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Camila

Todavía recuerdo cómo sonreía, como a veces se quedaba quieta, inmóvil de cara al sol. A veces sin darme cuenta podía contemplarla durante horas, otras veces pensaba como podía ser que alguien pasara tanto tiempo ahí sin hacer nada más que permanecer estático con la firmeza de una estatua. Ni siquiera se estremecía cuando el viento helado arremetía contra su cuerpo. Hubo días en los que podía asegurar que no pertenecía ni a este mundo, ni a este plano de la existencia. Hubo otros en los que desee un poco más de esa mediocridad humana que poseen todos los mortales para poder así entender algo de todo eso que ella era, o al menos para que salvar un poco de esa distancia que se instalaba entre las dos, cuando ella era tan ella y yo tan yo que parecía que un muro de varios metros de anchura se construía en un instante entre ambas.
Hay gente que simplemente es magnífica. Magnifica de magnitud y gigantes, magnifica desde lo increíble y deslumbrante. Ella era todo eso junto. A la vez. Como s…

Martín

Nunca supo bien porqué dejaron de hablar. Tal vez había sido porque él no contestó un mensaje y después ella ya no volvió a escribirle, ni a llamar, ni nada.  Tampoco se hizo muchas preguntas al respecto en ese momento.
A veces, cuando se acordaba, pensaba que tal vez tendría que haberlo sospechado la última vez que se despidió de ella, con la cara triste, y un abrazo fugaz, le dijo que se cuide que la quería. Cuando cruzó la calle fue como si se hubiera evaporado.  Otras buscaba entender el por qué, no porque se reprochara algo sino porque tenía esa absurda manía de querer explicar todo.
Tal vez los encuentros se habían espaciado porque habían perdido la armonía, y de la misma forma que eso ocurrió la sintonía que alguna vez tuvieron se fue esfumando.  Por ahí incluso tenía que ver con el hecho de que nuestra cualidad efímera como seres humanos, de solo ser instantes en un presente continuo, y el innegable hecho de que aunque ciertas cosas transcurran a lo largo del  tiempo no quiere…

#Macarena

Hace cosa de un año en el cumpleaños de mi prima Caro, Maca, otra prima me contó que había conocido al que ella denominó 'el amor de su vida'. Me contó cómo a lo largo de dos años fueron y vinieron, él se estaba separando cuando la vida los cruzó en un laburo que ella había pegado 'de puro pedo' y que en cuanto lo vió ella le dijo que tenían que estar juntos.
Por esas cosas de la vida, se habían separado hacía dos meses, poco antes de que la echarán del trabajo. Se juntó la plata que tenía ahorrada y se fue dos semanas con las amigas a Cancún y se la pasaron de fiesta en fiesta, tragándose las ganas de llorar.  Volvió a Buenos Aires y la realidad la estaba esperando en el aeropuerto, proque por más alcohol en sangre que haya podido tener durante quince días, y todos los extraños con los que hizo catarsis, Lautaro ya no estaba, la había dejado, y algo de la vida se le había roto ese día.
_y ahora ¿Qué hago? ¿Qué hago con todo este amor que le tengo? Me lo meto en el or…

Ambigua

Ante todo y sobretodo soy ambigua, muy ambigua aunque no sea un adjetivo que pueda denotar cantidad.
Soy todo lo que hablo a mil kilómetros por hora, pero a la vez callo mucho y dura tanto como la eternidad que han sido mis cortos años de vida hasta el día de hoy. Soy la sonrisa pícara que me asoma a la boca cuando se que me están mirando y mi cuerpo íntegro se pone al asecho, es hora de cazar y de ver como el otro se rinde ante mi mejor sonrisa compradora que se tiñe de una inocencia ensayada, y palabras calculadas. Pero también si me miran con atención y ven más allá de esas muecas y todo lo que puedo vender, se me hace un nudo en el estómago cuando alguien es capaz de encontrarme detrás de tanta pantomima y me duemuele los muros. Me arde la cara y el cuerpo si me ves a mi sin tanta perorata.
Soy la misma que se devora libros enteros en horas, puede recitar textos de memoria, autodidacta, y sin mayor problema para aprender nada, porque siempre quiero saber más, necesito saber más. A…

Insomnio +

Creo que empezó cuando tenía doce o trece años. No me acuerdo bien como fue, pero estoy segura que en ese momento se volvió regular. Caía la noche y a mi me subía la angustia y cuando estuviera la casa sumida en un silencio sepulcral mi cabeza iba a hacer tanto ruido que no iba a poder dormirme hasta después de haber llorado tanto que terminara quedándome dormida de la angustia, cansada de llorar.
Cuándo falleció Juan se puso peor. Mi cabeza me comía a cualquier hora y por las noches me tragaba sin siquiera masticar, y lloraba hasta que me quedaba vacío el alma y el cuerpo entero me dolia.
Tres años después lo mataron a Dani y el insomnio se puso peor. Cada vez que me metía en la cama de noche sentía como si algo intentara arrancarse de mi propio cuerpo, de mi, tirando hacia afuera, tratando de despegarse de mi piel, y el cuerpo, el alma y la racionalidad me dolían, ardían ¿Cómo un pibe de mi edad es capaz de matar a otro sin ningún tipo de remordimiento? Las ojeras se me marcaron, l…

vacío-a

Me quedé sentada mitando la nada, como si me hallara perdida en un lugar que ya conocía. Me senté y me quedé vacía. Sentía esa presión que te aplasta, que va de la mano con las ganas de llorar. No quiero hacerlo, siento como si nunca fuera a parar si empezara.
La cabeza me da vueltas. Todo me da vueltas. Quiero salir corriendo de este lugar. Ya no sé que es real, ya no tengo certeza de ningún tipo, y tengo miedo, mucho miedo, me sube por los pies, me cala hasta los huesos.
Me quedé sentada, en silencio, por horas. No podía ni efectuar ningún movimiento. Me quedé vacía.
Ya no sé para qué sigo intentando algunas cosas. Tal vez tenga que ver con qué soy un poco cabeza dura, o tengo este espíritu entusiasta que cree que todo se puede, y nunca termino de perderle la fé a nada.  Por ahí tenga que dignarme a entender de una buena vez, que por más ganas que uno le ponga a las cosas, van más allá de nuestra voluntad, que tampoco está mal si un día me canso de intentar después de darme la cara contra la pared treinta veces seguidas y me hayan sacado a patadas otra buena cantidad.  Simplemente hay gente que no nos quiere cerca. Simplemente hay cosas que no pueden ni van a ser, ni ahora, ni nunca.