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Último día bueno

“Una de las convenciones menos idiotas sobre el género cáncer juvenil es la del último día bueno el día en que la víctima de cáncer goza de unas inesperadas horas porque parece que el inexorable declive se ha estancado de repente y por un momento puede soportar el dolor.” John Green , Bajo la misma estrella. La primera vez que leí este libro, no pude evitar pensar y sentir que este concepto era increíblemente triste, y me preguntaba si sería uno capaz de identificarlo. Por ese entonces, tenía dieciocho años y estaba tratando de entender como llevar la idea de un gran amigo de la infancia con un cáncer fulminante, y pocas ánimos de volver a enfrentarme a un duelo. Si bien entendía el concepto de cáncer, y todo lo que implicaba su enfermedad elegí creer que otra vez no tendría por qué vivir la pérdida de un ser querido joven. Así todo, la vida,  decidió que dos no sean suficientes, y una vez más me ví cara a cara con la muerte de un amigo. Entre una cosa y la otra, este libro co...

Resiliencia

La resiliencia, puede ser vista, como la capacidad o aptitud que posee algunos individuos para superarse de una adversidad. No obstante, no todos los individuos poseen esta característica ni se relaciona con la genética, muchas veces dicha habilidad el individuo la desconoce y la descubre cuando se encuentre en una situación dura que logra su fuerte actitud de superarse y seguir en frente. Toda persona llamada resiliente es aquella que en un momento de su vida convirtió el dolor en una virtud, como: el sufrimiento de una enfermedad, la pérdida de un ser humano, pérdida de cualquier parte de su cuerpo, etc. En consideración de lo anterior, la resiliencia es sinónimo de fortaleza, invulnerabilidad, resistencia, entre otros. Fuente : http://www.significados.com/resiliencia
Desde que tengo uso de conciencia he estado obsesionada con la idea de poder congelar instantes de nuestra vida en la eternidad. He querido incontable cantidad de veces ciertas sensaciones poder atraparlas, plasmarlas en ese preciso momento en el que una sensación tan particular te inunda que resulta realmente complicado definirla. En uno de mis novelas favoritas, el autor la define como “sentirse infinito”, y desde que lo leí, no podría estar más de acuerdo con que esa es la definición perfecta para esto mismo. Sentirse infinito. Ese instante, en el que las carcajadas te brotan por la garganta con tanta intensidad, y las lágrimas se abren paso a través de tus ojos, el estómago se contrae, duele, pero es un dolor feliz. Realmente creo que si a cualquiera le explicáramos qué es sentirse de esta forma en cuestión podría identificar momentos en su vida en los cuales se ha sentido de esta forma. (…)

El pasado que ya no duele

Sin penas ni glorias pasaron los últimos días, un poco aburridos y con cierta pereza, se arrastraron al final del fin de semana. A pesar de tener cosas que hacer, transcurrieron especialmente lento, como si no tuvieran fin. Me puse a reflexionar sobre esta nueva forma particular de correr los días, de esto “nuevo” que ya no tiene tanto de nuevo pero sigo sin terminar de acostumbrarme. Hace apenas tres días concluyó el más raro de mis años de vida, en el que pasaron tantas cosas que me cuesta muchísimo creer que todo esto haya cabido en 365 días. Hace tres días terminó “el año de mis vente años “ y sigo sin poder creerlo. Hace un año  mi vida era completamente diferente, hace siete meses no sabía ni dónde estaba parada, hace cinco, creía que la “hecatombe”  en la que me estaba hundiendo no tendría un fin y que la paz se escapaba de mis dedos como agua, y que no sería nunca más que un anhelo, una utopía. Hace tres meses comprendí que este, era mi nuevo comienzo, la nueva opor...
Me encantaría saber pintar, para poder retratar exactamente esa forma tan propia que tenes de mirarme, que me llena en alma, que hace que cuando estoy entre tus brazos todo lo demás tenga sentido, nada pese, nada sea tan trágico. Cuando estoy con vos de repente todo está en orden. Es como si de la nada todas las cosas cayeran mágicamente en su lugar y encajaran a la perfección. Es que en ningún momento se sintió como algo que acababa de descubrir con vos, sino como algo que había olvidado cuánto me gustaba y hoy volvíamos a hacer juntos. Eso es lo que más me gusta de nuestro vos y yo. Todo tiene ese extraño tinte familiar pero escapado de la rutina, lo cotidiano. Cada día con vos es una nueva aventura, entre risas, besos y abrazos. Cada día con vos, reafirmo aún más que con vos es el único lugar donde quiero estar. Es curioso, como tu compañía ya sea física o no, cambió mi vida. Como hizo que todo vuelva a fluir. Creo que en gran parte se debe a que estoy con vos, porque elijo...

Egoista.

