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lunes, 1 de octubre de 2012


 Al principio tu abuela,Perla no me daba ni la hora, siguió su vida como si nada y  yo seguí viendola traer a sus hijas a jugar a la plaza. Todavía María y tu mamá no habían nacido. Al poco tiempo quedó embarazada, por cuarta vez, y el tipo emezó a sospechar que andaba en algo raro, pero quedó ahí porque sus suposiciones eran puro humo, todavía no había pasado nada entre nosotros. Pasaron dos, o tres años así. Hasta que un día, tu abuela, me confesó su amor, como también confezó lo imposible que sería. 'somos un error del destino Adrián esto no puede ser. Perdoname' Lo repitió una y otra vez. Y cuando nos quisimos dar cuenta estabamos los dos entrando a mi habitación, para poder saciar nuestras incansables ganas del otro. Era normal que una mujer así buscara un escape como un engaño. Oscar no le daba ni pelota, y nuestros encuentros se empezaron a repetir. Descuído todo por mi culpa. Ahora me arrepiento. Sí no fuera por esa vez que se olvidó de ir a buscar a las chicas, Oscar jamás hubeira sospechado nada. Tu mamá ya había nacido para ese tiempo. Tenía un par de meses. El tipo este, estaba loco, y nosotros cometimos el estúpido error de probocarlo. No me arrepiento de nada que haya vivido con tu abuela, pero.. si lo podríamos haber evitado..- Se le quebró la voz. Suspiró. Yo sabía como terminaba la historia, y me hubiera gustado tener el valor para decirle a Adrián que no importaba, que dejará acá, pero su relato me había tragado, y era como si todo estuviera sucediendo otra vez delante de nosotros. Adrián me miró con los ojos llenos de lágrimas, y volvió a hablar- Oscar contrató un tipo para que siguiera a tu abuela, descrubrió todo, y un día sin decir nada no fue a trabajar. Se quedó en la casa. Ella había arreglado conmigo para vernos. Él estaba completamente fuera de sí. La molió a golpes. Cuando yo llegué, el escenario era horrible, la puerta de entrada abierta de par en par, la casa estaba patas para arriba y ella tirada en el piso de la cocina, sangrando. Apenas podía moverse. Las nenas no estaban por ningún lado, y empezaba a temer lo peor. Me acerqué a ella, y solo en un susurro me dijo ''llevatelas adrián, él cree que no son sus hijas. Las va a matar. Llevatelas. Vos podes hacerte cargo de ellas'' . Yo no tenía donde caerme muerto, y ella se estaba muriendo. Las cinco hermanas, quedandose sin madre, y yo tenía que arrancarlas de su padre.
_pero.. Perla- Intenté decirle. Ella sólo negó con la cabeza y tomó mi mano. A penas le quedaban fuerzas, tenía el cuerpo lleno de moretones, y el pelo inundado de sangre.  Sus lágrimas y las mías no paraban de caer, y parecía que hacían un estruendo. La tenía que dejar. Tenía que dejarla antes de que él volviera, tenía que dejarla morir, para salvarlas a ellas, que eran lo único que quedaba del amor de mi vida. Apreté su mano con fuerza. Y le pregunté donde estaban las chicas, y antes de levantarme y por ultima vez mirarla a los ojos, quise despertar en mi cama agitado, descubriendo que todo era una  pesadilla, pero para mi desgracia no sucedió. Le dije que la amaba, y ella me rogó que nunca la olvide y sólo pensé 'como si fuera posible'. Me levanté, encontré a las chicas aterradas en el sotano. Olga tenía a Laura en brazos, Ema a María y esther estaba agarrada de las dos hermanas mayores. Cuando me vieron sonrieron, ellas me conocían. Olga no tenía más de siete años, pero era re viva. Ya sabía como eran las cosas. Nos fuimos, los seis, para el barrio. Mi mamá cuando llegué con cinco nenas, se espantó, pero nos las arreglamos. Oscar nunca las encontró o no se preocupó por buscarlas. Era una historia difícil de contar a unas nenas, así que preferimos inventar otra. A oscar lo borramos del mapa, y tus tías me adoptaron de padre. Tu abuela en teoría habría muerto en el parto de su última hija. Tu mamá creyó que yo era su  papá durante muchos años, hasta que un día la estúpida de Estela por pelearse conmigo le contó la verdad. No quiso vernos nunca más, y se fue con él tipo ese que se hace llamar tu papá. La familia de tu abuela es así, es bien jodida. Al principio, me odiaban.. principio.. por como cuarenta años me odiaron. No lo dijirieron nunca el tema. Supongo que tampoco es algo fácil de dijerir, no?.
El sol nos encontró desprevenidos, el cielo se había aclarado en silencio mientras que la voz Adrián resonaba.
_Vamos, tenemos que irnos nena. - No me quejé, pero quería que me siguiera contando.  Aún así me levanté y lo seguí en silencio hasta la camioneta.
No le iba a pedir a Adrián que a estas horas y con el cansancio que yo sola asumí que tenía me llevara a casa. Llamé por el celular a un amigo Valentín, que sabía que vivía mucho más cerca de ahí que yo. Como una hora más tarde llegamos a la puerta de su departamento, yo me bajé, y adrián se fue. Valentín bajo en pijama a abrirme.
_Linda hora para visitarme eh?-
_Perdón, es que no tengo donde dormir.
_¿Cuantas veces tengo que decirte que podes mudarte conmigo?
_No se.
_¿Es por el imbecil de santiago?
_No.. me pelee con él.
_Entonces tenes que ponerme un poco al tanto de todo. Me perdí varios cápitulos de tu vida ¿No? - Se rió entre dientes, y entramos al departamento. Era bastante chico, pero para ser una sola persona la que vivía ahí, estaba más que cómodo.
Me prestó una remera de él y un short viejo mío que había dejado ahí hace  mucho tiempo por si de imprevisto caía a dormir. Cuando salí del baño  después de cambiarme él ya estaba acostado, y casi dormido. Como pude, pase sobre él para acostarme en el rincón del colchón que solía ocupar cada vez que venía a su casa. Me detuvé a observar su habitación.  La pintura era vieja, estaba llena de manchas. Era muy chica la habitación, con suerte entraba el colchón de él. La ventana estaba cerrada, porque sino jamás ibamos a poder dormir, el ruido de la avenida de afuera me aturdía,en pinta la habitación  me hacía acordar a la casa de Adrián. No me podía dormir, así que me senté. Mi cabeza no paraba de dar vueltas, me abrumaba. La voz de adrián aún resonaba en mi mente. No me podía sacar la imagen de mi abuela de la cabeza. Sí bien no la había conocido, había visto todas las fotos que encontré de ella, y para mi espanto u orgullo era identica a mi.
_ey, qué pasa que no dormis? - La voz de valentín me desconcertó. Estaba demasiado sumida en mi misma como para haber notado que se había despertado.
_Qué!?
Se incorporó. Me miró un largo rato, hasta que finalmente habló.
_Algo te anda pasando a vos..
_No, nada que ver..
_Sos tan mala mintiendo, me vas a decir que no hay razón alguna para que vengas a las siete de la mañana a mi casa porque no tenes donde dormir, y encima, no dormis? Aparte, tu cara habla por sí sola.. a vos te pasa algo.  No es una pregunta, es una afirmación.

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