos años, y no se espanten al descubrir que no muchos, que una mujer se dedique solamente a tener hijos y educarlos era algo sumamente razonable y a todo el mundo le parecía perfecto, hoy nos parece un horror. Hoy ponemos toda la resistencia que somos capaces de ejercer para poder cambiar el rol que se nos asignó en la sociedad. Si lo pensamos situándonos en la mente y en momento en el de dicho ejemplo, más de uno,  ( y por no decir la mayoría) se vería horrorizado  ante el empoderamiento actual que han logrado las mujeres, es más, muchísimas mujeres estarían dentro de ese grupo del horror.
Entonces, ¿qué es el bien y que es el mal?, yo personalmente creo que sería capaz de cortarme un brazo por motus propio antes de que mi vida sea simplemente condenada a vivir para tener hijos a quienes criar sin ningún otro propósito. Yo hoy, siendo cuatro de Enero del 2018 y con veintidós años soy completamente incapaz de verme de esa forma, pero si yo Julieta, habría nacido cien años atrás es probable que la idea de tener la edad que tengo y no estar comprometida con “un buen hombre” me parecería lo peor que podría haberme pasado en la vida.   Lo más ridículo es que volvemos al principio. ¿Qué será un “buen hombre”?  ¿Será que tiene que ser todo lo que no tiene que ser?, el problema de que sea todo lo que no tiene que ser, es que le escapan algunas cualidades, que definir por contraposición hace agua en definir lo que realmente es. Si soy por lo que no soy, ¿Qué soy realmente? Si definir es limitar, ¿dónde está el límite cuando solo se es lo que no se es en sí mismo?  Ahí está la encrucijada en las definiciones, en los límites, a veces me parecen tan pequeñas las palabras para poder explicar que son en realidad cuestiones tan amplias de la vida misma, incluso qué es de por sí.
Dentro de este gran tópico que representa la vida, ( y todo lo que es, y vaya a saber uno qué es, o volviendo al tema, todo lo que no es) otra de mis más grandes dudas, o temas que me rondan continuamente tenemos el tema y recurrente pregunta  que creo que la humanidad ha intentando responderse más o menos desde que tenemos conciencia de ser algo que responde a la definición de humanidad, (que vaya uno a saber qué es, si seguimos con el razonamiento de qué son y no son las cosas) está ¿qué es el amor?.   Hace poco leí a un joven filósofo que decía que lo que uno entiende por amor se da a través de otros, que por experiencias vividas con y a través de estos terceros uno tendrá su propia definición de amor, que hasta ahí venía todo muy lindo porque yo misma pensé en esas personas que construyeron mi propia definición de amor. Ahora bien, tenemos un gran problema. Si cada individuo construye su propia definición de lo que es el amor a través de su propia experiencia, ¿no sería una suerte de “deíctico” el amor? Digo, si se construye en función de cada uno que se lo apropia, funciona igual que el acá, allá, él, ella, todos giran en función de un “yo” que carece de valor hasta que se efectúa la apropiación del ser.

sábado, 12 de mayo de 2018

Día 21

Hace unos pocos días que no hablamos, no sé si deba acostumbrarme a esto, si deba hacerme la idea de que ya no vamos a hablar como antes.
Hoy, tres semanas después de que habláramos volví un sábado a capital. Tuve la desgracia de recorrer todos los lugares por los que alguna vez pasié con vos. Agradecí no haber vuelto a lugares trascendentales, cómo esa esquina en la que me agarraste la mano por primera vez, o las plazas en las que pasamos la tarde mirando el cielo riéndo a carcajadas. No. Solo tuve que trancitar por ahí dónde fuí felíz solo con tu compañía, por esos lugares donde me alegré tanto de estar viva, y coincidir con vos. Por todas esas calles que caminé tan abstraída de todo, que no me entraba la sonrisa en la cara porque estaba ahí con vos.
Me encantaría poder llamarte y decirte que te extraño. ¿Vos me extrañas a mí, o estás mejor así?. Hay tantas cosas que no me animé a preguntarte, y que necesito saber pero tal vez ya no es el momento y sea demasiado tarde. Tal vez ya nunca más vuelva a coincidir en tiempo y espacio con vos, tal vez nunca más vuelva a verte sonreír.
Tal vez no te acuerdes que te quiero, ni cuánto te quiero. Tal vez simplemente no te importa, y acá estoy yo desarmándome en lágrimas porque me arde la piel de estar tan lejos tuyo, de ni saber cómo dormiste anoche, si estarás abrigado porque hace frío esta noche.

martes, 1 de mayo de 2018

* (editado, original febrero 2018)