Creo que lo que más me dolió de todo, de un modo completamente perverso, fue verla tan feliz. La forma en la que su sonrisa se extendía por todo su rostro, incluso cuando me vio, y con esa soltura tan suya se alegró de verme, y de “verme tan bien”. Me dolió por sobre todas las cosas saber que nunca la había visto sonreír así, y menos conmigo. Sobre todo porque era feliz, y no conmigo, y esa es la parte más triste, que seguía siendo la persona que ella había dejado atrás, esa que egoístamente quería que fuera feliz, pero sólo por lo que yo hacía, no por quien ella era. La quería feliz, pero mía. Feliz, pero solo en mi compañía.
Tú, fuiste tú quien me enseñó, que si la oscuridad brilla esta se convertirá en un cielo de estrellas.

Instante de felicidad

Hoy contemplé la muerte del sol.  Como sus últimos vestigios de vida se proyectaban sobre nuestros rostros, sentí su calor acariciar mi mejilla, la suave brisa del verano escapar entre mis dedos y a lo lejos los árboles bailaron lentamente a su compás.  Lo observé a mi lado disfrutar el mismo espectáculo cotidiano, entre bocinas y frenadas de autos. Cuánto nos perdamos por no saber detenernos. Miré su sonrisa desprevenida, olvidada de mi presencia, guardé el instante en mi memoria. Esto es la felicidad pura. El barullo se detuvo, la Tierra, el universo, cuando abrió sus ojos y me dedicó una de esas sonrisas suyas, que le llegan hasta los ojos, que pareciera que le inundara todo el cuerpo, hasta los pies. Entonces se que este es el único lugar en el que quiero estar. Este momento podría congelar en la eternidad.

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(...) Así empezó. Una noche de Febrero, en la que el calor me aplastaba contra el suelo, un antro en Palermo, un recital under de una banda que me gusta muchísimo, y las luces amarillas al fondo del escenario, y la música tan fuerte que me atravesó, y supe que ese día era el día en el que empezaba el resto de mi vida. Sonreí, porque entendí que todo había terminado, realmente era el fin, y en ese pequeño instante experimenté una felicidad que me llenó el pecho y comprendí el despertar de la ceguera de la que fuí responsable. Comprendí que yo estaba donde estaba porque lo estaba eligiendo. Sobretodo, elegía ser feliz, por mi, y que esa debería ser una preocupación relevante el resto de mis días.
Revolviendo cosas viejas, me encontré con algo que escribí a los dieciséis años, que a pesar de sonar un poco fatalista, y tener muchas fallas me gustó. Procedere a dejarles por acá una parte de quien era hace cuatro años atrás. No voy a corregirlo, porque sino sería una distorsión de  mi propio recuerdo, de mi misma. " Llovió otra vez de la misma forma que lluevo yo. Porque me caigo del que yo creí mi cielo, y me veo morir en la tierra, porque en cuerpo y alma me desarmo al chocar contra el suelo. Porque me llevaste a destrozarme, más allá de lo que hubiera imaginado. Porque te quiero y no se con qué , me deshago y me congelo en  ese invierno que vo s inventas "
Siempre consideré que escribir es un pase libre al interior del alma, pero, había olvidado por qué era que lo creía. Hoy se la respuesta. Escribir libera todo lo que hay en mi, muchas veces sin censura, es quién soy, me libera el alma, me da una descarga eléctrica que me hace poder seguir. Hoy pienso como es que estuve tanto tiempo sin hacerlo. Sin volver a este espacio de mi que me devuelve vida. 

Vos.

Me gusta la forma en la que me mirás, incluso cuando me encontrás desprevenida y como se te dibuja unasonrisa pícara si te descubro. Me gusta como se escapa la risa de tu garganta, y suena tan auténtica. Me gustan tus pasiones, como la vida te traciende, te transforma, te hace feliz, te frustra, te asusta, te mueve. Me gusta que vivas. Me gusta cuando te enojas, cuando tenes razón y que tengas argumentos, cuando no la tenes, y que jamás se reduzca a un "porque si". Me gusta ver el mundo a través de tus ojos oscuros, qué me muestres lo que ves en el. Me gusta que puedas encontrarme donde nadie más me ve. Me gusta que sepas siempre hacerme reír, y se me estampe la sonrisa en la cara y nadie pueda borrarla. Me gusta de vos, que ya no tengo nada bajo control. Me gusta la forma en la que tus brazos al rededor de mi cintura calman cualquier torbellino en mi mente, y desatan un terremoto en mi cuerpo. La facilidad que tenes para despertar un caos indescriptible en mi, que s...

Uno.

