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Atardecer

Así como velado. Así a través de la persiana, veo el sol inmaculado como baja y se tiñe, todo se tiñe. Si lo miras fijo cerras los ojos. Si lo miras fijo, cuando los cierres todavía estará ahí su imagen ausente y latente. Flota atrás de los parpados. Diría que arde. No sé si arde. Cuando miras el sol fijo te quema. Cuando el sol cae en el horizonte todo se enfría. Los ojos me arden. Me arden de tanto llorar. Cuando corrí la cortina, cuando encontré el sol sin velo,   me terminé quemando. Revisé aquello que guardé, revisé todo lo que me escondí. El atardecer es un día que termina, y lo observo como cae y muere a la noche. Esto también veo caer, lo veo morir y todo se enfría. Cuando te miré fijo, cuando te corrí el velo, cuando solo me senté a observar, me abrasa el frio, y mi cuerpo se parece al fuego cuando consume todo y a los huesos llega todo eso que no puedo ni decir, porque me inundo, porque me ahogo, porque el fuego quema, y esto me consume. ...
  Soltas el aire lleno de humo y sonreís. Me quedo mirándote un rato. No quiero olvídame de esto. Tampoco quiero que te olvides de mi. Quiero que tus sentencias de carcajadas en los ‘¿Cómo podría olvidarme de vos?’, sean ciertas. Quiero que vos también me guardes en tu memoria y en vestigios de noches pasadas me veas en las muecas que hago y en cómo se me desafina la voz cuando estoy divertida. Quiero que sea verdad que mi risa te hace cosquillas y que tengas tanta ganas como yo de que esto perdure.   Quiero que quieras aferrarte a mi recuerdo en el presente, que quieras una continuidad casi inmortal de secuencias cotidianas. Quiero que quieras un presente continuo que se le desdibuje un poco el resto de la temporalidad existente. Quiero con vos un montón de cosas. Quiero que vos las quieras conmigo. Quería. Todavía quiero en realidad, pero es de madrugada y no estás acá. Me pregunto si en las madrugadas vos también te acordas de mi. Ojalá que si. 
 Hola, gracias por ser mi compañero de aventuras. No sé mucho ni bien qué decir cuando las personas me hacen así de bien, así de feliz. Si puedo decirte que con vos en el medio de la soledad inmensa de la cuarentena nunca deje de sentirme en compañía. Gracias por eso. Gracias por ese amor inmenso que me das que parece que no entiende de distancia. Charlar con vos es estar ahí con vos. No sé cuantos mates compartimos entre el conurbano y capital, en ese lugar en el medio e imaginario que nos pertenece. Me gusta pensar que a veces estamos en tu terraza y otras en el patio de mi casa. Me gusta esta amistad perteneciente al orden de lo maravilloso porque tanto amor me ha sabido sanar. Me gusta reírme a la par tuya e imaginarme tu mueca desordenada de la carcajada.  Me gusta esta casualidad y todas las consecuencias que nos trajeron hasta acá. Ente el universo que nos cruzo y todas estas decisiones.

Miedo

 Hola, te extraño. No me animé a escribirte, pero necesitaba escribirlo. Tal vez algún día te enteres que hace rato escribo de vos. O no. Probablemente no suceda. A veces me es muy difícil poder decir en voz alta las cosas que me suceden.  El miedo también es esto.  A que sepas, a que te enteres que te abrí la puerta y me siento un poco a la deriva. Me trepa, me come, me perturba este nivel de exposición pero cuando a la madrugada me sacas estas carcajadas tan auténticas se y entiendo que no tengo que tenerte tanto miedo. Por ahí mañana me de un arranque de valentía en un desvarío verborrágico y te suelte cuanto te quiero y lo mucho que te extraño en el medio de este silencio. Porque el miedo también es a las cosas lindas.

De lo que no supe decir

  Te merecías una despedida mejor que esta. Te merecías una conversación hasta que saliera el sol ausente sobre la general paz, y las luces que habíamos visto desvanecerse al atardecer emerger nuevamente. Te merecías que dejara de divagar un rato y pueda explicarte un poco de todo y no un párrafo enredado a altas horas de la noche cuando entre la angustia y el desconcierto no hubiera sabido cómo decir todo lo que no entendía que quería decir, y tal vez después, entre tanta angustia reírnos un poco, porque creo que es lo que siempre hicimos mejor. Reírnos a carcajadas, hasta las lágrimas, estallados. Me hubiera gustado que fuera en la terraza de la casa de tus viejos, sentados en la escalera viendo el tiempo pasar y los autos correr en la autopista, de la misma forma que corrió la vida entre nosotros y nos llevó a caminos tan distintos en un instante eterno, como el que me desgarraría el alma mientras bajaba las escaleras en Moreno para tomarme un subte que me hizo cruzar la ciu...

