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lunes, 14 de julio de 2014

Hoy

Después de un largo fin de semana fuera de casa, hoy volví. No fue nada del otro mundo, fui a exiliarme un rato a la casa de mi novio a ver si podíamos calmar un poco la pequeña guerrilla que se liberó entre los dos hace unos días. Afortunadamente, las cosas terminaron bien. A veces, no se trata sólo de decirle al otro lo que nos molesta, sino también de pensar un poco que nos pasa a nosotros que TODO parece, de repente molestarnos. Creo, que eso fue lo que más me costó y me cuesta entender. A veces, no es lo que el otro me hace, sino en la posición en la que uno se pone, ese es una de mis más grandes "debilidades", to
do lo que puedo llegar a maquinar de algo sumamente simple. Por suerte, tengo dos mejores amigos excepcionales que siempre encuentran la forma de hacerme entrar en razón o pensar las cosas desde otro punto de vista, y no todo desde mi punto tan negativo y destructivo, que siempre opta por la forma más sado-masoquista de escape. Lo admito, es un pésimo hábito, gracias a Dios estoy empezando a solucionarlo de a poco, a veces me mutilo más otras menos con lo que pienso, pero lo bueno es que ahora se reconocerlo, y que ya no voy recortando gente de mi vida así sin más ni más. Gracias a eso, hoy Ger me acompañó a mi segundo raund con la Universidad de Buenos Aires. Desafortunadamente, salí perdiendo una vez más. Más allá de que lo intenté una vez más, el bello y sumamente enficiente sistema que tiene la universidad para que los alumnos se inscriban me pateó y sigo sin anotarme. De todas formas, no planeo darme por vencida. Mañana vuelvo a mi tercer batalla ( y espero que sea la última, porque este tema empieza a fastidiarme bastante). Creo que si no fuera por mi mejor amiga, y mi novio, no habría ido tantas veces, ambos siempre están dispuestos a acompañarme en todo. Ger, le tocó ir dos veces, para que obtengamos obsoletos resultados. Mañana con Tati, vamos por más. Quiero terminar con esto de una vez por todas, quiero volver a ser una estudiante universitaria que hace algo con su vida más que comer y dormir.
Más allá de este mal trago con la uba ( que debo admitir, la odio con todo mi ser, y si no fuera la única facultad que da esa carrera, no iría) hoy fue un buen día. Pase una mañana-tarde con mi novio tranquila como las que pasabamos antes de estos pequeños conflictos. Se que son normales, no quita que a veces me preocupen un poco. Después nos miro y me acuerdo de como somos y me olvido de esas cosas que me preocupan. En unos días nos iremos a visitar a mi familia de Necochea (que él no la conoce), lo que implica unas pequeñas vacaciones juntos. A mi siempre me hizo muy bien ir allá, siempre vuelvo con un aire renovado, es como si mis primos me recordaran todo lo que olvido de mi, a lo largo del año. Allá mi ser se libera de todo, y no se priva de nada. Estoy muy ansiosa por ir, creo que no era consciente de ello hasta que le conté a mi primo que viajaría, pero realmente lo necesito, hace más de un año que no voy, y mi cuerpo y espíritu lo piden a gritos. Piden un escape del caos que es buenos aires, y que son nuestras vidas acá, piden un descanso, el viento chocando con fuerza contra tu cuerpo, el olor del mar, la arena en los pies, la paz del bosque. Necesito ver a mis primos, y darles un abrazo tan grande, que elimine todos los meses que pasamos separados, saber que ese día está tan cerca, me hace feliz. Ya no me molesta ni me preocupa todo lo que me falte en estos días, ni me enojan las cosas. Hoy soy feliz, como no lo era hace rato, como no me acordaba que podía hacerme feliz un lugar.

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