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viernes, 16 de septiembre de 2016

El despertar de la niña que fuí

Hace unos años, si alguien me hubiera preguntado que soñaba para mi vida, habría contestado con completa seguridad que quería ser escritora, escritora reconocida.
Cuando pasó el tiempo entendí que ser escritor reconocido no quería ser presisamente ser un buen escritor, sino ser de aquellos que todos conocen por lo fácil y accesibles que son sus escritos. Ahí me di cuenta que tampoco quería eso. Yo quería ser escritora, de esas que son conocidas  por sus brillantes obras, sus célebres citas, por lo memorable que podía ser aquello que produzca.
Un día, sin más ni más, dejé de escribir. Se me acabaron las ideas. La inspiración y la capacidad de crear, se me agotó. A medida que pasaron los días, los meses, los años dejé de soñar con aquello que durante muchsísimo tiempo aseguré que era 'el sueño de mi vida'.
Volví a preguntarme en ese momento qué me imaginaba yo para mi vida,  qué era eso que me quitaba el sueño por las noches, que me movía por las mañanas, cuál era mi motor. En algún momento se me ocurrió que ese sueño tal vez, sería ser editora. Terminar mi amada carrera, y trabajar de esto por lo que tanto tiempo invierto estudiando.
Otra vez, el tiempo corrió y me quedé sin sueño, sin anelo, sin motor.
Hoy me descubro despierta de todo lo que había imaginado, y ya no me queda un norte en la vida. Estudio, porque tengo que hacerlo. Me levanto, porque tengo que hacerlo. No porque realmente sea lo que quiero hacer conmigo, con mi vida.
¿Qué quiero?
Ojalá lo supiera. Ojalá no hubiera perdido el rumbo en el medio del camino, ojalá soñar hoy fuera tan fácil, ojalá no hubiera agotado la ilusión, y realmete espero que todo esto sea tan solo una etapa. ¿Qué es la motivación? ¿Dónde se encuentra?, acaso ¿Podré ser capaz de recuperarla?
Espero que todo esto no sea más que un desgano pasajero. Me da pavor pensar que sea más bien el efecto colateral de crecer, de vivir, de que la vida nos avance y nos trascienda, provocando al final que a uno se le agoten todos los sueños, todas las ilusiones, y despierte a ese niño que teníamos rompiendo en pedazos las realidades que esperó poder vivir alguna vez.

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