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Día 10

Creo que si hay algo en lo que me volví experta en los últimos días en saber no saber nada de mi. Me he hallado incansables veces simplemente estando en tiempo espacio sin tener mucha idea de cómo había llegado ahí. Cuando hablan de estar suspendido en el tiempo creo que se siente un poco así. Estar despegado de la temporalidad, y de la materialidad misma de existir y pasar a ser simplemente sin estar propiamente en uno mismo, en la condición física y finita que es la presencia en si misma. Es como si mi mente hubiera perdido conciencia de sí. Lo más particular de toda esta situación es que tampoco encuentro forma de explicarla de algún modo. Sobretodo no encuentro forma de explicarme a mi misma cómo estoy.  Es esa sensación de tiempo detenido-tiempo en cámara lenta en la que la hipersensibilidad es tal que te anula la capacidad de sentir algo en absoluto. Estoy reducida a estar, y respirar e incluso hay veces que ni siquiera puedo respirar. Hay veces que la realidad se vuelve ta...

Día 1

Volvió a empezar.  Los días eternos, las noches inconclusas en las que lloro hasta quedarme dormida. Cuando te ví supe que el día que te fueras ibas a dolerme hasta lo más profundo, y cuando me diste ese primer abrazo entendí que iba a valer todo eso que algún día ibas a llegar a dolerme. Cómo pude salté a vacío, el domingo me la di contra el suelo cuando me dijiste que ya no iba más. Mientras hablabas y trataba de escucharte a través de cómo me desarmaba desde adentro, recordé cómo hacía no mucho me había despertado al lado tuyo con esa paz que daba encontrarte cuando abría los ojos y mientas te abrazaba saber que me quedaban tantas noches de despertarme en la madrugada y verte dormir, de reírme a la par tuyo y caminar de tu mano. Me duele todo ese futuro que no será, todos esos sueños y proyecciones que no van a poder ser.  Un día soñé que las cosas...

Los monstruos

  Habitan espacios varios, a veces se tiñen de colores, se ponen máscaras divertidas y bailan a la par de los demás. Estallan en carcajadas, te toman de las manos y te sacan a bailar. Entre luces de colores y vaivenes uno se deja llevar, se suelta, se ríe y baila.   Aumenta el ritmo, la velocidad, todo se desdibuja un poco, y de apoco. La luz se vuelve una oscuridad repleta, saturada de color, de información y el desconcierto irrumpe dando lugar al aturdimiento. Habitan espacios varios, con formas múltiples. Los monstruos de las miserias humanas, destrozan los cuerpos originales dando lugar al horror de encontrar que el otro no es tanto el otro sino uno que no pudimos ver.

Adrián

_Cuando me vaya, quiero que bailes. _¿Qué? _Eso. Quiero que bailes.-Repitió arrastrando las últimas sílabas mientras se quedaba dormido. Hernan miró atónito a su hermano, que ya estaba inmóvil transitando otros espacios fuera de esta dimensión, y se preguntó cómo es que podía pensar e incluso decir esas cosas. Los médicos lo habían repetido en varias ocasiones, incluso Adrián también lo había entendido. Había cosas que a veces simplemente llegan a su fin aunque parezca demasiado pronto, y aunque le parecía cruel que su hermano fuera a partir con unos cuarenta y pocos, entendía de todas formas que la muerte ante todo no tiene nada de injusticia. No discrimina y a todos les llega.    Aunque Hernán era una persona muy racional, no alcanzaba a comprender cómo su hermano había logrado ese nivel de entendimiento y aceptación para con   la idea de irse, de dejar su forma corpórea y como con tanta naturalidad había abrazado esa idea y la comprendió a un nivel más allá de ...

Camila

Todavía recuerdo cómo sonreía, como a veces se quedaba quieta, inmóvil de cara al sol. A veces sin darme cuenta podía contemplarla durante horas, otras veces pensaba como podía ser que alguien pasara tanto tiempo ahí sin hacer nada más que permanecer estático con la firmeza de una estatua. Ni siquiera se estremecía cuando el viento helado arremetía contra su cuerpo. Hubo días en los que podía asegurar que no pertenecía ni a este mundo, ni a este plano de la existencia. Hubo otros en los que desee un poco más de esa mediocridad humana que poseen todos los mortales para poder así entender algo de todo eso que ella era, o al menos para que salvar un poco de esa distancia que se instalaba entre las dos, cuando ella era tan ella y yo tan yo que parecía que un muro de varios metros de anchura se construía en un instante entre ambas. Hay gente que simplemente es magnífica. Magnifica de magnitud y gigantes, magnifica desde lo increíble y deslumbrante. Ella era todo eso junto. A la vez. Como s...

