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martes, 25 de diciembre de 2012

Cortar por lo sano

Creo que el problema es siempre el mismo conmigo. No se cortar por lo sano. Tengo una adolescencia tendencia a hacer las cosas mil veces, romperme tantas como haga falta, para terminar resignandome (o no) y aceptar que puede que eso, no esté o no haga bien.
El problema es que lo entiendo tarde. Me encanta darle oportunidades a la gente. Creo que es un lindo rasgo de mi personalidad.. pero a la vez, es un karma.  Es un arma de doble filo. Darle más oportunidades a lo que nunca debió tenerlas, nos lleva a un solo punto..Lastimarnos.
En realidad, nace todo esto cuando alguien nos dijo la trillada frase 'escucha a tu corazón', porque no teníamos salida, y ya no podíamos pasar más horas pensando, porque no había tiempo físico que nos pudiera dar una respuesta. Entonces, alejamos la cabeza de nosotros e hicimos lo que sentimos.  Seguimos ese pulso que nuestro interior quería seguir. Ojo, no está mal.. solo que a veces, cuando todo es un desastre, ya no hay nada que hacer. Realmente, no hay nada que hacer mas que dar media vuelta e irse. 
A veces, no entendemos eso a tiempo. A veces, caminamos entre escombros revolviendo cosas viejas. No hay nada que hacer. Ya está todo derrumbado.. y por algo lo hizo. No quedan rastros, ni escombros, ni partes que puedan arreglarse. Nos empujamos a vivir dentro de algo que no tenía solución alguna, lo sabíamos y aún así, ahí estabamos forzando las cosas. Refujiados en estructuras viejas, que no habían terminado de caer, pero tiran polvo todo el tiempo, y de cuando en cuando, caen cascotes que nos duelen cuando impactan sobre el cuerpo.
De todo desastre queda una reuina. De todo problema, quedan escombros. Lo díficil está en descubrir que tiene solución y que no. Cuando hay que volver a intentarlo, y cuando, siemplemente  cortar por lo sano, y empezar de vuelta, en otro lado.  

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