#
Me pidieron que por mi propio bien no escriba, no publique nada, que salga del radar un tiempo. Que se yo, hay cosas que puedo hacer hay otras que no tanto, porque hay ciertos hábitos que difícilmente mueren y yo ante todo, escribo. Escribo cuando me pasa algo bueno, escribo cuando me pasa algo malo, escribo cuando no se que me pasa, escribo, siempre escribo. El tema es que de repente no saber cuál de todos mis espacios es o era un lugar seguro. Elijo creer que el más antiguo y lleno de polvo es el último a dónde vendrán a buscarme. Llevo años sin aparecer por acá. Es un buen lugar donde esconderme, aunque yo no escriba para esconderme sino más bien para todo lo contrario, a ver si me encuentro un poco.
Los mapas y las brújulas junto con las certezas han decido abandonar este barco y me han dejado solamente con este extraño desasosiego que de a ratos se siente reconfortante pero completamente desorbitada, girando en el mismo lugar. No tengo respuestas, no las tengo. No tengo soluciones, ni tengo nada mejor que esto.
Que empiezo a pensar, y a creer que tampoco está tan bueno y al final espera un cúmulo de dinamita, y a dinamita soy yo.
Creo que el problema, es que no lo sabes, no lo ves, es que al final esto nos explota en la cara y que el principal afectado sos vos.
No sé.
Ya no sé muchas cosas.
Hace mucho no sé muchas cosas.
Hace rato acepté que no iba a saberlas y estaba bien que no las supiera porque parte de la vida era no saber, pero no siempre me siento tan cómoda con el no saber.
A veces con el vuelo me siento cómoda y me gusta pero creo que es hora de volver a hacer tierra, cuanto más alto escale esto más dura será la caída.
Yo ya no quiero hacer estas cosas, no quiero hacerme estas cosas ni hacérselo a otros. No quiero que sigas siendo el daño colateral de mi inestabilidad mental.
No quiero seguir poniendo de excusa que estaba mal.
Porque creo que te mereces alguien maravilloso que esté a la altura de quién sos.
Que siempre me lo has dado y siempre has sido mi refugio y yo no sé ser con vos sin esa dinámica que tenemos al final pero creo que nos va a terminar haciendo mal.
No, no es una carta de despedida, quédate tranquilo.
Tampoco lo haría acá, estoy casi segura de que no recordás la existencia de este lugar, mucho menos chequeas qué pasa acá.
Solo digo que, siento uqe te hago daño. Nos hacemos daño en niveles que todavía no podemos ver, pero un día la catástrofe de haber socavado el fondo vendrá a cobrar el sumidero que hemos construido y ya no habrá donde pisar, y quiero realmente quiero que camines esta tierra tranquilo, en paz y sereno.
No puedo hacerte más eso.
Ya no puedo clavarte un puñal y esperar que lo recibas por mi y te retuerzas del dolor mientras yo me voy impune.
Comentarios
Publicar un comentario