Hay personas que tienen la capacidad de
iluminar, de llenar de vida, los lugares
más recónditos de nuestra existencia, que aún en los días más oscuros, mas
lluviosos y demás, logran hacer salir el
sol, al menos un instante. Existen personas con la capacidad de robar sonrisas,
de detener la locura, calmar el llanto, disminuir la histeria, transformarla en
risas. Hay personas, pocas personas, con el increíble don de regalar felicidad,
de trasmitirla y volverla tangible. Hay personas, que son simplemente fantásticas,
y uno no sabe por que. Hay personas, que de un día para el otro se aparecen en
nuestras vidas, para ayudarnos a mejorar, que se los llama amigos, que estan
todos los días soportándonos. Hay personas, a las que no se las puede describir
con palabras, ni con extensos textos, hay personas que simplemente son, para
que los demás seamos. Personas, que vuelven increíble nuestra existencia,
personas, sin las cuales, hoy no podríamos vivir.
Soltas el aire lleno de humo y sonreís. Me quedo mirándote un rato. No quiero olvídame de esto. Tampoco quiero que te olvides de mi. Quiero que tus sentencias de carcajadas en los ‘¿Cómo podría olvidarme de vos?’, sean ciertas. Quiero que vos también me guardes en tu memoria y en vestigios de noches pasadas me veas en las muecas que hago y en cómo se me desafina la voz cuando estoy divertida. Quiero que sea verdad que mi risa te hace cosquillas y que tengas tanta ganas como yo de que esto perdure. Quiero que quieras aferrarte a mi recuerdo en el presente, que quieras una continuidad casi inmortal de secuencias cotidianas. Quiero que quieras un presente continuo que se le desdibuje un poco el resto de la temporalidad existente. Quiero con vos un montón de cosas. Quiero que vos las quieras conmigo. Quería. Todavía quiero en realidad, pero es de madrugada y no estás acá. Me pregunto si en las madrugadas vos también te acordas de mi. Ojalá que si.
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