Este es uno de los momentos en los que lo necesito conmigo, no para explicarle que me pasa, sino para simplemente abrazarlo y llorar. Porque lloro y purgo una pena, y una despedida que hasta este momento, no era conciente que necesitase lavar. Lloro, y sufro, porque se que esta vez, realmente es un hasta nunca y no un hasta luego. Porque reconozco que, ya no nos une nada, y que de la misma forma que nos desarmamos a nosotros desarmamos muchas cosas incluyendo esa torcida amistad que tuvimos. Lloro, porque se me rompe el corazón en mil pedazos, por lo que alguna vez, te amé.
Hubo un momento de mi vida que no podía pensarme sin escribir en ningún lado. Hubo un momento en el que este fue mi refugio y yo simplemente escribía para sacarme de encima todo eso que no podía tener más adentro. Si bien me encanta que las personas quieran leer lo que escribo, no es lo que más me gusta que alguien me cuente que encontró este espacio. Acá es donde vengo a esconderme cuando la vida me pesa, cuando todo es un montón, cuando ya no sé que hacer; entonces escribo. Escribir ha sido históricamente mi cable a tierra. Escribir ha sido ese lugar donde me refugio del mundo. Me gusta que este espacio sea donde tiro botellas al mar. No espero que nadie las encuentre, tampoco que las lea, simplemente escribo para no sentirme, la mayoría de las veces, tan miserable como hoy. Hoy estoy sentada en la cocina, aguantando las lágrimas (no sé por qué si estoy sola) porque en un abrir y cerrar de ojos la vida se ha vuelto excesivamente compleja. Recuerdo la vez que un ex me dijo que yo...
Comentarios
Publicar un comentario