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Plaza (2)

(...) _..y con el tiempo entendí que lo mejor que pudimos hacer los dos por el otro era derjarnos ir. Hay historias que no tienen que ser vividas, pero tal vez si contadas. Si hubiera sido una ficción nuestra historia, sería genial.. Pero, ya ves.. esta es la vida real.. Y no puedo volverla una novela.. _Podrias escribirla.. _No, no podría. Sabes Luana? Cambiaría miles de cosas si pudiera.. _.. Cosas ¿Como qué ? _A ella la cambiaría _Entonces no hubiera sido esa historia Gabriel. _Es la idea. Yo no quería esa historia.. _Entonces te arrepentis de haberla conocido? _No! Nunca.. Sólo me arrepiento de haberle dado algo que no podía devolverme. _Qué? _Mi corazón, mi razón y mi cordura.. _Tanto se llevó? Qué hizo? _Me enamoró, eso hizo.. _...Gabriel? _Qué? _estas bien? _Sí, por qué? _Hace cinco minutos que estas callado... Mirando la nada.. _Ah, si.. es que .. nada, me acordaba de ella.. Sólo eso. _No la viste nunca más? _No. Tampoco volví a la plaza, después de que...

Cortar por lo sano

Creo que el problema es siempre el mismo conmigo. No se cortar por lo sano . Tengo una adolescencia tendencia a hacer las cosas mil veces, romperme tantas como haga falta, para terminar resignandome (o no) y aceptar que puede que eso, no esté o no haga bien. El problema es que lo entiendo tarde . Me encanta darle oportunidades a la gente . Creo que es un lindo rasgo de mi personalidad.. pero a la vez, es un karma .  Es un arma de doble filo . Darle más oportunidades a lo que nunca debió tenerlas, nos lleva a un solo punto..Lastimarnos. En realidad, nace todo esto cuando alguien nos dijo la trillada frase 'escucha a tu corazón', porque no teníamos salida, y ya no podíamos pasar más horas pensando, porque no había tiempo físico que nos pudiera dar una respuesta. Entonces, alejamos la cabeza de nosotros e hicimos lo que sentimos.   Seguimos ese pulso que nuestro interior quería seguir . Ojo, no está mal.. solo que a veces, cuando todo es un desastre, ya no hay nada que ...

Sueño*

Aceptar y dejar ir. Entender que tal vez ya no estemos juntos y el hermoso sueño de 'para toda la vida' dura solo un instante, y se lo tragan las dudas. Es que por ahí yo te sigo esperando, porque no te puedo dejar ir. Me ata mucho más a vos de lo que me libera y te volves un refujio artificial, que nunca está pero se ve siempre. Las noches no serán más calidas, la lluvia no va a dejar de golpear mi piel si estas  ahí. Porque el hecho de que estes, es una simple ilusión. Porque jamás fuiste más que sólo palabras, que se vuelan el el viento, se queman con el tiempo  se borran en la memoria y sólo duelen en el alma. Ya no estamos juntos y no existe más un ''nosotros'', porque puede que no existio. Sólo soñamos una vez más lo que nunca fue y no sera.

Alguna vez

Alguna vez fui joven. Alguna vez soñé tantas cosas. Alguna vez, espere no despartar nunca  de mi incansable insomio Alguna vez, te miré ansiosa tratando de comprenderte Alguna vez te amé. Alguna vez olvidé que lo había hecho. Alguna vez crecí. Alguna vez ya no pude recordar todo lo que fui 
_¿Podrías decirme, por favor qué camino debo seguir para salir de aquí? _Esto depende en gran parte al sitio que quieras llegar _No me importa mucho el sitio.. _Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -Alicia en el país de las maravillas-

I

Para variar la salida la organizó cata. Siempre salimos porque ella lo propone. A veces ni siquiera nos dice a donde vamos. Pone hora y punto de encuentro. Después vemos que pasa. Soy exageradamente puntual, y tengo un excelente control de la hora. Llego siempre, en punto. Cuando llego a la plaza donde acordamos encontrarnos me encuentro sólo con ella. El resto siempre llega tarde, pero ella siempre está ahí antes, por si las dudas. Se toma muy en serio la idea de organizar la salida, y prevee todo. Tanto que a veces, me molesta. Las cosas siempre son igual, hasta que no llega el último no sabemos quienes vamos. Nadie confirma nunca asistencia. ¿Quienes vienen? le preguntó como siempre y la respuesta es la misma. No sé. Parece guionado. Recien media hora más tarde estamos todos. O casi todos. Él todavía no llego. Javier no está. Ninguna de las chicas se anima a preguntar, bien saben ellos que yo soy la que quiere saber, y nadie por alguna razón me quiere deschabar mucho, aún cuando ...