Para vos + Pei pa koa

 Para vos Para vos son todas las canciones de amor. Para vos las sonrisas a tus monerías, la carcajada a cada uno de los chistes malos que se te ocurren. A vos todas esas palabras que me quedan atragantadas cuando me miras así que me quedo en silencio. Con vos es la complicidad en la madrugada, nuestra risa ahogada. Acá, allá, en el medio de estar lejos, pero cerca. Acá donde me cazas al vuelvo mis disparates y los seguís. Pocas fortunas así de inmensas cómo está compañía tan auténtica. Creo que si hoy me preguntaran qué es la felicidad diría que es de muchos colores y formas pero, de mis favoritas es esa que se formula en las carcajadas que compartimos. Pei pa koa Nunca escuché Pei pa koa con vos, pero se que si lo hiciera confimaría que perteneces al orden de lo increíble y que mis canciones favoritas me gustan más si son con vos. Tal vez sea que al final tiene que ver con ese "con vos" que lo que sea que haga en realidad, porque siempre que compartimos es eternamente fant...

Ceniza

Me desperté del calor. Incómoda. Levante tu brazo de encima de mi pecho y despacio me escurrí lejos tuyo. Salí de la cama. Te contemple en la penumbra. Nos vi en esta noche de verano, con el ventilador de fondo recordándome que ahí estaba yo, parada al borde de la cama y vos desmayado del sueño. Metí la mano en la cajonera del mueble tratando de no hacer ruido, pero como siempre cuando uno se llama a hacer silencio la casa se acuerda lo mucho que le gusta el estruendo. La madera vieja chillo cuando abrí y cuando cerré el cajón. Te revolviste en la cama. Te mire por arriba del hombro y no te despertaste. Me gusta del verano sentir el piso templado en mis pies. Me gusta del verano la brisa de la madrugada. Me gusta este balcón y el silencio de Banfield. Siempre digo que me encanta el conurbano, no puedo explicar mucho porqué pero me gusta, sobre todo en las madrugadas como esta. Vuelven a pasar los trenes, ya deben ser más de las cuatro, pienso. Mientras abro la cajita de cigarrillos qu...

La última despedida

El otro día un amigo me dijo que para que yo me cansara de algo o de alguien  hacía falta un montón,  pero que una vez que pasaba no había vuelta que darle.   Hoy me cansé de vos.  Tal vez algún día vuelvas a leer este mensaje.  No lo sé.  Mientras te dejo esto: la última despedida.  Nos saludamos en la puerta del edificio. Tiraste de mi muñeca y me abrazaste. Soltaste con una culpa que no te cabía en el cuerpo que me querías un montón pero yo ya no estaba ahí. Me quedé perdida en algún lado, en algún momento de los últimos diez años de nuestras vidas. Me perdí mirando el cielo, y que lejos quedaba el quinto piso del que habíamos bajado. No sabía muy bien qué hacer. _Te quiero. Un montón- repetiste. Hice un esfuerzo por no empezar a llorar ahí nomás. ¿Así se siente romperse? _ Yo también- respondí algunos segundos más tarde, en piloto automático,  y con cierto desdén. Quería que te fueras. Así todo a cada instante de tu pa...

Sin título #4

Dudo que alguna vez te lo diga, proque es de esas cosas que no sé decir, que me hacen doler la panza y me dan ganas de vomitar. Soy mejor haciéndome la que nada me sucede que diciendo cómo me siento. Sé que siempre te pareció ridículo, o que al menos, seguro no me creías. El día que te lo comente soltaste una carcajada tan auténtica que probablemente pensaste que te estaría mintiendo, pero no.    Se hacer muchas cosas, mentir no es una de ellas. Mi abuela decía que en los ojos se me notaba hasta el alma, será por eso que no se mentir. Tal vez sea que vos no pudiste mirarme a los ojos todas esas veces que intente decírtelo, creo que si lo hubieras hecho te habrías dado cuenta y yo habría terminado bordo, y que fue más fácil hacerte uno de esos chistes enredados con cumplidos que te hacía solo para que te rías, o porque en realidad me gustabas tanto que no sabía que hacer con todo eso. Pero, hacerte reír era una placer del que no me podía privar, porque en tu risa las cosas se...

Ojalá con vos

Si supieras la cantidad de veces que soñé con vos. Si supieras que esta tarde, nos encontramos en un abrazo tan lindo como las noches de verano, y que antes de irme recorrí tu casa y nos volvimos a abrazar por si pasaba mucho hasta que al menos, ahí, por un rato nos volvamos a encontrar. Me aferré con fuerza, ojalá no te desvanezcas antes de que nos podamos encontrar, pensé. Ojalá esto si entienda de inmortalidad ante el tiempo, ojalá nos transcendamos. Ojalá la eternidad nos conceda un instante más allá de nuestra inminente finitud. Ojalá ya mañana nunca me falten tus abrazos. Ojalá ya no recorra tu casa en las noches, en sueños, en otros planos para encontrarte porque acá la vida nos quedó muy lejos. Que si bailo con vos, que si me río a la par tuya sea en la cercanía de encontrarte acá, allá o en donde sea, pero que sea con vos. Que pueda verte reír porque mi torpeza casi me deja en el suelo otra vez, que tu mano tire de la mía y los abrazos vuelvan a ser refugio o final. Final de ...