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Mostrando las entradas etiquetadas como de lo peor de mi

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Era una de esas noches largas de invierno. En las que sabiamos que probablemente no dormiriamos. Caminabamos pura y exclusivamente por inercia, y nos dolían hasta los huesos. Ya no sabiamos como ni donde estabamos, lo único de lo que eramos concientes era que todavía para el amanecer faltaban incansables horas, la noche sobre buenos aires podía ser inmortal. Caimos al piso debastadas, y entre risas, nos quejamos de que nos dolieron las rodillas. Ellos con esa sonrisa maldita nos admiriaban, admiraban nuestro estado, y nosotras nos reiamos de eso, mientras nos sentiamos en el máximo esplendor de nuestra nefasta y desperdiciada adolescencia cargada de estupefacientes. Seguimos, como pudimos. Alan estaba enojado conmigo, pero ya no me importaba, yo quería seguir mi camino, y llegar a mi destino. Queria seguir empujandome hacia el extremo, ahogarme en mi propio infierno.

Reirse a carcajadas

Ya ni me acuerdo cuando fue, sólo me acuerdo que me miraste, sonreiste y supe, que ya no había escondite para mi, que habías descubierto mi secreto mejor  guardado. Me miraste con esa mueca tan tuya, que a veces parece tallada en tu rostro. Sólo pude devolverte la sonrisa, y me fui, como si no hubieras develado nada que cambiara mi vida. A veces me pregunto si de verdad lo descubriste o sólo la idea asomo en tu mente, sin embargo, todo siguió como antes, y al verme otra vez  dibujaste esa misma mueca en vos. Yo no tengo muchos secretos, de hecho, solo me se dueña de uno, de ese que esa tarde descubriste mientras logré romperme. Me preguntaste porque siempre me reia, porque siempre me podía reír a carcajadas, y simplemente me encogí de hombros mientras pintaba una sonrisa en mi rostro. Ese era mi secreto, reirme a carcajadas, hasta que me doliera la panza. Me reía para no llorar, ese era mi lema. Me reía porque así mi alma se aferraba a la última gota de vida que corría por m...

Mis maravillas en llamas

La forma más dulce y cruel de inicinerarse se basa pura y exclusivamente en tu arrogancia. En esa sonrisa tan tuya cargada de malicia que ama verme partida al medio. Vos y yo somos así y así de enferma es nuestra relación. Yo te enveneno a vos y muero en el tuyo. Para que solo vivas y mueras por mi, para hacer lo mismo sólo por vos. Para ahogarnos en nuestro repugnante egoimo, que nos pudre y asesina... que nos contamina.