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Todavía, después

Hoy fue uno de esos días. De esos en los que todo me cuesta diez veces más, en los que abro los ojos y siento como si el peso de mi cuerpo se hubiera multiplicado muchísimas veces mientras dormía.  Hoy fue de esos días en los que entre que me dormí y me desperté me perdí un poco. Me quedé mirando la nada y sentí el vacío. La ausencia siempre pesó mucho más por contraposición. Me pregunté qué sería esta interferencia y no supe que responderme. Un llanto de proporciones múltiples y una fuerza desgarradora trepó por mi garganta.  A veces creo que esto, todavía, es el después, que todavía siento en cuerpo y alma el eco y como rebota contra todos los lugares posibles ese dolor enorme que alguna vez me desmembró, y ese temor grandilocuente sigue reclamando su lugar.  Ya no quiero temerle a las mismas cosas, ya no quiero hacerme un bollo cuando me arda la piel y me la quiera arrancar. Quiero dejar de sentir que ni mi cuerpo me pertenece que estoy ausente dentro de m...

Después de las estrellas

Ayer me crucé a tu hermano. Estaba en un bar cenando con su nueva novia. Lo ví reírse a la par de ella y como sonreía sin prestar atención a nada más. La llamé a tu mamá y le conté que los había visto, y entusiasmada me preguntó cómo era ella. Hace unos días también pasó por casa tu viejo y mientras nos tomabamos unos mates nos burlabamos del mío. A veces es extraño pensar y saber que ya no estás. Otras me olvido que te fuiste y hago como si estuvieras viajando por algún lado, allá después de las estrellas. Hay días que me acuerdo de vos con una sonrisa y pienso que me gustaría poder mandarte un mensaje y  contarte todas las veces que vi a tu hermano y su novia, cruzarte en la parada de colectivo y que me des un abrazo de oso de esos que dabas vos y que aunque me sentía pequeña, también sentía refugio como el que solo puede dar un viejo amigo de la infancia con quién has crecido.  Hoy te escribo porque quiero que sepas que estamos bien. Que ellos están bien. Tu mamá volvió a r...

La enfermedad de los otros

Uno puede enfermarse de otredad. De tanto referenciarse en otros, escucharse, construirse, mirarse, se desvanece el yo que alguna vez existió en aquello que se le presta más importancia que al ser mismo. Yo me había enfermado de otredad. De pensar en otro que está lejos, ese otro que no tiene una figura real, palpable, sino más bien en ese otro que pertenece como a un imaginario, que nos juzga como desde una altura establecida, incuestionable. El otro inmaculado, que encarna la perfección, ese otro que no soy yo, que nunca podré serlo porque carezco de aquello que hace al otro tan otro y a mi tan yo misma. Ese otro que está como omnipresente y sabe, siempre sabe de qué manera es mejor que sea yo. La otredad se me había filtrado en los huesos y no podía no pensar en un otro que hacía cambiar mi estado anímico, que regía mi paz y mis nervios. Otro que habilitaba o reprimía mis emociones, pensamientos y espacios. Había vuelto el centro del universo a ese otro y todo giraba e...

Infierno: La noche más larga II

Primer capítulo  click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo  click acá  o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas). Primera parte de Infierno la encontrás haciendo  click acá Les dejo la tercera parte de infierno, espero que les guste. Esa noche terminé de decantar una idea que hace rato venía amasando en mi cabeza. El infierno no es un lugar. Es un estado que transitamos como transitamos el espacio tiempo. Que sube, baja, indunda, arrasa. El infierno nos encarna, se nos vuelve parte del cuerpo, de la vida. Se materializa ahí donde las risas de mi hermano y sus amigos se apagaron durante meses y reirse parecía ridículo. Se volvió denso cuando ellos ya no pudieron nombrarlo durante años y todas las anécdotas que lo incluián fueron enterradas con él ese veitiocho de diciembre para ser arrancadas de ese agujero en la tierra algunos años más tarde, cuando no nos ardió en la memoria la ...

#23- Infierno: La noche más larga

Primer capítulo  click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo   click acá  o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas). Primera parte de Infierno la encontrás haciendo click acá Les dejo la segunda parte de Infierno , espero que les guste.   La noche más larga La noche más larga de la existencia de la humanidad fue el 24 de Diciembre del 2011, la Navidad que tuve dieciséis años, la última que festejé con algo de ganas. Nos juntamos en mi casa. Mi mamá estuvo de mal humor todo el día porque le gustaba que viniera toda mi familia pero se enojaba porque todo no nos salía como ella quería. Éramos cinco personas desprolijas tratando de armar una decoración respetable. Salió mal. Supongo que a pesar del mal humor ella sabía que nosotros no podíamos armar las mesa de la forma que la arman sus hermanas que parecen arrancadas de salones de fiesta.   Nosotros somos un poco más rúst...