Cerré los ojos destruida y ahí te encontré. Paseábamos juntos, estaba soleado, creo que también hacía calor. Escuchaba tu voz, no recuerdo qué decías pero si que me pedía en ese sonido que tanto me gusta. Se que te miraba, con detenimiento, como cuando pienso cómo me gustaría saber dibujar para poder retratar esas personas que quiero guardar. Sentía el calor que tu cuerpo emanaba contra mi piel. Nos reíamos. Estoy segura que nos reíamos. El tiempo pasaba y parecía congelado porque cuando estamos juntos me acuerdo que no hay nada que me guste más. Miraba tus manos cómo a veces se enredaban con las mías un pequeño instante, observaba su textura y me detenía a percibirla. Sí. Estoy segura de que nos reíamos, y que sea lo que fuere que estabas diciendo me hacía feliz escuchar, porque todavía siento las mejillas tirantes de tanto sonreír. Estoy segura, porque me desperté sola y vacía porque ya no estás acá. Estoy segura que volvía a ese instante en el que eramos felices juntos porque no me puedo sacar del cuerpo el vacío y la angustia que me genera. Estoy segura porque cuando me desperté me ardió el cuerpo por tu ausencia y la cama de repente es enorme.

lunes, 23 de abril de 2018

Día 2

Es verdad. Ayer lloré toda la tarde y esperé tu mensaje. Me calme cuando supe que estabas bien. Cuando oscureció y volví a la cama para dormir ya me había puesto tu campera hacía rato, como si me diera cierto tipo de seguridad particular. No me la saque para dormir.
Sonó la alarma, y puse el día en piloto automático.  Fui a cursar, tomé apuntes, volví a casa, comí algo y volví a refugiarme en tu campera, como sí eso me ahorrara todo lo que me duele lo otro. Me quedé dormida toda la tarde,  otra vez con tu campera, queriendo olvidarme de todo, esperando despertar con vos.
Pensaba, que loco cuando uno es feliz, todo es de otro color. Ahora simplemente me siento a estar en lugares sin realmente estar, y el tiempo transcurre y yo me quedo estática, esperando que todo pase, que esto termine y recién empezó.

domingo, 22 de abril de 2018

Día 1

Un montón de gente me preguntó por vos. Se ve que de lejos se notaba que me hacías bien. No me salió decir nada proque cada vez que abro la boca me dan ganas de llorar y se me inunda todo el cuerpo. Sonreí a medias y encogí los hombros. Así es más fácil. ¿Para qué voy a explicar? Nada cambia las cosas que las explique.
Me tiré en la cama. Me hundí en mí cama. No tengo ganas de estar despierta. Mí cerebro es un desfile de todas las veces que me reí con vos.
No quiero estar acá, no quiero acordarme de 'las cosas lindas' de esta forma tan lejana y ajena con la que recordamos las cosas que sabemos que ya no volveremos a vivir. No quiero volver a estar cerca tuyo haciendo como si nada cuando en realidad me pasa de todo y me tengo que morder la lengua. No quiero no volver a despertarme nunca más al lado tuyo, ni abrazarte, ni nada.
No quieria volver a casa, no quería que fuera real, proque en el momento en el que lo hiciera todo se volviería mucho más real de lo que hasta ese entonces era. No quería lidiar con ese nivel de realidad. Menos con este. No quiero despertarme mañana sabiendo que tampoco vas a estar acá, ni volverás a estarlo.

domingo, 15 de abril de 2018

Devolver*

Es raro, no nos tenemos que devolver nada. Siempre que algunas cosas se terminan se da esas situación bastante incómoda en la que uno se junta a "devolverse las cosas", y creo que no hay nada más incómodo. Tenemos que mirarnos las caras, cuando se supone que no nos veríamos más, saludarnos como si nada, como si no sintiera que de repente el cuerpo me pesa mil kilos más y no tuviera una pelota de enorme atragantada entre el pecho, la gargata y/o el esófago. Tengo que respirar honodo y hacerme la fuerte. Acá no pasó nada chicos. Eso es lo peor. No pasó nada. Ojalá hubiése pasado.
Tengo que ir a escuchar como me decís que no pase más nada de lo que en teoría no pasó. Tengo que ir a hacer como si nada, como si no hiciera un siglo que no puedo dormir de la incertudumbre y angustia que manejo porque no hay nada que me asesine más de apoco y más tortuosamente que no entender algo. 
No puedo pedir que me devuelvas nada, porque no tengo nada tuyo, y vos no tenés nada mío. Podría pedirte que me devuelvas el tiempo, las ganas, las cosas que no viví y me hubiera gustado vivir, las fotos de los lindos recuerdos que compartimos y de los que quería compartir con vos, de los que me hubiera encantado que estés ahí, pero no estuviste. Podría pedirte que me devuelvas las horas que pasé dandole mil vueltas a las mismas cosas tratando de entenderlas, o tratando de entenderte, porque a esta altura todavía sos un enigma. Todavía nunca se para dónde vas a disparar ni por qué. Todavía me quedo en el lugar recalculando tratando de entender algo de todo. Te cansaste de pedirme que no analice todo, pero hay cosas que son más fuerte que uno. Yo no puedo contra mi incanzables ganas de pensar y analizar todo, aunque a vos no te entienda, nunca te entienda.
Podría pedirte que me devuelvas la energía que gasté en todos los malos tragos que pasé cuando el desconcierto te molestó de más y traté de arreglarlo, o cada vez que terminé sintiendo que no hacía nada bien al redededor tuyo, y me mirabas de lejos con cierta molestia y decepción.
El problema de definirse es limitarse, y el problema de no limitarse es no poder defirnise por eso no tengo nada tuyo, ni vos nada mío. Por eso simplemente tengo que ir y sentarme a escuchar una despedida, como si no doliera, como si no importara, si al final nada fuimos, ni nada seremos. Nos esfumamos en el tiempo, nos borró el viento.
Ojalá te acuerdes de mí como yo de vos.

