Colegio hijo de puta. Como lo odio. Mirá tanta alergia le tengo que es el segundo dia & me siento horrible. BUENA ONDA!.
sisisi copadicimo.
Los odio a todos!
Estabas esperándome en algún punto en el futuro. Estabas tranquilo sin preocucuparte ni espantarte de mis huracanes urgentes, mientras me abarrotaba de inmediatez. "No importa" dijiste, yo te voy a querer igual; respiré tranquila a vos la calma te es tan geniuna como los huracanes que me habitan.
He perdido la costumbre, casi por completo, de escribirte. Digo, porque acá estoy escribiéndote una vez más. Tal vez esta sea la última. Recuerdo agriamente el tiempo en el que escribirte era de lo que más hacía. También recuerdo el tiempo en el que no lo calificaba con ese adjetivo. Porque aún en ese momento no había sido capaz de entenderte como realmente lo eras. Un problema. Un problema arduo y largo con el que a fin de cuentas me acostumbré a convivir y naturalicé como a los vecinos molestos del piso de abajo que se quejan de los ruidos de vivir en un edificio. Un problema que vivía a sus anchas ocupando espacio en mi cabeza sin pagar ningún tipo de alquiler. Llegó el día, por suerte, en el que entendí que era hora de dejarte ir porque yo merecía mucho más que eso. Merecía más que migajas y desplantes. Merecía más que mensajes a la madrugada, encuentro furtivos, la sombra en tu vida. Merecía mucho más que ser tu shot de adrenalina. Tu secreto bien guardado, tu diferenci...
No fue el peor. Mira que pensé que iba a serlo pero no fue el peor. Me preguntaste el otro día cuando nos cruzamos en la calle cuando te extrañé más y te dije que el primer sábado que no pasamos juntos y que ya no nos hablábamos. Me pareció lógico. El día anterior decidimos que no nos hablábamos más. No fue ese. No sé cuándo queda este recuerdo pero si sé dónde. Sé que fue cruzando La plata por Independencia. Esperé dos horas el bondi y ninguno me paró. Yo solo quería volver a casa. Mire el cielo y era rosa bien pastel y dorado naranjoso. De noviembre me encantan los atardeceres porque el vientito y el calor te hacen acordar que estás vivo. Miré. Miré mucho el cielo. Me acordé que a vos te gustaba mucho ese color y los mates a esta hora cuando esperábamos colectivos eternos. Ese, fue el día que te extrañé más. Porque que el colectivo no viniera nos servía de excusa para compartir otro rato, y si ninguno paraba, ninguno me llevaba, nos haríamos de la razón que necesitábamos p...
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