Martín

Nunca supo bien porqué dejaron de hablar. Tal vez había sido porque él no contestó un mensaje y después ella ya no volvió a escribirle, ni a llamar, ni nada.  Tampoco se hizo muchas preguntas al respecto en ese momento. A veces, cuando se acordaba, pensaba que tal vez tendría que haberlo sospechado la última vez que se despidió de ella, con la cara triste, y un abrazo fugaz, le dijo que se cuide que la quería. Cuando cruzó la calle fue como si se hubiera evaporado.  Otras buscaba entender el por qué, no porque se reprochara algo sino porque tenía esa absurda manía de querer explicar todo. Tal vez los encuentros se habían espaciado porque habían perdido la armonía, y de la misma forma que eso ocurrió la sintonía que alguna vez tuvieron se fue esfumando.  Por ahí incluso tenía que ver con el hecho de que nuestra cualidad efímera como seres humanos, de solo ser ins...

#Macarena

Hace cosa de un año en el cumpleaños de mi prima Caro, Maca, otra prima me contó que había conocido al que ella denominó 'el amor de su vida'. Me contó cómo a lo largo de dos años fueron y vinieron, él se estaba separando cuando la vida los cruzó en un laburo que ella había pegado 'de puro pedo' y que en cuanto lo vió ella le dijo que tenían que estar juntos. Por esas cosas de la vida, se habían separado hacía dos meses, poco antes de que la echarán del trabajo. Se juntó la plata que tenía ahorrada y se fue dos semanas con las amigas a Cancún y se la pasaron de fiesta en fiesta, tragándose las ganas de llorar.  Volvió a Buenos Aires y la realidad la estaba esperando en el aeropuerto, proque por más alcohol en sangre que haya podido tener durante quince días, y todos los extraños con los que hizo catarsis, Lautaro ya no estaba, la había dejado, y algo de la v...

Ambigua

Ante todo y sobretodo soy ambigua, muy ambigua aunque no sea un adjetivo que pueda denotar cantidad. Soy todo lo que hablo a mil kilómetros por hora, pero a la vez callo mucho y dura tanto como la eternidad que han sido mis cortos años de vida hasta el día de hoy. Soy la sonrisa pícara que me asoma a la boca cuando se que me están mirando y mi cuerpo íntegro se pone al asecho, es hora de cazar y de ver como el otro se rinde ante mi mejor sonrisa compradora que se tiñe de una inocencia ensayada, y palabras calculadas. Pero también si me miran con atención y ven más allá de esas muecas y todo lo que puedo vender, se me hace un nudo en el estómago cuando alguien es capaz de encontrarme detrás de tanta pantomima y me duemuele los muros. Me arde la cara y el cuerpo si me ves a mi sin tanta perorata. Soy la misma que se devora libros enteros en horas, puede recitar textos de memoria, autodidacta, y sin mayor problema para aprender nada, porque siempre quiero saber más, necesito saber más. ...

Insomnio +

Creo que empezó cuando tenía doce o trece años. No me acuerdo bien como fue, pero estoy segura que en ese momento se volvió regular. Caía la noche y a mi me subía la angustia y cuando estuviera la casa sumida en un silencio sepulcral mi cabeza iba a hacer tanto ruido que no iba a poder dormirme hasta después de haber llorado tanto que terminara quedándome dormida de la angustia, cansada de llorar. Cuándo falleció Juan se puso peor. Mi cabeza me comía a cualquier hora y por las noches me tragaba sin siquiera masticar, y lloraba hasta que me quedaba vacío el alma y el cuerpo entero me dolia. Tres años después lo mataron a Dani y el insomnio se puso peor. Cada vez que me metía en la cama de noche sentía como si algo intentara arrancarse de mi propio cuerpo, de mi, tirando hacia afuera, tratando de despegarse de mi piel, y el cuerpo, el alma y la racionalidad me dolían, ardían ¿Cómo un pibe...