Escondidas

_A que vamos a jugar? _A las escondidas _Cómo jugamos? _vos te econdes de mi, y yo de vos _Y.. por qué? _Porque no pueden vernos juntos _Por ? _Nose Y yo me fui por mi lado y él por el suyo. Jamás lo volví a encontrar, jamás nos encontramos, y ahora estamos tan lejos.
Y si decidís no volver, sólo te pido que no me olvides. Que no olvides todo lo que compartimos. No dejes que el viente nos borre. No me dejes ir. No ahora. No me sueltes. No niegues todo lo que alguna vez construimos.  No me dejes ir,  porque si hoy me voy, mañana no voy a volver.
 Al principio tu abuela,Perla no me daba ni la hora, siguió su vida como si nada y  yo seguí viendola traer a sus hijas a jugar a la plaza. Todavía María y tu mamá no habían nacido. Al poco tiempo quedó embarazada, por cuarta vez, y el tipo emezó a sospechar que andaba en algo raro, pero quedó ahí porque sus suposiciones eran puro humo, todavía no había pasado nada entre nosotros. Pasaron dos, o tres años así. Hasta que un día, tu abuela, me confesó su amor, como también confezó lo imposible que sería. 'somos un error del destino Adrián esto no puede ser. Perdoname' Lo repitió una y otra vez. Y cuando nos quisimos dar cuenta estabamos los dos entrando a mi habitación, para poder saciar nuestras incansables ganas del otro. Era normal que una mujer así buscara un escape como un engaño. Oscar no le daba ni pelota, y nuestros encuentros se empezaron a repetir. Descuído todo por mi culpa. Ahora me arrepiento. Sí no fuera por esa vez que se olvidó de ir a buscar a las chicas, Osca...
Los amores de verano se acaban por toda clase de razones. Pero al fin de cuentas tienen una cosa en común: Son estrellas fugaces, un instante grandioso de la luz de los cielos, una visión momentánea de la eternidad, y en un abrir y cerrar de ojos se van.
Me senté a escribir sólo porque ya no te soportaba dentro de mi cabeza. Me daba bronca encontrarte a cada instante. No me dejas en paz. Incluso cuando sos una proyección de vos mismo dentro de mi. Me miras de reojo. Sonreís victorioso. Otra vez me llevaste al punto del desquisie. Hace más de un año que estamos así, y seguís pudiendo ganar. Te miro con odio. _Cuando me vas a dejar en paz? _Cuando sepas dejarme ir. _Ya lo hice! _parece que no. - Y se ríe entre dientes. Odio que haga esas cosas. Me enferma y quema la sangre dentro de mi, me arden las venas. De apoco fue consumiendo mi interior. Sólo me observa, pero ya no quiero que lo haga más. Me molesta. Los nervios se alojan una vez más en mi estomago. Pesan. _ Por qué no podes acostumbrarte a esto? - Y lo dice con esa dulzura tan repugnante que da unas nauseas insexplicables, mientras que sin reparse en mi reacción se sienta al lado mío y toma la mano que tengo libre. _Porque no me gusta. _pero, ¿ por qué? Eras feliz conmigo,...