jueves, 12 de abril de 2018

Abismo

No hay nada peor ni más inquietante que caminar por la cornisa de la incertidumbre. Que rondar en esas pocas certezas que poseemos y empezar a armar hilos en la mente, sacar conclusiones, no tengan sentido y volver a empezar. Revolver la memoria, el cerebro, detalles, cosas que se nos escaparon, volver a empezar. Una, y otra, y otra y otra vez. Así hasta que de vuelta son las dos de la mañana y no me puedo dormir. ¿Qué me perdí? Vamos de nuevo. El tiempo se divide entre la velocidad con la que mi cabeza es capaz de armar y desarmar, o armar y reamar ideas, afirmaciones, conjeturas, y la lentitud agobiante con la que mi día se desarrolla. Tanto me agobia, me aplasta, me consume. He empezado a dormir cada vez menos horas y a aumentar mi consumo de café diario, incluso a veces me descubro perdida en tiempo y espacio, apurada por llegar  ningún lado.
Es que lo que no puede parar es el ritmo, ni la velocidad de mis pensamientos. Mi cuerpo se ha visto preso de todo estoy y simplemente se reduce a llevar a cabo procesos ya conocidos.  Me despierto, y me quedo mirando el techo pensando por qué otra vez no dormí, y lo mucho que me gustaría poder quedarme en la cama a ver si las cosas tienen más sentido. Me levanto, voy a la facultad. Me siento. Tomo apuntes. Bajo al subsuelo, me compro un café. Vuelvo al aula y tomo apuntes. Se termina la clase. Me quedo haciendo  las entregas. Vuelvo a casa. Me ducho y me quedo bajo el agua como perdida, suelo no recordar cómo fue que llegué ahí. Me tiro en la cama, y para ese entonces ya tengo los ojos demasiado abiertos y la cabeza demasiado cargada como para poder cerrarlos y descansar. Se hacen las dos de la mañana, y finalmente me doy tregua y duermo. A las cinco y media vuelve sonar el despertador y me pregunto por qué otra vez no dormí.
Entre la rutina y qué tanto de  todo puedo pensar se me va el día, y llego cansada pero demasiado abrumada como para poder hacer silencio y dormir.
Así es la incertidumbre. Te consume. El no saber, el no entender que se te mete en el cuerpo como de a poco, primero no te preocupa tanto y después cuando te quisiste dar cuenta, hace días que es lo único que sos capaz de pensar, y que ya le diste tantas vueltas y que cada vez tiene menos sentido.
Así es la incertidumbre, como caminar continuamente al borde del abismo, o me caigo y me hago mierda contra el suelo, contra mis dudas, mis miedos y las realidades que no quiero vivir, o me corro del borde y me alejo de todo eso que me hace mal y elijo creer que al final todo va a salir bien. El problema es ¿qué es bien?, y ahí está otra vez el abismo, la incertidumbre, ¿Y si me caigo? ¿cuánto dolor podré tolerar?, porque si me vas a empujar, empujame ahora. Cuantas más horas, días, semanas, meses pasen, más lejos está el suelo, y más fuerte va a ser el impacto.
Así es la incertidumbre. Va en subida. No para. No frena. No espera. Tortura. Ya puedo sentir el abismo.

lunes, 26 de marzo de 2018

Que ganas de que hoy vengas y duermas conmigo, te abrace y enriedes tus pies con los míos.
Que el calor de tu cuerpo me cubra del frío, y acortes el invierno.

domingo, 18 de marzo de 2018

19318

El viento golpea la ventana y los truenos estallan en el cielo, me subo a upa tuyo y me enriedo en vos con fuerza. Las tormentas no me gustan, me dan miedo. A vos te encantan. No sé si sonreís porque te sentís cómodo con este clima o porque no te esperabas mi reacción tan infantil. Es probable que sea un poquito de ambas. Me envolves con tus brazos y me das un beso. Me fundo en vos.
Nunca antes había experimentado algo así de particular, y me da miedo que nos sea lo que creo sentir sino otra cosa distinta. Cuando te abrazo, cuando me agarrás la mano, cuando me acaricias, cada vez que me acercas a vos, que nuestros cuerpos entran en contacto de alguna forma u otra, vibramos a la par puedo sentir como el amor que nos tenemos fluye de uno al otro, como se vuelve tangible.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Esta fue la primera vez desde que nos conocemos que no te saludé para tu cumpleaños, que no hice la cuenta regresiva y te llamé a las doce, ni hablamos un rato, ni nos reímos cada uno de su lado de teléfono. Tampoco te preparé un regalo, ni te abracé mucho, a pesar del calor, ni me quedé apoyada en vos escuchando como tu respiración se acoplaba a la mía. Tampoco me quedé perdida pensando en qué color eran realmente tus ojos, porque jamás en todo lo que hacía que te conocía había podido clasificaros en un tono específico. No nos sonreímos a cada lado de la mesa, ni nos miramos siendo cómplices de algo que nunca supe bien qué era, ni te sonreí con cada chiste malo que se te podía ocurrir.
A veces, todavía te extraño. También a veces, me pasa de no hallarme riéndome con nadie más, y me siento totalmente ajena en los brazos de otros, como si en no hubiera lugar para ellos. A veces todavía me dolés un montón en todos lados, en el cuerpo, en los recuerdos, en las calles que caminamos juntos, en los días grises que nunca me gustaron, y cuando llueve torrencialmente que me asusto un poco. Me dolés en los logros que no compartimos y en los extraños en que nos convertimos. Me dolés en todos los abrazos que me faltaron, y todos los días que te ausentaste.
Me dolés en tu cumpleaños cuando no puedo abrazarte, enredarme en vos y recordarte cuanto te quiero ayer, hoy y siempre.
Qué irónica resulta ser la vida, cuando nos prometimos nunca dejarnos ir, y acá estamos, ya ni tengo tu número en mi celular.


