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Infierno: La noche más larga II

Primer capítulo  click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo  click acá  o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas). Primera parte de Infierno la encontrás haciendo  click acá Les dejo la tercera parte de infierno, espero que les guste. Esa noche terminé de decantar una idea que hace rato venía amasando en mi cabeza. El infierno no es un lugar. Es un estado que transitamos como transitamos el espacio tiempo. Que sube, baja, indunda, arrasa. El infierno nos encarna, se nos vuelve parte del cuerpo, de la vida. Se materializa ahí donde las risas de mi hermano y sus amigos se apagaron durante meses y reirse parecía ridículo. Se volvió denso cuando ellos ya no pudieron nombrarlo durante años y todas las anécdotas que lo incluián fueron enterradas con él ese veitiocho de diciembre para ser arrancadas de ese agujero en la tierra algunos años más tarde, cuando no nos ardió en la memoria la ...

#23- Infierno: La noche más larga

Primer capítulo  click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo   click acá  o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas). Primera parte de Infierno la encontrás haciendo click acá Les dejo la segunda parte de Infierno , espero que les guste.   La noche más larga La noche más larga de la existencia de la humanidad fue el 24 de Diciembre del 2011, la Navidad que tuve dieciséis años, la última que festejé con algo de ganas. Nos juntamos en mi casa. Mi mamá estuvo de mal humor todo el día porque le gustaba que viniera toda mi familia pero se enojaba porque todo no nos salía como ella quería. Éramos cinco personas desprolijas tratando de armar una decoración respetable. Salió mal. Supongo que a pesar del mal humor ella sabía que nosotros no podíamos armar las mesa de la forma que la arman sus hermanas que parecen arrancadas de salones de fiesta.   Nosotros somos un poco más rúst...

#23: II Infierno

Para leer la úlitma parte del primer capítulo click acá Primer capítulo click acá Todo lo publicado hasta ahora lo encontrás haciendo click acá o bajo la etiqueta #23 en el listado de etiquetas (ahí las encontrás en el orden que fueron publicadas) Les dejo la primera parte de infierno, espero que les guste. II Infierno ¿Te acordás cuando eras feliz? Yo sí. Me acuerdo que a veces entre carcajadas nos mirábamos y sonrías, y si eso no fue felicidad alguna vez, estoy segura que estuviste muy cerca. La vida que no fue Dicen que aparte de nuestra realidad existen otras tantas ocurriendo en simultaneo, en las cuales la vida ha sido muy distinta, pero ha sido para que esta pueda ser. A veces pienso en esa vida que no fue, y que me hubiera gustado tener. En esas cosas que me marcaron y que en gran parte me convirtieron en quién soy, y que han hecho que la transición a la adultez a veces sea tan dura. Cuando tenía trece años lo conocí a Juan. Fue en el club en el que entren...

Lo que no es el amor

Segunda parte de  #23: Las cosas sin nombre (para leer la primera parte hacers click acá )          Lo que no es el amor Uno configura su vida entera desde la imitación. Empezamos sin darnos cuenta de muy chiquitos. Aristóteles lo dijo, somos seres miméticos, y el aprendizaje se da por como imitamos conductas. Hay ciertas cosas que vamos a imitar en tiempo real y otras con cierto desfasaje cuando el momento llegue, pero sin importar cuando lo pongamos en práctica ese saber aprendido se articula con otros que se aprendieron en conjunto y así todo lo que sabemos se configura de cierta forma creando una coherencia. Algo así como el sistema de signos lingüísticos   que propuso Saussure en su momento, y como todo sistema la correlación entre cada parte hace que le de sentido un “saber” a otro. Cuando un saber se corre de su definición original y vuelve a configurarse pone en crisis a todo el sistema en sí, provocando por consecuencia que todos los...

Las cosas sin nombre

I Las cosas sin nombre Definirse es limitarse. Cuando uno se define establece ciertos parámetros. Cuando no lo hace es una masa amorfa, que es todo y nada a la vez.   Para poder definirse hay que saber dónde residen los límites de uno, y yo no tenía ni idea dónde eso quedaba. No sé bien cuando empezó. A penas tengo algunos vagos recuerdos de lo que fue la adolescencia. Tengo la fuerte sospecha que fue alrededor de los trece años pero no podría precisarlo con exactitud. Los pocos recuerdos que tengo son precisamente los momentos en los que el resto de las cosas se desvanecían un poco. Recuerdo bien esos momentos en los que pedía en el colegio para salir al baño y me encerraba en el cubículo, respiraba hondo y trataba de no llorar. Al principio eran pequeños, y me tranquilizaba con leer lo que había sido escrito por otros en las puertas de esos baños. Recuerdo la vez que corriendo entré al último baño del primer piso, y busqué desesperada todas las inscripciones. Ya no ...