8. Las viudas de santo domigo

Ese fue el problema. Al principio tu abuela, perla no decía nada. Siguió su vida como si nada y  yo seguí viendola traer a sus hijas a jugar a la plaza. Todavía María y tu mamá no habían nacido. Al poco tiempo quedó embarazada, por cuarta vez, y el tipo emezó a sospechar, pero no dijo ni hizo nada. Pasaron dos, o tres años así. Hasta que un día, tu abuela, me confesó su amor, como también confezó lo imposible que sería. 'somos un error del destino Adrián esto no puede ser. Perdoname' Lo repitió una y otra vez. Y cuando nos quisimos dar cuenta estabamos los dos entrando a mi habitación, para poder saciar nuestras incansables ganas del otro. Era normal que una mujer así buscara un escape como un engaño. Oscar no le daba ni pelota, y nuestros encuentros se empezaron a repetir. Descuído todo por mi culpa. Ahora me arrepiento. Sí no fuera por esa vez que se olvidó de ir a buscar a las chicas, Oscar jamás hubeira sospechado nada. Tu mamá ya había nacido para ese tiempo. Tenía un par...
Vos entendiste que yo no era perfecta, ni mucho menos. Aceptaste todo lo que era, permaneciste ahí cuando nadie más lo hizo. Me escuchaste gritar de furia, reirme a carcajadas y llorar desconsolada. Me encontraste en la más eterna oscuridad, en la claridad que cega, me encontraste siempre a mi misma, cuando quise dejar de serlo. Me hallaste a mi, y supiste respetar todo lo que soy, aún cuando hubo veces en las que arrazó con vos. 

7- Las viudas de santo domingo.

II Viajar en el tiempo _¿Queres saber por qué? _Sí. _¿Le preguntaste alguna vez a tus tías? _No. Se quedó callado.  Prendió la vieja camioneta de vuelta, dio una vuelta en una subida de auto  y cambiamos de dirección. _ ¿A dónde vamos?- pregunté _ A viajar en el tiempo.- Contestó con una sonrisa picara. Sabía que yo lo iba a entender. Anduvimos por una hora por una avenida bien iluminada. Llegamos a una localidad que yo no conocía. Jamás había antes estado ahí. Dio un par de vueltas, y se estaciono  en frente de la plaza principal. Bajamos. Hacía calor, aún cuando estaba bien entrada la noche.  Lo seguí en silencio.  Nos sentamos en uno de los bancos. Podíamos ver toda la plaza desde ahí. Adrián se quedó mirando el lugar con los ojos cargados de melancolía. Paso un rato hasta que abrió la boca y comenzó a contarme. _Yo no soy tu abuelo.. porque tus tías, no son mis hijas. – Lo miré sorprendida pero no dije nada. Quería que él continuara ...

6. Las viudas de santo domigo

A Adrián le encantaba manejar de noche. No se bien porque. Cuando era chiquita, me contaba historias en las que decía que cuando uno manejaba por ciertas calles de buenos aires por las noches, podía viajar en el tiempo. Siempre tuvo ese ingenio sorprendente para sus historias, y yo que permanecía todavía en la feliz infancia me lo comía con los ojos cada vez que me contaba esas historias. Un día dejo de contarlas, y al siguiente, yo dejé de pedirle que me las cuente. Cuando me quise dar cuenta, ya mis primos se habían ido lejos. Mis tías estaban deprimidas y se juntaban para reírse de si mismas, y yo, tomé un lugar en la mesa. Sólo escuchaba, y después también empecé a opinar, pero no tenía mucho que contar. Así se nos escurrió el tiempo entre los dedos, y a veces pienso que la casa esa tiene algo raro, nos hizo a todos refugiarnos ahí. A todos no. A los que quedamo, pero parecía sólo haber dos opciones. O te quedabas ahí o te marchabas para no volver nunca más, pero lejos o cerca...

5. Las viudas de santo domingo

No habíamos ido porque nos dolía que Estela (Que yo seguía sin saber quien era) se había marchado. Habíamos ido pura y exclusivamente para que después no soportar a nuestras otras tías llamando por teléfono para averiguar por qué no habíamos ido, y tratando de meter púa. Nos quedamos varias horas recostadas sobre el pasto de la plaza, ya era de noche.  Adrián venía a paso lento a donde estábamos. _Vamos?- preguntó- Ninguna contestó. No hizo falta. Nos levantamos y nos fuimos, sin saludar a nadie. No valía la pena seguir careteándola. Desde la puerta de la casa de velatorios, Yolanda nos miraba con una mueca sumamente venenosa. Yo preferí no mirarla. Mis tías eran más peleadoras que yo. Le mantuvieron las tres la mirada hasta que ella se rindió y entró. _Por suerte, hasta el próximo funeral no las vemos _ Siempre tan positiva vos Olga.. Te vas a arrugar si seguis siendo tan amarga.. _Adrián, ya estoy arrugada. Estoy vieja y no me queda mucho.. ya lo sabemos. _Tía.. ...