vacío-a

Me quedé sentada mitando la nada, como si me hallara perdida en un lugar que ya conocía. Me senté y me quedé vacía. Sentía esa presión que te aplasta, que va de la mano con las ganas de llorar. No quiero hacerlo, siento como si nunca fuera a parar si empezara. La cabeza me da vueltas. Todo me da vueltas. Quiero salir corriendo de este lugar. Ya no sé que es real, ya no tengo certeza de ningún tipo, y tengo miedo, mucho miedo, me sube por los pies, me cala hasta los huesos. Me quedé sentada, en silencio, por horas. No podía ni efectuar ningún movimiento. Me quedé vacía.
Ya no sé para qué sigo intentando algunas cosas. Tal vez tenga que ver con qué soy un poco cabeza dura, o tengo este espíritu entusiasta que cree que todo se puede, y nunca termino de perderle la fé a nada.  Por ahí tenga que dignarme a entender de una buena vez, que por más ganas que uno le ponga a las cosas, van más allá de nuestra voluntad, que tampoco está mal si un día me canso de intentar después de darme la cara contra la pared treinta veces seguidas y me hayan sacado a patadas otra buena cantidad.  Simplemente hay gente que no nos quiere cerca. Simplemente hay cosas que no pueden ni van a ser, ni ahora, ni nunca.

Día 48.

Te acordás de cómo te reías? Yo sí. Nunca fuiste de reírte mucho, pero hubo días en los que lo hacías, y sonreí  a la par tuya, feliz y satisfecha de la vida, porque pensaba que tal vez algo estaría haciendo bien sí te reías de esa forma.  A pesar de eso viéndolo ahora, a distancia, creo que nunca fui conciente de que feliz era en ese momento. Ahora que son de esos recuerdos que parecen tan lejanos, de cuando no hacía éste frío y yo paseaba disfrutando del calor y la ropa holgada.  Ahora que cuando me acuerdo aunque me asome media sonrisa se me hace un nudo en el pecho y me dan ganas de llorar. Ahora que estoy tan lejos de todo eso y de vos, entiendo que nunca entendí nada, ni siquiera la suerte que tuve de haber estado ahí con vos, de haber sido testigo de tu risa. Ahora que conjugo todo en pasado, que te extraño más que otros días me cae la ficha de cuánto tuve en ...

¿Qué es la felicidad?

Quise explicarle que era la felicidad, y me di cuenta que no podía, que había cosas que uno simplemente no pude explicar, pero cuando uno trata de hacerlo se le vienen imágenes diversas a la cabeza. Me acordé de las veces que cociné con mis amigas y enchastradas de harina cantamos las canciones que nos encataban cuando éramos adolescentes.  Me ví con mis hermanos haciéndole burla a mi mamá y riendonos a cada lado de la mesa. Recordé las tardes de otoño que me perdí mirando el cielo muy azul con el sol tenue que me acariciaba la piel. Sentí la emoción que me da cada vez que leo mis libros favoritos. La textura de la arena bajo mis pies y como me da un leve escalofrío cuando el agua fría del mar me toca. Las cosquillas que me hace escucharte reir. Todas las veces que no me entró la sonrisa en la cara. Tal vez sea indefinible, in-limitable la felicidad, porque cuando uno la define, la limita, la cierra, y puede que simplemente se trate de infinitas cantidad de situaciones en las q...

Ensayo borrador 1

Borrador 4 de enero de 2018: A modo de consecuencia de una serie de eventos desafortunados del último tiempo que me dolieron bastante me llevaron a preguntarme un montón de cosas sobre la vida y la muerte, qué somos y demás. Me he visto incontable cantidad de veces preguntándome y dándole vueltas a qué son realmente conceptos o palabras que usamos diariamente sin saber exactamente qué son. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es el amor? A veces me da la sensación que en el inconsciente colectivo se encuentran definidos de una forma saussureana, que su valor está dado por todo lo que los demás no son, y a su vez son a través de los demás, es decir, yo soy Julieta, quién les escribe porque no soy quién me está leyendo, y a la vez yo puedo ser quien le escribe porque existe quién me lea (dicho mal y pronto). Entonces la muerte es por no ser la vida, y viceversa, la vida es por todo lo que no es, y la muerte sí es. La vida es una oración por   tener punto final y la muerte es ...

Día 21

Hace unos pocos días que no hablamos, no sé si deba acostumbrarme a esto, si deba hacerme la idea de que ya no vamos a hablar como antes. Hoy, tres semanas después de que habláramos volví un sábado a capital. Tuve la desgracia de recorrer todos los lugares por los que alguna vez pasié con vos. Agradecí no haber vuelto a lugares trascendentales, cómo esa esquina en la que me agarraste la mano por primera vez, o las plazas en las que pasamos la tarde mirando el cielo riéndo a carcajadas. No. Solo tuve que trancitar por ahí dónde fuí felíz solo con tu compañía, por esos lugares donde me alegré tanto de estar viva, y coincidir con vos. Por todas esas calles que caminé tan abstraída de todo, que no me entraba la sonrisa en la cara porque estaba ahí con vos. Me encantaría poder llamarte y decirte que te extraño. ¿Vos me extrañas a mí, o estás mejor así?. Hay tantas cosas que no me animé a preguntarte, y que necesito saber pero tal vez ya no es el momento y sea demasiado tarde. Tal vez ya n...