Y reías cantándole al viento. 
Esas marcas. Tu respiración.
Gracias a vos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

(...)Nada es eterno, nada permanece en el mismo estado y lugar mucho tiempo, pero así todo mientras estas abrazado a mi cintura, y soy conciente que no necesito nada más a veces siento que el reloj se detiene un rato. Que ya no me importa ni me preocupa nada de todas esas cosas que me queman la cabeza a diario, mientras por este instante solamente puedo hacer que todo se desvanezca.
Se que nada nos pertenece, se que solo tengo este aquí y ahora con vos y que espero que puede repetirse miles de veces más, pero así, todo se siente tan completo.
Se que no se bien que es nada en la vida, pero si sé que cuando estoy acostada en el pasto con vos aunque tenga frío con el viento que se levantó, saberte ahí me hace sentir que las cosas están en el lugar que deben estar. Y si, me parece loquísimo las vueltas que dieron las cosas hasta llegar a este punto.  Hace seis meses jamás hubiera imaginado estar donde estoy hoy, enreada en tus brazos, y sintiendo la vibración del cuerpo cuando uno se ríe a la par del otro. Hace un año todavía faltaban unos días para que te cruzaras en mi vida, y yo vivía y soñaba una muy distinta. En esos momentos me cae la ficha de como cambió todo tan rápido, de lo que he tenido que vivir para llegar acá, de lo que y la gente que tuve que dejar ir, para finalmente encontrar un poco de paz, en la vida, en mi cabeza y también al lado tuyo.
Ya no le tengo miedo a tener miedo, ni corro para llegar a ningún lado. Entendí que no hay nada más lindo que poder caminar tranquila, porque lo lindo es el viaje y por ahí no tanto el destino. Aprendí que hay veces que no voy a entender nada de nada, y que necesito perderme para poder encontrar lo que no buscaba y que tal vez, es mucho mejor que lo que creía buscar. Que aunque me desoncierte el camino, y dude de dónde piso, si el camino lo atrevieso con vos de la mano me duele y me cuesta menos, que no está mal elegir necesitar a alguien siempre y cuando sepa resolver sola.(...)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Hoy hace nueve años nos conocíamos, y es extraño como en ese momento no podía imaginarme ni un cuarto de lo que pasó, ni hace unos meses atrás podía imaginarme lejos tuyo.
Sí, todavía me acuerdo cuando nos conocimos. En realidad, nos conocimos mucho antes, en casa, ese mismo año, pero las cosas cambiaron ese 28 de novimebre cuando me regalaste ese chupetín.
Todavía me acuerdo pescarte mirándome de reojo através de la gente, todavía me acuerdo como medio nerviosos hablábamos.
A veces, todavía me acuerdo de vos, y de cómo cambió la vida desde que te conocí y desde que te dejé ir.
¿Sabes? lo necesitábamos, pero yo principalmente lo necesitaba. Necesitaba descubrir que aunque me doliera un montón yo era capaz de vivir sin vos, y vos no sé, pero seguro algo aprendiste en este tiempo que llevamos separados.
Así todo a veces me pasa de extrañar tus abrazos y como apagabas en un instante mis miedos, pero se que ya no sos la persona que tiene ese lugar en mi vida, que extraño de vos algo que ya no tengo ni volveré a tener con vos, porque ya hemos separado nuestros caminos y hemos aprendido , mal que mal, a caminar cada uno por su lado.
Solo espero que seas feliz, que te cuides y que te quieras.
Nos volveremos a cruzar en esta vida, o en otra cuando hayamos aprendido a no hacernos tan mal. Mientras tanto cuidate, y ocupate por ser feliz, yo lo estoy haciendo.

lunes, 27 de noviembre de 2017

A los amigos de viento, de nubes, de estrellas, que por allá se pasean.
A vos específicamente que hoy se cumple otro año que partiste, ojalá ya nada duela, ojalá sigas partido de risa por aquellos pagos. Ojalá hayas encontrado paz y puedas de aquí en más ser feliz.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Ojalá que cuándo te falte te duela la vida de la misma forma que a mi me dolió extrañarte.

sábado, 4 de noviembre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

Cuando te encuentro.

