Hay personas que tienen la capacidad de
iluminar, de llenar de vida, los lugares
más recónditos de nuestra existencia, que aún en los días más oscuros, mas
lluviosos y demás, logran hacer salir el
sol, al menos un instante. Existen personas con la capacidad de robar sonrisas,
de detener la locura, calmar el llanto, disminuir la histeria, transformarla en
risas. Hay personas, pocas personas, con el increíble don de regalar felicidad,
de trasmitirla y volverla tangible. Hay personas, que son simplemente fantásticas,
y uno no sabe por que. Hay personas, que de un día para el otro se aparecen en
nuestras vidas, para ayudarnos a mejorar, que se los llama amigos, que estan
todos los días soportándonos. Hay personas, a las que no se las puede describir
con palabras, ni con extensos textos, hay personas que simplemente son, para
que los demás seamos. Personas, que vuelven increíble nuestra existencia,
personas, sin las cuales, hoy no podríamos vivir.
Hubo un momento de mi vida que no podía pensarme sin escribir en ningún lado. Hubo un momento en el que este fue mi refugio y yo simplemente escribía para sacarme de encima todo eso que no podía tener más adentro. Si bien me encanta que las personas quieran leer lo que escribo, no es lo que más me gusta que alguien me cuente que encontró este espacio. Acá es donde vengo a esconderme cuando la vida me pesa, cuando todo es un montón, cuando ya no sé que hacer; entonces escribo. Escribir ha sido históricamente mi cable a tierra. Escribir ha sido ese lugar donde me refugio del mundo. Me gusta que este espacio sea donde tiro botellas al mar. No espero que nadie las encuentre, tampoco que las lea, simplemente escribo para no sentirme, la mayoría de las veces, tan miserable como hoy. Hoy estoy sentada en la cocina, aguantando las lágrimas (no sé por qué si estoy sola) porque en un abrir y cerrar de ojos la vida se ha vuelto excesivamente compleja. Recuerdo la vez que un ex me dijo que yo...
Comentarios
Publicar un comentario