Así empiezan las cosas,  una situación común que por alguna razón se escapa de lo ordinario, y entonces todo cambia, le da un giro argumental a la historia, o simplemente es el fin de la vida como la conocemos. Hablo de esos instantes en la vida que en el momento en el que los vivimos no les damos la trascendencia que deberíamos darles, porque sin saberlo ese es nuestro nuevo comienzo, el nuevo “punto de partida”. ¿Este cuál es?, no se. No sabría decirlo, hay más de uno que podría serlo, podría ser la forma que tenía de no mirarme, pasarme por alto, o las luces de esa noche en ese bar de mala muerte, o nuestra primera risa juntos, o esa forma que tenía de sonreírme o muchísimas tantas otras. Asumamos que nuestro punto de partida es todo lo que no pasaba. Cómo sin  entender por qué me ponía nerviosa y como me molestaba que estando acostumbrada a llamar la atención no me registrara. 
You know that place between sleep and awake; that place where you can still remember dreaming? That's where I will always love you. That's where I will be waiting
Las fotos se destiñeron, las risas se silenciaron, y supe que terminó. Tal vez algún día pueda perdonarme, perdonarte, y avanzar. Hoy entiendo que no fue a propósito, hoy entiendo, que a vos también te duele, pero también entendé que todo mi ser llora, y se desarma... Tanto tiempo creí vivir en un sueño, y me sospeché que la realidad no podría ser tan buena, que algo  me estaba perdiendo, y desperté. Me desperté perdida, en un lugar que conocía como mi propia casa, me desperté abrazada a un extraño, que remotamente recordaba alguna vez haber amado. Me sentí presa. Mi sueño me tragó y me escupió dentro de una pesadilla. Si me estaba perdiendo algo, me estaba perdiendo todo, me estaba perdiendo a mi. Me aplastó. Se me cortó el aire. Quise llorar. Abrí la puerta, y me fui. "Nunca más, voy a volver a este lugar", me dije y al sonido del portón golpeándose con fuerza a mis espaldas, empecé a correr. Si pudiera salvarte- Deny Perdoname, es que solo intentaba creer  ...
No quería que me vieras,  no a mi,  no así
Me faltó el aire, sentí como se me aplastó el pecho, me ardieron los ojos, tanto que los sentí como sangraron mis lágrimas hirvientes. _No- dije, y supe entonces que ese sería el fin de lo que nunca comenzó.

Intro.

A los once años descubrí que quería ser escritora, no solo descubrí, también en cierta forma lo decidí, pero no podría afirmar por qué. Supongo que de todas formas mi destino para con los libros o al menos ese ambiente,  se había trazado mucho antes, y no lo había descubierto, o al menos no lo recordaba. En la primaria una vez por semana teníamos una hora en la biblioteca que se llamaba “la hora del cuento”, y era como su nombre lo dice, una hora en la que nos leían algún cuento que la bibliotecaria eligiera.  Cuando estaba en segundo o tercer grado, un día mis compañeros se estaban portando especialmente mal, Lili, la bibliotecaría había elegido un cuento que a mi me había gustado, pero, mis compañeros que no paraban de molestar, lograron que nos mandaran de vuelta al aula a hacer tarea. No pude escuchar el final del cuento. Decidida, en el recreo corrí a la biblioteca y le pedí por favor a Lili que me escribiera en un papel el nombre del libro y su autor.  Ese día es...

Hoy igual que ayer, como siempre

Algunas amistades tienen la característica de nunca terminar. Hoy más que nunca estoy feliz de tenerte en mi vida, y le agradezco a lo que sea que haya sido, por cruzarnos, por hacernos tomar el mismo tren. Creo que es una analogía de nosotros mismos, de como estamos juntos en el mismo sendero. Gracias por absolutamente todo. Hasta ahora no me hacía una idea de lo mucho que te extrañaba , que lindo que es volver. Hoy, igual que ayer y como siempre se que cuento con vos, y ni te imaginas lo agradecida que le estoy a la vida por cruzarte en mi camino hace seis años, hoy más que nunca se que nuestra amistad es para siempre , y que aunque se tense, alfoje o enriede, nunca se va a corta r.
Fue todo extraño, no puedo decirles bien por qué, porque no sabría explicarlo en realidad. Hubo momentos en los que sentí que estabamos exactamente donde lo dejamos, otros en los que discutimos, lloramos, y nos enojamos. Otros, en los que nos reímos mucho, y otros en los que sólo cerramos los ojos y nos quedamos ahí abrazados, dejando que el tiempo pasara, por qué así estaba todo en su lugar. No puedo saber que me pasa. Es algo que no logro descubrir. Se que debo hacerlo, esta situación de tanta incertidumbre, lo más probable es que cuanto más se demore, más lastime. No se que hacer. No puedo negar que la paso bien con él, que me río, y disfruto muchísimo el tiempo que pasamos juntos. Pero, no se en que sentido lo hago. No se si he perdido en algún lado todo el amor que le tuve, y su compañía me es grata porque siempre fuimos excelentes amigos, o si, todo lo que lo amaba quedó enterrado bajo tantas desilusiones y al ver un cambio real, y mucho esfuerzo de ambas partes, volverá a res...