 A veces, muy cada tanto, te encuentro. Te escondés bien, atrás de esa máscara que no se desifrar muy bien, atrás de ese ausentismo al que me terminé por acostumbrar, que detesto pero ya no espero no encontrarlo, pero a veces, te encuentro. Te encuentro y te reís, te encuentro y hablamos. A veces, pocas, pero a veces las hay, encontras cable a tierra y te vuelvo a encontrar.
Hoy te encontré cinco minutos por teléfono, no sabés cuanto te extrañaba. Qué lindo abuelo que a veces todavía vuelvas a casa.

martes, 17 de octubre de 2017


''El verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser''

viernes, 13 de octubre de 2017

Hoy me acordé de vos y de las cosas que te hacían tan particular. Me reí con mis amigas y con tristeza sonreí.
Qué lindo haber podido compartir la vida con vos.
Qué honor decir que vos fuiste mí abuela aunque jamás me permitiste usar esa palabra.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Magia

_y vos crees en la magia?
Creo que no hay nada más lindo que verte reír y las cosquillas que me hace en el cuerpo. Creo que con vos la vida es más bonita. Creo tus abrazos son el refugio que me faltaba aunque no supiera que lo necesitaba. Creo que podría disfrutar de tu compañía por toda la eternidad. Creo que sos la única persona que he conocido que logra calmar mi sed de ansias continuas, creo también que cuando me agarras de la mano estar viva me parece increíblemente genial. Creo que escucharte se volvió mí pasa tiempo favorito y creo también que vos estás como escapado de un cuento. Pero sobretodo creo que si alguien me provoque todo eso no es magia, no sé qué lo sea.
_mmm puede ser- respondí, y me quedé mirando como se seguía pintando de colores fuera de la realidad, cómo él era tan mágico y no tenía ni la menor idea.

martes, 3 de octubre de 2017

Hace unos meses garabatié en la esquina de una hoja una instante que me imaginé viviendo con vos.
Es curioso que el tiempo entre ese momento y hoy transcurrió sin más y yo me había olvidado de su existencia.  Esta mañana me desperté con una frase en la cabeza 'su abrazo se sintió como estar en casa' y sonreí porque me acordé al instante de vos y lo mucho que me gusta cuando siento tu cuerpo contra el mío.  Más tarde encontré mí garabato sin saber que nunca había estado tan acertada en como se sentiría cuando te encuentre.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El color del olvido

Ya no me acuerdo tu voz. Tampoco me acuerdo como sonaba tu risa. No me acuerdo como se sentía cuando me abrazabas, mucho menos cuando me hacías cosquillas. No me acuerdo por qué era que contaba los días para volver a verte, ni me acuerdo bien porqué he llegado a sentir tu falta como si me ardiera el cuerpo. Tampoco me acuerdo bien como era tu sonrisa.
Creo que muy a mi pesar te terminé dejando ir.  Menos que menos soy capaz de reproducir en mi cabeza tus frases célebres o las cosas que me dirías en determinada situación.
Ya no me acuerdo nada de vos, aunque si me acuerdo que solía haber mucho de vos por acá. Me acuerdo que eras capaz de pintarme de colores, de arrancarme carcajadas como nadie y que también eras capaz de frenar mis huracanes. Me acuerdo que eras la primer persona a la que recurría cuando tenía miedo.
También me acuerdo de como creí que nos conjugaríamos siempre en presente cuando hablemos de nostros o en futuro. Hoy estás en pasado. Ya no me acuerdo nada de vos. Porque te has gastado en mi memoria, y en el tiempo que corrío entre la última vez que nos hemos cruzado y hoy. Porque se que en algún momento estuviste ahí y ahora ya no estás, y todavía más extraño me resulta que  tampoco me duele, pero se que has estado acá, y también se que ya nunca volverás a estar.




Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma





viernes, 22 de septiembre de 2017

Claramente - Chano!

Claramente amanece 
y las lunas son las de ayer, 
que el dolor no regrese, 
enemigo que conocés. 
Pero desaparece 
y se aparece, 
cada luna sombría. 


No viajaban sus penas 
ni apretaba su cinturón, 
no peleaba sus guerras 
ni al revés, su vocación. 
Pero en cada momento 
no hacía falta yo
Clara no me quería. 


Claramente, Clara no me quería, 
no me elige y no me elegiría. 
Cuando muera mayo, haré mi vida, 
Clara no me quería.
 

Se escucharon las notas 
que lloraste anteanoche y hoy, 
que desafinarían 
la alegría y la decepción. 
Yo pensé que la vida 
era estar con vos, 
pero no me querías. 

Claramente, Clara no me quería, 
no me elige y no me elegiría. 
Cuando caiga el sol, haré mi vida, 
Clara no me quería. 

Cada tanto viajo a la deriva, 
cuando miro la melancolía, 
y me acuerdo cuando te reías, 
pero no me querías. 

