Corriste, al ritmo del viento, llenando tus zapatillas blancas de tierra seca colorada. Corriste hasta que los músculos de las piernas ardieran y el aire en tu pecho te aplastará. Corriste, con una sonrisa estampada en la cara que nadie podía borrar. Corriste mientras tu infancia corría a tu lado escapando, huyendo, queriendo permanecer, donde ya no te quedó nada más de niño, y antes de tiempo te tocó crecer.
Salto
Estabas esperándome en algún punto en el futuro. Estabas tranquilo sin preocucuparte ni espantarte de mis huracanes urgentes, mientras me abarrotaba de inmediatez. "No importa" dijiste, yo te voy a querer igual; respiré tranquila a vos la calma te es tan geniuna como los huracanes que me habitan.
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