La última vez

A veces releo conversaciones viejas con vos así me acuerdo por qué ya no funcionaba. A veces creo que nunca funcionó realmente pero te quería tanto, y tanto quería que funcionara con vos qué me convencí que si teníamos sentido. Tal vez es la fuerza de la retrospectiva o que hoy te extraño más que otros días. Puede que sea que hoy me duele ese pasado que se fue, el presente que no tuve ni el futuro que esperaba ver llegar al lado tuyo. No lo sé. Lo que si se es que es probable que está sea la última vez que te escriba. Ya no quiero extrañarte más. Ya no quiero encontrarte entre sueños y que el cuerpo me arda cuando no te encuentre al lado mío nunca más. Quiero poder volver a dormir tranquila sin que me desvele saber que no volveremos a amanecer juntos. Quiero que ya no me duela entender que está es la vida que elegiste y por consecuencia la que me toca aceptar. Ojalá mañana ya no me duelas de esta forma, y ojalá la vida te encuentre feliz y dónde quieras estar. Ojalá me recuerdes y...

#23: II Infierno

Para leer la úlitma parte del primer capítulo click acá Primer capítulo click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo click acá o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas) Les dejo la primera parte de infierno, espero que les guste. II Infierno ¿Te acordás cuando eras feliz? Yo sí. Me acuerdo que a veces entre carcajadas nos mirábamos y sonrías, y si eso no fue felicidad alguna vez, estoy segura que estuviste muy cerca. La vida que no fue Dicen que aparte de nuestra realidad existen otras tantas ocurriendo en simultaneo, en las cuales la vida ha sido muy distinta, pero ha sido para que esta pueda ser. A veces pienso en esa vida que no fue, y que me hubiera gustado tener. En esas cosas que me marcaron y que en gran parte me convirtieron en quién soy, y que han hecho que la transición a la adultez a veces sea tan dura. Cuando tenía trece años lo conocí a Juan. Fue en el club en el que entren...

Lo que no es el amor

Segunda parte de  #23: Las cosas sin nombre (para leer la primera parte hacers click acá )          Lo que no es el amor Uno configura su vida entera desde la imitación. Empezamos sin darnos cuenta de muy chiquitos. Aristóteles lo dijo, somos seres miméticos, y el aprendizaje se da por como imitamos conductas. Hay ciertas cosas que vamos a imitar en tiempo real y otras con cierto desfasaje cuando el momento llegue, pero sin importar cuando lo pongamos en práctica ese saber aprendido se articula con otros que se aprendieron en conjunto y así todo lo que sabemos se configura de cierta forma creando una coherencia. Algo así como el sistema de signos lingüísticos   que propuso Saussure en su momento, y como todo sistema la correlación entre cada parte hace que le de sentido un “saber” a otro. Cuando un saber se corre de su definición original y vuelve a configurarse pone en crisis a todo el sistema en sí, provocando por consecuencia que todos los...

Las cosas sin nombre

I Las cosas sin nombre Definirse es limitarse. Cuando uno se define establece ciertos parámetros. Cuando no lo hace es una masa amorfa, que es todo y nada a la vez.   Para poder definirse hay que saber dónde residen los límites de uno, y yo no tenía ni idea dónde eso quedaba. No sé bien cuando empezó. A penas tengo algunos vagos recuerdos de lo que fue la adolescencia. Tengo la fuerte sospecha que fue alrededor de los trece años pero no podría precisarlo con exactitud. Los pocos recuerdos que tengo son precisamente los momentos en los que el resto de las cosas se desvanecían un poco. Recuerdo bien esos momentos en los que pedía en el colegio para salir al baño y me encerraba en el cubículo, respiraba hondo y trataba de no llorar. Al principio eran pequeños, y me tranquilizaba con leer lo que había sido escrito por otros en las puertas de esos baños. Recuerdo la vez que corriendo entré al último baño del primer piso, y busqué desesperada todas las inscripciones. Ya no ...

Del viento

Hoy es de esos días. De esos en los que no puedo parar de pensar cómo dormiste, si comiste, si llegaste bien a tu casa. Hoy es de esos días en los que me duele tanto tener que quedarme con la duda. Anoche entre sueños te ví, todavía dormias a mi lado y dormido me apretaste contra tu pecho. Me relaje y pude dormir el resto de la noche. Salí de la ducha y me quedé detenida observando la nada, desde que te fuiste hay mucho de eso, de ratos de nada. Los hay cada vez menos, pero los hay. Me pregunto si te acordarás de mí. Me duele el corazón de pensar que no te suena ni mi nombre. A veces nos recuerdo con muchísima nitidez, como si de vuelta estuviera en ese tiempo y espacio, otras es a rastras, completando cómo puedo los espacios en blanco. Nunca te lo dije, pero siempre te sentí como el agua, y como siempre te me fuiste escurriendo entre los dedos, desde el momento cero, cómo siempre supe que los instantes de ...