Claramente, Clara no me quería, 
no me elige y no me elegiría. 
Cuando caiga febo, haré mi vida, 
Clara no me quería.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

No me creiste cuando te dije que mi sonido favorito en la tierra era escucharte reír a vos, como tirabas la cabeza para un costado y los ojos se te cerraban.
No me creiste porque no tenías ni idea la cantidad de veces que me había detenido a admirar ese espectáculo, ni cuántas veces había calculado qué decir para verlo ocurrir delante de mis ojos. Cómo tu cuerpo se contraía, la sonrisa amplia se te estampada en la cara y tu carcajada terminaba de trepar por la garganta saliéndote disparada la boca.
Pero no, no te podías imaginar nada de eso, porque nunca te habías visto sonreír de esa manera tan mágica de la que había sido testigo y tantas veces me deslumbró.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Nueve

Hoy hace nueve años de que te fuiste, y lo sentí en el cuerpo. Sentí mucho antes de saber que había pasado que mí vida estaba por dar un giro 180° y que jamás volvería a ser la persona que se había despertado esa misma mañana, de lo más campante con trece ilusos años.
Hoy hace nueve años que te extaño.
Ojalá que dónde sea que estés seas feliz, ojalá algún día nos volvamos a cruzar.
Te quiero siempre, mi amigo de nubes, del aire, del viento.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Archivo: 13/09/2013

Supongo que quedaras así, en los recuerdos lejanos, en las sonrisas lindas, en los abrazos rotos.  En las cosas que nunca te dije porque no me animé y preferí callar. En esas cosas que en realidad, no son cosas, son hechos mínimos que nunca pude reproducir, ni explicar. Esos que cada vez que los recordé me robaron una sonrisa y te dejaron suspendido en mi cabeza un buen rato. Esos que te volvían tan vos, y me arrancaban de mi

domingo, 3 de septiembre de 2017

Vuelta a casa.

_¿Te diste cuenta, boluda? Nosotros fuimos pibes acá. ¿Te acordás?¿Te acordás que pasabamos todo el día boludeando acá, en este patio? y el patio está igual. El patio está igual. Nosotros cambiamos.

Sí. Me di cuenta en ese instante en el que lo dijiste, en el que tu voz hizo eco y nos vi de vuelta a todos nosotros jugando riéndonos, cantando, siéndo felices. Nos vi en la adolescencia que dejamos atrás pero compartimos todos juntos. Nos vi partidos de risa, partidos de bronca, partidos en llanto, nos vi viviendo,  te miré y sonreí.
Habían pasado tantos años, y los recuerdos seguían intactos. Era verdad, el jardín de mi casa, seguía igual, solo que nosotros habíamos cambiado. Habíamos dejado de frecuentarnos, y el lugar fue quedando vacío.
Todos deberíamos poder volver a los lugares y las personas en las que fuímos felices. Todos deberíamos volver a aquellas personas que han sido nuestro hogar. Todos podríamos y deberíamos recordarnos cada tanto de dónde venímos y quienes hemos sido, quiénes nos hicieron sentir auténticos, para no perdernos o en tal caso, volver a encontrarnos.

viernes, 18 de agosto de 2017

Despedida

Te pedí que me soltaras, que me dejaras ir, que si eras feliz con ella, estaba bien, pero yo no podía seguir tolerarndo estos grises, que me hacía mal. Respondiste que no podías hacerlo, que me lo habías prometido mil veces, que nosotros no podíamos estar lejos el uno del otro, que por favor no lo hiciera.
Me brotaron las lágrimas a chorros, se me destrozaba el alma, pero con toda la fuerza que fui capaz de juntar en mi interior te lo pedí por favor, te pedí que dejemos de ir a morir a los mismos lugares, los mismos rincones, las mismas ideas. Te pedí que dejaramos de enredarnos en un supuesto que no existía, enroscarnos el uno con el otro, porque ya no podía ser. Fuí capaz de escuchar como mi propio ser se rompía, y te dije que seas feliz con ella, que no seas boludo, que tenías suerte, y que te juegues a ser todo lo podían ser juntos, que no cabía lugar para nosotros, porque esto no era más que un juego al que nos acostumbramos a jugar, a vivir en el y que nos terminó conviertiendo en esto.
Te mordiste la boca y susurraste que no querías perder la amistad. No habías entendido que nosotros nunca fuímos amigos, que eramos un híbrido, que armamos a nuestra manera por querer todo y nada, por no haber hablado a tiempo. Y ahí estaba yo, cayendome a pedazos porque tenía que verte ir con alguien más, otra vez.
Te sonreí como si nada me doliera, y te pedí que dejes de ser tan boludo y vayas a ser feliz, que no hagas cagadas, que lo merecías. Mordiéndome la lengua, tragandome la angustia, sabiendo que ese era el comienzo de la despedida, del resto de la vida. La vida sin vos.