4- Viudas de santo domingo

_Le avisate a tu mamá nena? _.. ¿Para qué le va a avisar si ya la conoces a Laura? No se haría cargo de que la conocía.. _Ema, no seas así. Es su tía la conocía.. debería ir, respeto a la familia y al nombre que tiene. _ Pero sabes bien que su madre no se hace cargo de nada de eso. Seguro está muy orgullosa en su gran mansión con amigos de su ‘clase’ y bien se olvido de que ella creció acá. _Tema de Laura si quiere o no venir, ustedes no sean dos nenas peleandose y demuestren la edad que tienen. Al final, la nena se porta mejor que ustedes… _Adrián, ya no soy una nena.. tengo veinte años. _Para mi siempre vas a ser ‘la nena’- dijo y sonrío con dulzura. Adrián era un persona muy fría, y jamás se le escapaba el afecto. De hecho era una de las pocas veces que lo veía expresar algo de cariño. No se cuanto tardamos a decir verdad en llegar a Castelar, se que me quedé dormida en cuanto me subí a la camioneta de Adrián. Un viejo trasto, que se caía a pedazos pero que nos llev...

3. Viudas de santo domingo.

 De apoco, fuimos enloqueciendo todos un poco, aún cuando no lo quisimos ver y nos habíamos atado a la cordura como si no hubiera un mañana, ahí estabamos sujetos a la nada misma, cayendonos al abismo. Ya no había nada por lo que permanecer cuerdo, y sin embargo volverse loco no era un lujo que todos nos podíamos dar. Yo sí, sabía que si terminaba de desquiciarme iban a esconderme en algún oscuro rincón del enorme departamento que tenían mis viejos en  recoleta y cada vez que alguien  preguntara por mi contestarían que estaba de viaje en algún exótico lugar, y cambiarían en seguida de tema. Con mis tías pasamos largas tardes imaginado qué podíamos hacer por desaparecer del mundo y a la vez permanecer en el. Adrián se cansó rápido de escucharnos, y antes de que nos dieramos cuenta, un día completamente fuera de sí nos dijo que dejemos de habar boludeces, que ya estabamos grandes que si seguíamos juntando para hablar de esas cosas, él jamás volvería...

Las viudas de Santo Domingo * (2)

Ya era tarde, pero como era verano, nos nos ibamos todavía cada una a su casa. Adrían vivía ahí, y no tenía problema en tenernos ahí todas las horas que nosotras querramos pasar ahí dentro. Yo venía cansada de hacer unos trámites de la facultad y con la cabeza a mil por hora. Me había peleado con el que era mi novio. Estaba con otra. Nos habíamos puesto de novios cuando yo tenía dieciséis, ibamos cuatro años y la mitad de la relación se la paso engañandome con otras que preferí no saber sus nombres. Me sentía estúpida y abruamada. A veces, creía que lo de mis tías y mi mamá era una maldición,  la suerte de mis primos también por ende, de rebote a mi también me caía. No tenía ganas de lebantarme ir a casa y aceptar que estaba rendida. Aceptar que no podía cambiar lo que venía predestinado para nosotros. Mantenía fija la vista en la mesa. Olga no habló en toda la tarde. Ya harta de que yo permanecía en mi propio mundo abrió la boca sólo para retarme. _Deja de amargarte n...

Las viudas de santo donmigo (comiezo)

Había empezado a escribir para no sentirme sola en mi propio mundo, para volverlo real y poder hacer entrar a quien tuviera ganas de formar parte. Después con algo de tiempo empecé a hacerlo porque había cosas que no quería que se quedaran guardadas sólo en mi memoria, quería volverlas tangible para todos los demás. Quería contarles esa historia, que era muy mía, tanto que a veces me daba hasta escalofríos escribirla. Aún así lo hice, y terminé redactando lo peor y lo mejor de nosotros, y jamás lo saqué a la luz, bien por miedo a ser juzgados por los demás, bien por miedo a que los míos me odien. Tenía cuatro tías mujeres con historias difíciles, yo a mi abuela no la había conocido porque falleció muchos años antes de que a mi se me diera por existir. Adrián era familiar de todas menos mío, nunca entendí por qué, ellas le decían papá pero yo no le decía abuelo, y era uno de esos capítulos sin resolver en mi vida, era de esas cosas que en mi familia saben todos menos uno, que se cu...