2019

No me saque ninguna foto con mi familia, ni mis tíos, ni mis primos. Me reí mucho, comi cosas ricas, mis primos me pusieron al tanto de sus vidas, me hicieron un regalo que no me esperaba, bailé con mi sobrino en brazos y me miró con sus pequeños ojitos con tanto amor que sentí que el universo se reducía a nosotros en la casa de mis tíos mientras cantábamos todos juntos las canciones a los gritos. En ese momento, en el que todo se disipó, en el que simplemente estuve ahí, en ese ahora, sentí la liviandad de ser feliz, y quererse a uno mismo, pero también lo hermoso de un hogar lleno de gente que te quiere mucho y vos querés de la misma forma, y que en un abrazo se corta la distancia y el tiempo y ya no importa que tan poco o que tan mucho nos veamos, el cariño es inmenso. Una parte de mi alma vive en esta ciudad. Vive en sus calles numeradas, el parque al que llamó bosque, la arena en la que hundo los dedo...

Día 10

Creo que si hay algo en lo que me volví experta en los últimos días en saber no saber nada de mi. Me he hallado incansables veces simplemente estando en tiempo espacio sin tener mucha idea de cómo había llegado ahí. Cuando hablan de estar suspendido en el tiempo creo que se siente un poco así. Estar despegado de la temporalidad, y de la materialidad misma de existir y pasar a ser simplemente sin estar propiamente en uno mismo, en la condición física y finita que es la presencia en si misma. Es como si mi mente hubiera perdido conciencia de sí. Lo más particular de toda esta situación es que tampoco encuentro forma de explicarla de algún modo. Sobretodo no encuentro forma de explicarme a mi misma cómo estoy.  Es esa sensación de tiempo detenido-tiempo en cámara lenta en la que la hipersensibilidad es tal que te anula la capacidad de sentir algo en absoluto. Estoy reducida a estar, y respirar e incluso hay veces que ni siquiera puedo respirar. Hay veces que la realidad se vuelve ta...

Día 1

Volvió a empezar.  Los días eternos, las noches inconclusas en las que lloro hasta quedarme dormida. Cuando te ví supe que el día que te fueras ibas a dolerme hasta lo más profundo, y cuando me diste ese primer abrazo entendí que iba a valer todo eso que algún día ibas a llegar a dolerme. Cómo pude salté a vacío, el domingo me la di contra el suelo cuando me dijiste que ya no iba más. Mientras hablabas y trataba de escucharte a través de cómo me desarmaba desde adentro, recordé cómo hacía no mucho me había despertado al lado tuyo con esa paz que daba encontrarte cuando abría los ojos y mientas te abrazaba saber que me quedaban tantas noches de despertarme en la madrugada y verte dormir, de reírme a la par tuyo y caminar de tu mano. Me duele todo ese futuro que no será, todos esos sueños y proyecciones que no van a poder ser.  Un día soñé que las cosas...

Los monstruos

  Habitan espacios varios, a veces se tiñen de colores, se ponen máscaras divertidas y bailan a la par de los demás. Estallan en carcajadas, te toman de las manos y te sacan a bailar. Entre luces de colores y vaivenes uno se deja llevar, se suelta, se ríe y baila.   Aumenta el ritmo, la velocidad, todo se desdibuja un poco, y de apoco. La luz se vuelve una oscuridad repleta, saturada de color, de información y el desconcierto irrumpe dando lugar al aturdimiento. Habitan espacios varios, con formas múltiples. Los monstruos de las miserias humanas, destrozan los cuerpos originales dando lugar al horror de encontrar que el otro no es tanto el otro sino uno que no pudimos ver.

Adrián

_Cuando me vaya, quiero que bailes. _¿Qué? _Eso. Quiero que bailes.-Repitió arrastrando las últimas sílabas mientras se quedaba dormido. Hernan miró atónito a su hermano, que ya estaba inmóvil transitando otros espacios fuera de esta dimensión, y se preguntó cómo es que podía pensar e incluso decir esas cosas. Los médicos lo habían repetido en varias ocasiones, incluso Adrián también lo había entendido. Había cosas que a veces simplemente llegan a su fin aunque parezca demasiado pronto, y aunque le parecía cruel que su hermano fuera a partir con unos cuarenta y pocos, entendía de todas formas que la muerte ante todo no tiene nada de injusticia. No discrimina y a todos les llega.    Aunque Hernán era una persona muy racional, no alcanzaba a comprender cómo su hermano había logrado ese nivel de entendimiento y aceptación para con   la idea de irse, de dejar su forma corpórea y como con tanta naturalidad había abrazado esa idea y la comprendió a un nivel más allá de ...