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domingo, 15 de junio de 2014

Despedida.

No voy a mentir y hacerme la desentendida como que nunca pasó nada entre él y yo. La realidad es que pasó mucho de nada. De idas y vueltas, de ideas e ilusiones que siempre murieron en el mismo lugar. Jamás pasó de eso, más allá de mis arduos intentos por que algo sucediera. Así se me pasaron tres años y medio de mi vida, en los que me reí mucho con él, le mostré quien era realmente, le di un pase libre a ver todo lo que había en mi interior, desde mis mejores rasgos a mi infierno más cruel con todos mis demonios, y.. aún así, nada de eso fue suficiente. Nada le bastó para permitirme ser feliz. Nunca eligió dejarme libre, pero tampoco, ser feliz. Supo mantenerme ahí, para ser lo que él quisiera que fuera.
Me llevó más de lo que me gustaría admitir dejar ir todo eso, entender que había algo mejor ahí afuera, alguien que realmente me valore y me merezca, porque la realidad es que nunca había sido consiente de todo el dolor por el que me hacía pasar. Hasta que entendí que "tomamos el amor que creemos merecer"-(Las ventajas de ser invisible, Stephen Chbosky), y decidí dejarlo atrás.
Empecé de vuelta, me rearmé una vez más, y aunque todavía a veces me cuesta, sigo camino. Encontré una persona que realmente me ama y le importo. Encontré que tal vez, no soy tan miserable como me llevó a sentir, pero... algunas cosas aún no aprendí a dejarlas ir.
No aprendí que eras una persona tóxica, no aprendí que a pesar de que te quiera con mi parte más masoquista, quererte implica dolor. Implica, romperme hasta los huesos, para que vos seas feliz. Implica dejar de ser yo misma.. Es la última vez.
Eso decidí, y se que probablemente leas esto, porque una de tus mejores capacidades es volver a los lugares en los que alguna vez estuve...entonces, si encontras esto quiero que sepas, que ya no importa que hayas hecho o no y por qué. Que me da igual, que te perdono, con todo el cariño ciego que te tuve siempre, pero esta es mi última representación de cariño hacia vos, porque en el se va todo lo que alguna vez te quise, hasta que me dolió.
Porque, ya no te quiero. Ya no quiero nada de vos. Ni tu cariño, ni tu compación, ni nada.
Simplemente, gracias, por los contados momentos en los que te olvidaste de tus temores y supiste encontarte a vos mismo, y hacerme feliz, en esa forma retorcida que supimos generar.
Ojalá algún día lo entiendas.

Te quiero, hasta mañana.

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