domingo, 6 de agosto de 2017

6 de Agosto de 2017

Anoche soñé con vos. Creo que tuvo que ver con que cuando charlaba con mis amigos antes emprender la vuelta a casa no pararon de nombrarte, o porque te extraño más de lo que quiero reconocer.
Sea por lo que fuere, me desperté aturdida con un nudo atragantado y unas ganas de llorar que no me dejaban respirar.
Sigo sin poder hacerme la idea, no entiendo como llegamos a esto. Estoy segura que se hace unos meses me hubieran dicho que nos convertimos en dos desconocidos habría jurado que no podrían estar más equivocados. Hace no mucho, todavía me enredaba en vos, y te reías a carcajadas.
Hace unas semanas, empezamos a perdernos, no se bien cómo pasó. Me cansé de repetir las escenas en mi cabeza tratando de entender en que momento nos soltamos y empezamos a desconocernos. Tal vez nunca debío ser nada de esto.
Hay días que creo que este es el precio que pagamos haber querido coincidir cuando no tuvimos lugar a serlo.
Hay días en los que te extraño tanto como hoy, y me come la cabeza pensar que te habrás sacado un peso de encima, que te resultó tan fácil marcharte sin mirar atrás, que nunca me quisiste ni un cuarto de lo que dijiste, o si lo has hecho se perdió hace muchísimo tiempo.
Y yo me quedé sola esperando que vuelvas.

lunes, 31 de julio de 2017

Huracán

Empezó rápido, como tomando todo lo que había a su paso, arrancando de las raíces, rompiendo estructuras, arrebatando tiempo, construyendo en el aire, generando esa sensación de estar flotando. Se armó de risas, se arraigó en apodos.
Se desmembró en un instante en el que la verdad se le escapó por la boca. Sangró las mentiras y de golpe estalló contra el suelo.
Vos, y tu huracán. Vos sos el huracán.
Haciendo estragos, dejando ruinas. Acá estamos pagando los daños y perjuicios que has dejado.

jueves, 27 de julio de 2017

Yo no voy a estar esperando que me rescates de nada. Porque aunque me ahogo seguido en vasos de agua, se nadar.

Dormir sola

Vení, abrazame. Sabés de sobra que odio dormir sola, que extraño tus brazos al rededor de mí cintura y que te rías contra mi boca en alguno de esos desplantes que hago cuando pienso en voz alta. Qué te extraño como si mí vida dependiera de ello, extraño la forma en la que nuestros cuerpos se acoplaban como si fueran una sola pieza, al punto que jamás pudimos ni estar a centímetros el uno del otro que volvíamos a enredarnos. Extaño que me mires con esa sonrisa tan tuya qué jamás me cansé de admirar. Extaño reírnos a la par, vivir a la par, porque eso hacíamos era lo que mejor hacíamos, compartir la vida. 
Vení, ya no quiero dormir sola, vivir sola, crecer sola. Porque la vida y tu ausencia me rasgan el alma, me duelen en la vida.
Vení, sabés de sobra cuanto odio dormir sola.

Otoño

Fue de los otoños más lindos que hubo en años y me hubiera gustado compartirlo con vos aún cuando tanto no nos cocinamos. De hecho, no nos conocemos. Pero a mi me sonaba que el otoño y el ruido de las hojas amarillas era la excusa perfecta para que me contarás de vos.

martes, 25 de julio de 2017





Y me cansé de pedirle al universo que nunca me faltes, y ahora ves acá estamos cada vez uno más lejos del otro. Qué cruel puede ser la vida cuando hace no tanto nos prometimos entre risas que jamás llegaríamos a este punto y hoy somos dos extraños.
El amor es algo trillado ya, tantas veces te mintieron amores. Vas a encontrar amor en la simpleza de la persona y los defectos van a ser afecto, acordate. Cuanto más te aferras a esa persona más contruís otra persona que no es, otra persona que no sos. Hacete vos, hacete feliz y sé real. ¿Cómo te van a querer si vos no te querés? querés más a esa persona que no es. Y vos tampoco.


Me lo regaló un amigo hace ya unos años, hoy lo encontré por una de esas casualidades de la vida.
Gracias Pi.

miércoles, 5 de julio de 2017

Le dije que lo que a mi me perturbaba en si era el universo, como era que eramos tan pequeños y finitos y como es que lo que a nosotros nos significaba un trastorno inimaginable capaz de cambiar el curso de la historia no movía ni modificaba nada de todo eso, que los instantes de los mortales no hacen nada en el extenso universo, como ser tan efímeros y no poseer más que este preciso momento me trastornaba, que solo me pertenecía en ese momento, en ese aquí y ahora porque todos los previos ya se habían desvanecido y los por venir aún estaban tan lejos e inciertos.
Me miró entré atónito y extrañado y simplemente sonrió.
_ está bien- dijo todavía con la sonrisa en la cara, me abrazo- ya veremos qué hacemos.
De a poco la calma me inundó el cuerpo. No porque su respuesta pudiera calmar mi ansiedad, sino porque su abrazo se sintió como estar en casa y esa era la única solución que yo necesitaba.