* (editado, original febrero 2018)

Cerré los ojos destruida y ahí te encontré. Paseábamos juntos, estaba soleado, creo que también hacía calor. Escuchaba tu voz, no recuerdo qué decías pero si que me pedía en ese sonido que tanto me gusta. Se que te miraba, con detenimiento, como cuando pienso cómo me gustaría saber dibujar para poder retratar esas personas que quiero guardar. Sentía el calor que tu cuerpo emanaba contra mi piel. Nos reíamos. Estoy segura que nos reíamos. El tiempo pasaba y parecía congelado porque cuando estamos juntos me acuerdo que no hay nada que me guste más. Miraba tus manos cómo a veces se enredaban con las mías un pequeño instante, observaba su textura y me detenía a percibirla. Sí. Estoy segura de que nos reíamos, y que sea lo que fuere que estabas diciendo me hacía feliz escuchar, porque todavía siento las mejillas tirantes de tanto sonreír. Estoy segura, porque me desperté sola y vacía porque ya no estás acá. Estoy segura que volvía a ese instante en el que eramos felices juntos porque no me ...

Día 2

Es verdad. Ayer lloré toda la tarde y esperé tu mensaje. Me calme cuando supe que estabas bien. Cuando oscureció y volví a la cama para dormir ya me había puesto tu campera hacía rato, como si me diera cierto tipo de seguridad particular. No me la saque para dormir. Sonó la alarma, y puse el día en piloto automático.  Fui a cursar, tomé apuntes, volví a casa, comí algo y volví a refugiarme en tu campera, como sí eso me ahorrara todo lo que me duele lo otro. Me quedé dormida toda la tarde,  otra vez con tu campera, queriendo olvidarme de todo, esperando despertar con vos. Pensaba, que loco cuando uno es feliz, todo es de otro color. Ahora simplemente me siento a estar en lugares sin realmente estar, y el tiempo transcurre y yo me quedo estática, esperando que todo pase, que esto termine y recién empezó.

Día 1

Un montón de gente me preguntó por vos. Se ve que de lejos se notaba que me hacías bien. No me salió decir nada proque cada vez que abro la boca me dan ganas de llorar y se me inunda todo el cuerpo. Sonreí a medias y encogí los hombros. Así es más fácil. ¿Para qué voy a explicar? Nada cambia las cosas que las explique. Me tiré en la cama. Me hundí en mí cama. No tengo ganas de estar despierta. Mí cerebro es un desfile de todas las veces que me reí con vos. No quiero estar acá, no quiero acordarme de 'las cosas lindas' de esta forma tan lejana y ajena con la que recordamos las cosas que sabemos que ya no volveremos a vivir. No quiero volver a estar cerca tuyo haciendo como si nada cuando en realidad me pasa de todo y me tengo que morder la lengua. No quiero no volver a despertarme nunca más al lado tuyo, ni abrazarte, ni nada. No quieria volver a casa, no quería que fuera real, proque en el ...
Quedará para siempre tu mirada en mis ojos .

Devolver*

Es raro, no nos tenemos que devolver nada. Siempre que algunas cosas se terminan se da esas situación bastante incómoda en la que uno se junta a "devolverse las cosas", y creo que no hay nada más incómodo. Tenemos que mirarnos las caras, cuando se supone que no nos veríamos más, saludarnos como si nada, como si no sintiera que de repente el cuerpo me pesa mil kilos más y no tuviera una pelota de enorme atragantada entre el pecho, la gargata y/o el esófago. Tengo que respirar honodo y hacerme la fuerte. Acá no pasó nada chicos. Eso es lo peor. No pasó nada. Ojalá hubiése pasado. Tengo que ir a escuchar como me decís que no pase más nada de lo que en teoría no pasó. Tengo que ir a hacer como si nada, como si no hiciera un siglo que no puedo dormir de la incertudumbre y angustia que manejo porque no hay nada que me asesine más de apoco y más tortuosamente que no entender algo.  No puedo pedir que me devuelvas nada, porque no tengo nada tuyo, y vos no tenés nada mío. Podría ped...