Hace unos meses garabatié en la esquina de una hoja una instante que me imaginé viviendo con vos.
Es curioso que el tiempo entre ese momento y hoy transcurrió sin más y yo me había olvidado de su existencia. Esta mañana me desperté con una frase en la cabeza 'su abrazo se sintió como estar en casa' y sonreí porque me acordé al instante de vos y lo mucho que me gusta cuando siento tu cuerpo contra el mío. Más tarde encontré mí garabato sin saber que nunca había estado tan acertada en como se sentiría cuando te encuentre.
Hubo un momento de mi vida que no podía pensarme sin escribir en ningún lado. Hubo un momento en el que este fue mi refugio y yo simplemente escribía para sacarme de encima todo eso que no podía tener más adentro. Si bien me encanta que las personas quieran leer lo que escribo, no es lo que más me gusta que alguien me cuente que encontró este espacio. Acá es donde vengo a esconderme cuando la vida me pesa, cuando todo es un montón, cuando ya no sé que hacer; entonces escribo. Escribir ha sido históricamente mi cable a tierra. Escribir ha sido ese lugar donde me refugio del mundo. Me gusta que este espacio sea donde tiro botellas al mar. No espero que nadie las encuentre, tampoco que las lea, simplemente escribo para no sentirme, la mayoría de las veces, tan miserable como hoy. Hoy estoy sentada en la cocina, aguantando las lágrimas (no sé por qué si estoy sola) porque en un abrir y cerrar de ojos la vida se ha vuelto excesivamente compleja. Recuerdo la vez que un ex me dijo que yo...
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