Si algo estoy segura de que he heredado de la familia de mi padre, es ser un poco bruja. 

sábado, 24 de junio de 2017

Hoy igual que todos los días espere que llames. Esperaba que sonara el teléfono con tu nombre en la pantalla y después de hacerme desear un poco, responderte. Esperaba que del otro lado me encontrará con tu voz disculpándose por no haber llamado antes, que te excusaras con que habías estado ocupado o alguna cosa así.  No importa con que, con tal de que llamaras y aseguraras que ibas a venir esta tarde.
Aunque el teléfono no sonó, yo esperé igual, y cociné esas cosas que tanto te gustaban a vos y pensé que tal vez preferirías no llamar y aparecer en mí puerta para que merendemos juntos, y nos olvidemos de todo esto un rato y disfrutar de la compañía del otro.
Preparé todo para la hora del té.
A las siete y media, supe que no ibas a venir, y con tristeza y pesadez levanté la mesa y miré el teléfono decepcionada, buscando mensajes que nunca llegaron y se que no van a llegar.
Ni te diste por aludido.
Seguí esperando. A veces me pregunto que tan estúpido es esperarte, que tan inútil es extrañarte. A veces me da miedo descubrir que yo sola extraño, que yo sola espero y que vos te hayas sacado un peso de encima.

sábado, 3 de junio de 2017

.


Sabía que este día iba a llegar, en el que pasado de felicidad me contaras tu buena noticia y a mi se me parar el corazón y no me entrara el aire en los pulmones. El día en el que el desconcierto absoluto me inunde el cuerpo y no termine de saber si reir o llorar, con vos.
No es que no lo esperara, es que nunca iba a estar lista para escuchar esa noticia.
Dejarte ir de esta manera es de las cosas más dificiles que he tenido que hacer, con las que he tenido que lidiar. A pesar de eso, no voy a olvidar los buenos tiempos, las tardes eternas, las noches que nunca debieron terminar.
Aunque me duela y me desgarre, no voy a olvidarme de nada, dejarte ir no tiene por qué significar borrarte.

martes, 30 de mayo de 2017

Cuando te fuiste yo me propuse que no iba a llorar tu muerte, porque iba encontra de lo que vos me habías enseñado. 
Cuando te fuiste, decidí que iba festejar tu vida, porque tantos años transitando por este mundo, no debían reducirse a un día en el que tu cuerpo se detuvo. 
Decidí que aunque me doliera iba a poder y también iba a seguir. Me acordé de esas culturas en las que festejan la vida cada vez que alguien parte, y me pareció que era lo mejor que podía hacer por vos y por mi también. Quiero festejar siempre haberte tenido de abuela, quiero festejar siempre haberte tenido de ejemplo, quiero festejar todas las cosas que hemos vivido como familia y hemos aprendido porque vos estuviste ahí.
Así que donde quiera que estés, feliz cumpleaños Coyi, seguro andas vistiendo de gala con collares de estrellas a todos por allá.

lunes, 29 de mayo de 2017

Honest


Si tuviera que ser honesta, realmente honesta con todo esto, pero serlo sin filtro alguno, debería admitir que nunca te amé.
Que si creí que lo hice fue porque la idea de sentirme feliz con alguien me fascinó, pero viendolo en retrospectiva se que no te amé. Amé en el sentido más egocéntrico del verbo amar, me amé a mi misma, siendo feliz, riéndome a carcajadas, viviendo cosas nuevas pero no a vos. De hecho, gran parte del tiempo llegué a detestarte, a sentir esa repulsión que me empujaba a irme lejos, evitarte, pero al lado de sentirme viva, era un precio que podía tolerar.
No voy a mentirte, quería un testigo. Necesitaba uno, uno que pudiera dar fe de que yo había sobrevivido tantas cosas, uno que estuviera ahí expectante mientras yo renacía de mis propias cenizas, cómo a pesar de las piñas, los miedos, todo, era capaz de seguir adelante, reinventarme.
Si tuviera que ser realmente honesta, te diría que nunca te amé, que jamás lo haría, porque no podría amar nunca una persona como vos, que me miró en el espejo y me preguntó como fue que yo terminé enredada con vos, que me molesta de sobre manera que se sepa que yo estuve con alguien comovos, que me hallo sorprendida cada vez que me recuerdan que fui capaz de terminar con una persona así. Que no entiendo ni cómo ni por qué paso, pero cuando enfrío la cabeza recuerdo que realmente necesitaba que alguien estuviera ahí solo para verme marchar, que lo único que quería era eso, alguien que estuviera ahí un rato, y no me generara mayor complicación.
Si tuviera que ser honesta, cruelmente honesta, te diría que nunca te amé, pero no borraría el tiempo que compartí con vos, porque sería estúpido, mal que mal el tiempo me trajo hasta acá, y me alegra estar acá, solo que vos mereces saber después de tanto jactarte de lo mucho que me conocías y saber bien qué pensaba o por qué hacía o dejaba de hacer, que en realidad no me conoces nada, tanto te creiste saber de mi, que nunca te gastaste en conocerme, porque eso era dejar de la do el orgullo, esa postura tan tuya de "yo se todo".
A veces creo que no necesitás mi honestidad brutal, porque en el fondo le tenés miedo. Te da miedo, llegar acá y encontrarte con que no fuiste nada relevante, y que solo clasificaste como pasatiempo, te da miedo darte cuenta que no tenes ni idea de quien soy y que de verdad esto sea un sincericidio y encontrarte (aunque tu orgullo jamás te permita creertelo por más auténticas que sean mis palabras) que siendo totalmente honesta, yo, nunca te amé.